Japón cambia de estrategia: pone en marcha un ambicioso plan militar y duplica su gasto en defensa
Japón cambia de estrategia: pone en marcha un ambicioso plan militar y duplica su gasto en Defensa hasta el 2% del PIB
Japón ha iniciado un cambio histórico en su doctrina de defensa al abandonar décadas de pacifismo para realizar un rearme sin precedentes.
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Japón inicia un cambio realmente importante y sin precedentes. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, el país mantuvo una postura estrictamente defensiva, pero eso parece haber cambiado ahora debido a las tensiones actuales. El gobierno ha aprobado una hoja de ruta para duplicar su gasto militar hasta alcanzar el 2% de su Productor Interior Bruto para el año 2027.
Este giro busca alinear las capacidades niponas con los estándares de la OTAN y representa la mayor transformación de su política de seguridad en casi ocho décadas: es un cambio histórico que no ha dejado indiferente a nadie, y es que el país acaba de poner fin a una de sus posturas más características y representativas.
La nueva estrategia responde al complicado panorama geopolítico, con la creciente presión militar de China y el programa nuclear de Corea del Norte, que son vistos como potenciales amenazas directas. Además, la invasión rusa de Ucrania ha generado en Tokio el temor de que un conflicto similar pueda estallar en el estrecho de Taiwán.
Japón arranca su ambicioso plan militar
Ante este terrorífico escenario, Japón ha dejado de considerar el rearme como un tabú político para presentarlo como una necesidad urgente y así garantizar la estabilidad y la supervivencia nacional. El país se ve, por así decirlo, forzado a tener que llegar a esta reestructuración militar debido a la tensión que lo rodea.
Uno de los pilares más controvertidos de esta reforma es la adquisición de capacidades de contraataque. Por primera vez en la posguerra, Japón integrará en su arsenal misiles de largo alcance, incluidos los Tomahawk de fabricación estadounidense, que permiten alcanzar objetivos en territorio extranjero.
Aunque el gobierno insiste en que estas medidas son estrictamente defensivas y preventivas, el movimiento supone una reinterpretación de facto del Artículo 9 de su Constitución, que renuncia formalmente a la guerra y al mantenimiento de potencial bélico.
A nivel interno y externo, la decisión ha provocado todo tipo de reacciones en el mundo. Mientras Estados Unidos y otros aliados occidentales han aplaudido el mayor compromiso de Japón con la seguridad colectiva, potencias como China y Rusia acusan a Tokio de reavivar el militarismo y socavar el equilibrio de poder en la zona.
Dentro del país, el debate se centra en la financiación de este masivo despliegue, porque el aumento del gasto militar coincide con una crisis demográfica que exige cada vez más recursos para el bienestar social y las pensiones de una población envejecida.