Imagen de la catedral románica de este pueblo situado en la provincia de Zamora.

Imagen de la catedral románica de este pueblo situado en la provincia de Zamora. Getty Images

Ciencia

El pueblo medieval que es una joya desconocida en España: utilizó vino en lugar de agua para construir una de sus torres

Esta estructura, que está integrada en la antigua muralla, servía como puerta de acceso al mercado y eje de la vida urbana de este municipio zamorano.

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P. G. Santos
Publicada

Las claves

Toro, en Zamora, es un municipio medieval conocido por su patrimonio arquitectónico y su profunda tradición vitivinícola.

La Torre del Reloj de Toro destaca por la leyenda que cuenta que se usó vino en lugar de agua para mezclar la argamasa durante su construcción en el siglo XVIII.

El uso del vino en la construcción simboliza la abundancia y la importancia del vino en la economía y la cultura local desde tiempos antiguos.

Toro es actualmente el centro de una denominación de origen reconocida internacionalmente por sus vinos, especialmente de la variedad Tinta de Toro.

España alberga una amplia red de pueblos medievales, muchos de los cuales cuentan con castillos, calles empedradas y murallas intactas que transportan al pasado vivido en nuestro país. Algunos incluso esconden leyendas entre sus arquitecturas.

Uno de los casos más destacados en este sentido es el del municipio zamorano de Toro, que conserva de manera intacta una atmósfera medieval donde la piedra narra siglos de historia y el vino se convierte en hilo conductor cultural.

Sus calles empedradas, iglesias románicas y palacios renacentistas reflejan la relevancia que alcanzó durante la Edad Media, cuando fue enclave estratégico del Reino de León y escenario de episodios decisivos en la configuración histórica de España.

Pero entre su abundante patrimonio emerge una historia singular que ha trascendido generaciones y ha captado la atención internacional: la leyenda de una torre levantada, supuestamente, utilizando vino en lugar de agua en su construcción.

Vino en la argamasa

La protagonista de este relato es la Torre del Reloj, también conocida como Arco del Reloj, una estructura integrada en la antigua muralla que servía como puerta de acceso al mercado y eje de la vida urbana.

Según la tradición, durante el siglo XVIII, en plena construcción o reforma del edificio, la escasez de agua contrastaba con la abundancia de vino, lo que habría llevado a los constructores a emplearlo en la argamasa.

Más allá de su veracidad material, este episodio resume la profunda conexión entre Toro y su cultura vitivinícola, una relación que se remonta a siglos atrás y que ha definido tanto su paisaje como su desarrollo económico.

No es un vínculo anecdótico. La localidad es hoy el corazón de una denominación de origen reconocida internacionalmente, cuyos vinos, elaborados principalmente con la variedad Tinta de Toro, destacan por su intensidad y carácter.

Este protagonismo del vino no es reciente. Desde la Antigüedad, la zona ha sido un importante centro productor, con evidencias de cultivo que se remontan incluso a épocas prerromanas, consolidándose como motor económico en la Edad Media.

La propia fisonomía urbana lo evidencia: bodegas subterráneas, zarceras y edificaciones vinculadas a la producción vinícola se integran en el entramado de la ciudad, reforzando esa identidad que mezcla arquitectura y tradición agrícola.

La leyenda del vino utilizado en la construcción adquiere un significado simbólico más que literal, convirtiéndose en una metáfora de la abundancia y la centralidad de este producto en la vida cotidiana toresana.

La Torre del Reloj, erigida entre 1719 y 1738 bajo el reinado de Felipe V, no solo marcaba el tiempo, sino también el pulso de una ciudad que encontraba en el vino su principal recurso.