Embalse de Almendra
El embalse español con 14.000 millones de metros cúbicos de capacidad: es el más alto de todo el país
La desaparición del pueblo de Argusino recuerda el coste humano de una obra que transformó para siempre el paisaje y la vida en la zona.
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En el oeste español se alza una de las mayores obras hidráulicas del país, un gigante capaz de almacenar miles de millones de metros cúbicos de agua y transformar el paisaje por completo.
El embalse de Almendra no solo destaca por su tamaño, sino también por su impacto energético, social y ambiental. Situado entre las provincias de Salamanca y Zamora, este coloso hidráulico se levanta sobre el curso bajo del río Tormes.
Está dentro del entorno natural del Parque de Arribes del Duero. Su ubicación estratégica lo convierte en una infraestructura clave para la gestión del agua en Castilla y León.
Con una altura cercana a los 200 metros y más de tres kilómetros de longitud, la presa de Almendra es la más alta de España. Su embalse ocupa unas 8.650 hectáreas y alcanza una capacidad de hasta 14.000 millones de metros cúbicos.
La construcción, una de las mayores del país, comenzó en 1964 y se prolongó durante seis años, con una inversión de 4.000 millones de pesetas. Este ambicioso proyecto marcó un hito en la ingeniería española del siglo XX por su complejidad técnica.
Una construcción clave
Uno de sus elementos más innovadores es el sistema hidroeléctrico asociado. En lugar de situar la central junto a la presa, el agua se transporta mediante un túnel de 15 kilómetros hasta Villarino de los Aires, donde se genera electricidad aprovechando un salto hidráulico de gran altura.
Este diseño permite una producción anual de energía que supera los 1.300 GWh, convirtiendo al complejo en una pieza fundamental del sistema energético nacional.
Además, su funcionamiento reversible permite almacenar energía, actuando como una gran batería natural en momentos de baja demanda.
Más allá de la electricidad, el embalse cumple funciones esenciales como el abastecimiento de agua, el regadío y el uso industrial. También se ha consolidado como un destino turístico donde se practican actividades como pesca, senderismo o navegación en un entorno natural privilegiado.
Sin embargo, su construcción también dejó huella en la población local. El caso más significativo fue la desaparición del pueblo zamorano de Argusino, cuyos habitantes fueron desalojados antes de que el valle quedara inundado por las aguas del embalse.
En términos ambientales, la creación de este gran lago artificial transformó ecosistemas enteros. Aunque supuso la pérdida de hábitats terrestres, también generó nuevos entornos acuáticos que favorecieron la aparición de otras especies y actividades vinculadas al turismo de naturaleza.
Más de medio siglo después de su inauguración, el embalse de Almendra sigue siendo un símbolo de innovación y aprovechamiento energético. Su imponente presencia y su papel estratégico lo consolidan como una de las infraestructuras más importantes de España.