Su casco histórico fue declarado Conjunto Histórico‑Artístico en 1985.

Su casco histórico fue declarado Conjunto Histórico‑Artístico en 1985.

Ciencia

El pueblo medieval que desafía la gravedad: está en España, es de hace 5.000 años y tiene casas excavadas en la montaña

Este enclave destaca por un diseño urbano que parece dibujado por la naturaleza pues sus viviendas semienterradas conforman un escenario único.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves

Las claves

Setenil de las Bodegas es un pueblo andaluz famoso por sus casas excavadas en la roca, integradas en el paisaje montañoso.

La calle Cuevas del Sol es el epicentro turístico, mientras que Cuevas de la Sombra destaca por su microclima fresco bajo las rocas.

El pueblo fue una fortaleza natural durante la Reconquista y aún conserva vestigios de su antiguo castillo nazarí.

La arquitectura aprovecha huecos naturales en la roca, lo que proporciona aislamiento térmico y un entorno único, comparado con la Capadocia turca.

Setenil de las Bodegas emerge como un hito arquitectónico único dentro de la famosa ruta gaditana. Este rincón andaluz desafía las leyes físicas mediante estructuras integradas en la roca, transformando el paisaje montañoso en un hogar habitable y eterno.

Caminar por sus callejuelas supone adentrarse en una simbiosis perfecta entre naturaleza y urbanismo. Aquí, el tajo del río Guadalporcún ha moldeado el terreno, permitiendo que los vecinos construyan sus vidas bajo inmensos salientes pétreos de una belleza singular.

La calle Cuevas del Sol destaca como el epicentro turístico más vibrante del municipio. Sus fachadas blancas contrastan con el ocre de la piedra superior, albergando multitud de terrazas donde los visitantes disfrutan del sol y la gastronomía local.

Al cruzar un pequeño puente, el ambiente cambia drásticamente en la calle Cuevas de la Sombra. En este enclave, las rocas cubren totalmente el cielo, creando un microclima fresco que resguarda a los transeúntes del intenso calor del verano.

Una fortaleza durante décadas

El nombre de la localidad proviene del latín septem nihil, haciendo referencia a los siete sitios sufridos durante la Reconquista. Esta fortaleza natural fue inexpugnable durante décadas, hasta que los Reyes Católicos finalmente lograron tomarla tras un asedio final.

En la parte alta del pueblo todavía persisten los vestigios del antiguo castillo nazarí. Su torre del homenaje vigila el entramado urbano, recordando el pasado estratégico de este enclave situado en plena frontera entre los reinos cristianos y musulmanes.

A diferencia de otras construcciones trogloditas, en Setenil no se excava la montaña por completo. Se aprovechan los huecos naturales para cerrar la fachada, ahorrando materiales y consiguiendo un aislamiento térmico excepcional que mantiene las viviendas frescas cada jornada.

La Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación representa otro punto de interés fundamental. Edificada sobre la antigua mezquita, combina estilos gótico y mudéjar, mostrando la riqueza cultural de un pueblo que ha sabido evolucionar sin perder su esencia.

Desde el mirador del Carmen, la panorámica resulta impresionante para cualquier fotógrafo o viajero. Las casas blancas parecen desparramarse por la ladera, encajonadas entre los estratos rocosos que definen la identidad visual de uno de los pueblos más bellos.

Muchos comparan este paisaje con la lejana Capadocia turca por sus formas caprichosas. Sin embargo, el sello andaluz es inconfundible gracias a las macetas con flores y el aroma a vino que emana de sus bodegas, situadas bajo tierra.

Preservar este patrimonio mundial requiere un esfuerzo constante por parte de las instituciones locales. La fragilidad de la roca y la antigüedad de las estructuras obligan a realizar mantenimientos preventivos que aseguren la estabilidad de este milagro urbano gaditano.