El oncólogo del MSKCC Vinod Balachandran junto con el exdirector del CNIO, Mariano Barbacid.

El oncólogo del MSKCC Vinod Balachandran junto con el exdirector del CNIO, Mariano Barbacid.

Salud

Balachandran, el rival de Barbacid para curar el cáncer de páncreas: su vacuna ya aumenta la supervivencia un 230%

El oncólogo del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (MSKCC) Vinod Balachandran ha desarrollado una vacuna de ARN mensajero.

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Las claves

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El oncólogo Vinod Balachandran ha desarrollado una vacuna personalizada de ARNm que aumenta la supervivencia en cáncer de páncreas un 230%.

En un ensayo clínico de fase 1, el 43% de los pacientes seguía vivo entre cuatro y seis años después del tratamiento con la vacuna.

La mitad de los pacientes generó una respuesta inmunitaria significativa, lo que duplicó la tasa de supervivencia.

Ya está en marcha un ensayo internacional de fase 2 para confirmar la eficacia de la vacuna en un grupo más amplio de pacientes.

Más allá de lo económico, el anuncio que protagonizó Mariano Barbacid a principios de este año generó gran expectación al tratarse de uno de los tumores más letales: el cáncer de páncreas. Sin embargo, no es el único que está logrando avances en este sentido.

El oncólogo del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (MSKCC) de Nueva York Vinod Balachandran también ha dado un paso importante con una vacuna personalizada de ARN mensajero (ARNm) que aumenta la supervivencia un 230%.

Es probable que le suene el nombre de esta tecnología puesto que es la que se utilizó para las vacunas contra la Covid-19. Aunque, en realidad, el ARNm ya se estaba probando antes contra el cáncer, siendo Balachandran uno de los pioneros en este campo.

Sus últimos resultados, de un ensayo clínico de fase 1, no podían ser más alentadores para un tumor cuya supervivencia a cinco años ronda el 13% (en Estados Unidos): de los 16 pacientes que participaron, el 43% seguía vivo entre cuatro y seis años después del tratamiento.

La cifra se duplica si solo se tiene en cuenta a aquellos en los que el sistema inmune generó células T capaces de identificar y atacar el tumor. En total fueron ocho; esto es, la mitad de los participantes desarrolló una respuesta inmunitaria significativa.

"Estamos en el camino"

La primera en inscribirse en este ensayo, a finales de 2019, fue , diagnosticada de cáncer de páncreas a los 66 años. Como ella ha relatado, tuvo dudas cuando le explicaron cómo iban a extraer parte de su tumor para fabricar una vacuna personalizada.

No estaba del todo segura con retrasar la quimioterapia, pero los médicos lograron convencerla y durante los meses siguientes recibió inmunoterapia y ocho dosis de la vacuna, seguidas de quimioterapia y una última dosis de la vacuna.

A día de hoy ha conseguido llevar una vida "sin ningún límite": "Para mí ha sido, sin duda, un milagro". En contraste, solo dos de los ocho pacientes que no respondieron a la vacuna permanecieron con vida entre cuatro y seis años después del tratamiento.

Para Balachandran, estos primeros resultados muestran que esta vacuna "tiene el potencial de marcar la diferencia" en uno de los cánceres más mortales debido a que la terapia que se utiliza es la misma que la de hace dos décadas.

Esta falta de avances ha hecho que la principal herramienta siga siendo la quimioterapia, con la que no se logra aumentar la supervivencia tanto como en otros casos. En España tiene una de las tasas más bajas, situándose cerca del 8,6% a los cinco años del diagnóstico.

En el estudio dirigido por Balachandran también observaron que la vacuna no solo activa el sistema inmunitario de forma puntual, sino que también puede generar células T persistentes durante años, siendo capaces de mantener la vigilancia frente al cáncer y evitar su reaparición.

Este último objetivo lo comparte, sin duda, con el trabajo de Barbacid, quien ya ha logrado eliminar por completo el cáncer de páncreas en ratones con una triple terapia, aunque aún necesita desarrollar fármacos que imiten este efecto en humanos.

En el caso de Balachandran, ya está en marcha un ensayo clínico de fase 2 a nivel internacional con el que confirmar la eficacia de su tratamiento en un grupo más amplio. Sus resultados son aún preliminares y se basan en un número reducido de pacientes.

Por ello la oncóloga médica del Hospital Universitario Vall d’Hebron Teresa Macarulla, que no ha participado directamente en ninguno de los dos estudios, entiende que hay que ser muy cautos: "Todavía nos faltan más datos, pero estamos en el camino".

Lo más complicado para el equipo que lidera Balachandran cree que será la propia fabricación de las vacunas ya que se trata de "un proceso complejo en el que se necesita una buena muestra del tumor". El tiempo también es otro hándicap por el que tampoco será sencillo.

Confía, eso sí, en que con las nuevas vacunas se logrará "poco a poco" mejorar la supervivencia del cáncer de páncreas. En Europa se calcula que causa la muerte de unas 100.000 personas al año.

El desarrollo de estas nuevas estrategias se considera toda una prioridad porque incluso tras la cirugía las tasas de recaída siguen siendo elevadas. De confirmarse los resultados preliminares, las vacunas personalizadas de ARNm se consolidarán como una de las estrategias más prometedoras.

Esta tecnología ya ha mejorado la supervivencia del melanoma, logrando reducir en un 49% el riesgo de muerte. Las esperanzas están puestas ahora en el cáncer colorrectal, mientras que en el de páncreas ya se ha convertido en un prometedor avance.

Aún está por ver si al final de este "camino" llegará antes Barbacid o Balachandran (cuya investigación está más cerca de convertirse en un tratamiento disponible para los pacientes). Lo que sí parece claro es que ambos rivalizan por un mismo objetivo.