Mina de wolframio en Ciudad Real.

Mina de wolframio en Ciudad Real. EFE

Ciencia

España cambia de rumbo: reactiva la mayor búsqueda minera de recursos estratégicos en 50 años para blindar Europa

414 millones para 2026-2030: la inversión pública que convierte el subsuelo en política industrial.

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Las claves

Las claves

España lanza el primer programa estatal de exploración minera en 50 años, con una inversión pública de 414 millones de euros hasta 2030.

El objetivo principal es localizar recursos estratégicos como litio, níquel, cobalto y tierras raras, esenciales para baterías, electrificación y tecnologías limpias.

El plan busca reducir la dependencia europea de minerales importados, alineándose con los objetivos de la UE de autoabastecimiento y sostenibilidad.

Además de la exploración tradicional, se analizarán residuos y antiguas explotaciones mineras para aprovechar materias primas fundamentales ya presentes en el territorio.

España ha decidido volver a mirar bajo tierra con una ambición que no se veía desde hace décadas. El Gobierno aprobó en marzo el I Plan de acción para la gestión sostenible de las materias primas minerales 2026-2030, ligado a una inversión pública de 414 millones de euros.

Dentro de ese paquete, la pieza más llamativa es el Programa Nacional de Exploración Minera 2026-2030, al que el propio plan asigna 182 millones. El Ejecutivo lo ha presentado como el primer programa estatal de exploración minera en medio siglo, con foco en materias primas fundamentales y minerales portadores.

Ahí está la clave del giro. España no habla solo de reabrir minas o de recuperar una tradición extractiva antigua, sino de localizar recursos estratégicos que hoy resultan esenciales para baterías, electrificación, redes, defensa, imanes permanentes y tecnologías limpias. El Ministerio articula el plan sobre cuatro ejes: autonomía estratégica, impulso industrial, circularidad y sostenibilidad.

La dimensión europea importa mucho en esta historia. La Comisión Europea activó el 13 de abril una plataforma para agregar demanda y conectar compradores con proveedores de materias primas críticas, dentro de su estrategia para reforzar cadenas de suministro y reducir dependencias externas.

Ese movimiento encaja de lleno con el Critical Raw Materials Act, que fija para 2030 una meta clara: que la UE cubra internamente al menos el 10% de su consumo anual en extracción, el 40% en procesado y el 25% en reciclaje. Además, busca que no más del 65% de cada materia estratégica dependa de un solo tercer país.

Reduciendo la dependencia

Eso explica por qué la noticia va mucho más allá de España. Bruselas lleva tiempo intentando que Europa deje de depender casi por completo del exterior para minerales estratégicos, especialmente en un contexto donde China domina buena parte del mercado mundial de tierras raras y otros materiales clave. Reuters recordaba esta semana precisamente esa vulnerabilidad estructural.

El programa español pretende responder a ese problema aumentando el conocimiento geológico real del territorio. Según el plan, habrá campañas geoquímicas, estudios geocientíficos y trabajos dirigidos tanto a nuevos indicios como a antiguas explotaciones, escombreras y residuos mineros con potencial contenido en materias primas fundamentales.

También hay una lectura interna bastante clara. España no parte exactamente de cero: el propio despliegue del plan subraya que el país cuenta con presencia potencial o conocida de materias primas como litio, níquel, cobalto o tierras raras, pero que una parte del territorio no se había investigado con esta lógica estratégica reciente.

Ahí aparece otra novedad importante. El Gobierno no quiere limitarse a la exploración minera clásica, sino incorporar una visión más amplia de recursos, incluyendo residuos de extracción y antiguas acumulaciones mineras. Esa orientación refuerza la idea de que la seguridad de suministro también puede construirse revisando lo que ya fue explotado.

En términos industriales, el movimiento tiene bastante calado. Saber mejor qué hay, dónde está y qué viabilidad económica puede tener no garantiza por sí solo nuevas minas, pero sí cambia una pieza básica: la información. Y en un mercado obsesionado con blindar cadenas de suministro, disponer de mejores datos geológicos ya es poder.