Se trata de la mayor planta desalinizadora de agua de mar de Estados Unidos.

Se trata de la mayor planta desalinizadora de agua de mar de Estados Unidos.

Ciencia

EEUU apuesta por las desalinizadoras: producirá 300 millones de litros de agua de mar para hacerla potable

La medida forma parte de una estrategia más compleja con la que lograr transformar el agua salada en un recurso útil para la agricultura, entre otros usos.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves

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Estados Unidos apuesta por la desalinización para combatir la escasez de agua, movilizando 300 millones de litros de agua de mar diariamente.

California lidera este cambio con la planta Claude Bud Lewis, capaz de abastecer de agua potable a unas 400.000 personas en San Diego.

El proceso de desalinización utiliza ósmosis inversa, aunque enfrenta críticas por su elevado consumo energético y la gestión de la salmuera residual.

Otros estados como Arizona y Texas estudian replicar el modelo californiano para asegurar el suministro de agua ante sequías prolongadas.

Estados Unidos ha comenzado a trasladar millones de litros de agua de mar hacia tierra firme en un intento sin precedentes por mitigar la creciente escasez hídrica. La medida responde a un contexto de sequías prolongadas y presión demográfica sobre recursos limitados.

Ante este escenario, las autoridades han decidido mirar hacia el Pacífico como una reserva inagotable de vida. El proceso implica movilizar ingentes cantidades de agua salada hacia tierra firme, utilizando infraestructuras de ingeniería que desafían los límites conocidos.

El estado de California se sitúa a la vanguardia de esta transformación industrial y climática. Sus acuíferos están sobreexplotados tras años de extracciones masivas, y la dependencia del castigado río Colorado se ha vuelto una vulnerabilidad estratégica muy grave.

Un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles confirma la gravedad del momento actual. El periodo entre 2000 y 2021 fue el más seco en mil doscientos años, forzando un cambio radical en la gestión de recursos.

Un cambio de paradigma

La pieza clave de este engranaje es la planta Claude Bud Lewis, situada en Carlsbad. Esta instalación es la desalinizadora más grande y eficiente de todo el país, capaz de procesar millones de litros diarios para el consumo humano constante.

Esta planta usa 300 millones de litros de agua de mar del Pacífico que ingresa mediante una toma localizada en las costas de la laguna Agua Hedionda. Casi la mitad del agua de mar se convierte en agua potable y el resto se devuelve al océano.

La tecnología utilizada se basa en la ósmosis inversa, un proceso físico de alta precisión técnica. El agua de mar se filtra a presiones extremas a través de membranas sofisticadas que retienen la sal y las impurezas minerales peligrosas.

Gracias a este sistema, la planta puede abastecer a unas 400.000 personas en San Diego. El resultado es un flujo constante de agua potable que llega directamente a los hogares, mitigando la dependencia absoluta de las precipitaciones anuales.

Sin embargo, el proyecto no está exento de polémicas por su alto impacto energético actual. La desalinización requiere una cantidad ingente de electricidad, lo que plantea dudas sobre su sostenibilidad a largo plazo en un contexto de crisis climática.

Otro reto medioambiental crítico es la gestión de la salmuera sobrante del proceso de filtrado. Este residuo altamente concentrado debe devolverse al océano con extremo cuidado para no destruir los ecosistemas marinos locales que rodean las estaciones de bombeo.

A pesar de los riesgos, el Gobierno estadounidense sigue invirtiendo miles de millones de dólares. La apuesta es clara: la tecnología es la única vía para evitar el colapso de las grandes metrópolis del suroeste del país próximamente.

El futuro de la agricultura y la industria depende de estos nuevos acueductos marinos tecnológicos. En estados como Arizona y Texas, ya se estudian proyectos similares para replicar el modelo californiano y asegurar la supervivencia de sus poblaciones civiles.