Centro Paleontológico de Enciso.

Centro Paleontológico de Enciso.

Ciencia

El pueblo español donde los dinosaurios dejaron miles de huellas y todavía se ven en la roca tras 130 millones de años

Enciso, en La Rioja, es uno de los grandes “museos al aire libre” de Europa: miles de icnitas del Cretácico inferior en una región con unos 140 yacimientos.

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Las claves

Enciso, en La Rioja, es uno de los lugares de Europa con mayor concentración de huellas fósiles de dinosaurios, con más de 1.400 registradas.

Las huellas datan de hace más de 120 millones de años y se formaron en antiguos terrenos fangosos que luego se convirtieron en roca.

El municipio ha convertido su legado paleontológico en parte central de su identidad, con rutas señalizadas y un centro paleontológico para visitantes.

Las icnitas de Enciso permiten conocer aspectos únicos sobre el comportamiento de los dinosaurios, como su forma de caminar y si se movían en grupo.

En España hay lugares donde la prehistoria no se mira detrás de un cristal, sino directamente sobre la roca. Enciso, en el valle riojano del Cidacos, es uno de los mejores ejemplos: un pequeño municipio convertido en referencia europea para contemplar huellas fósiles de dinosaurio.

La Rioja lleva años reivindicando ese patrimonio con un argumento difícil de discutir. La comunidad reúne alrededor de 140 yacimientos de icnitas distribuidos en una veintena de municipios, una concentración excepcional que la ha colocado entre los grandes territorios paleontológicos del continente.

Dentro de ese mapa, Enciso ocupa una posición privilegiada. La Rioja Turismo señala que solo en el municipio se han registrado más de 1.400 huellas, mientras otras fuentes turísticas oficiales elevan la cifra por encima de las 3.000, una muestra clara de su densidad icnológica.

Lo fascinante es que esas marcas siguen visibles después de más de 120 millones de años. Proceden de sedimentos del Cretácico inferior que en su día fueron superficies fangosas, probablemente asociadas a llanuras inundables y orillas lacustres recorridas por dinosaurios en movimiento.

Con el paso del tiempo, aquel barro se endureció, quedó cubierto por nuevos materiales y terminó transformándose en roca. Mucho después, la erosión dejó otra vez al descubierto esas superficies, permitiendo observar hoy algo parecido a una escena detenida en pleno tránsito prehistórico.

Más de 1.400 huellas

Enciso ha sabido hacer de ese legado una parte central de su identidad. El Centro Paleontológico del municipio funciona como punto de partida para comprender cómo se formaron las icnitas, cómo se estudian y por qué estos yacimientos son tan valiosos.

A partir de ahí, el visitante puede acercarse a varios enclaves señalizados. Entre los más conocidos figura Valdecevillo, uno de los grandes clásicos de la ruta riojana, además de otros puntos del entorno de Enciso y Navalsaz integrados en itinerarios preparados para divulgación y visita.

La fuerza científica del lugar no depende solo de la cantidad. Las huellas aportan un tipo de información que los huesos no siempre ofrecen con la misma claridad: cómo caminaban estos animales, qué trayectorias seguían, si avanzaban solos o en grupo y en qué estado estaba el terreno.

Por eso Enciso no es únicamente una escapada curiosa para familias o turistas. También forma parte de un territorio clave para la icnología, la disciplina que estudia rastros fósiles y que en La Rioja ha encontrado uno de sus laboratorios naturales más ricos y accesibles.

Enciso no es una gran capital científica ni un parque temático gigantesco, sino un pueblo pequeño, de aire rural, donde de repente aparecen sobre la piedra miles de señales llegadas desde otro tiempo.