Un chimpancé.

Un chimpancé. Reuters

Ciencia

Los científicos coinciden: la 'guerra' estalla entre dos clanes de chimpancés, un fenómeno que sólo pasa cada 500 años

La muerte de varios machos clave desestabilizó la jerarquía social y pudo desencadenar la fractura del mayor grupo de chimpancés estudiado.

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J. Rodríguez
Publicada

Las claves

Una comunidad de 200 chimpancés en Uganda se dividió en dos clanes, un fenómeno extremadamente raro que ocurre cada 500 años.

Tras la escisión, el grupo occidental inició ataques mortales contra miembros del grupo central, incluyendo siete machos adultos y 17 crías.

La ruptura de la comunidad se asocia a competencia por recursos y cambios en la jerarquía masculina tras la muerte de varios machos adultos.

El estudio sugiere que las relaciones interpersonales, más que marcadores culturales, pueden ser clave en la aparición de conflictos violentos tanto en chimpancés como en humanos.

La comunidad más grande conocida de chimpancés salvajes, de unos 200 miembros, vive en el Parque Nacional de Kibale (Uganda), donde los investigadores que los han observado durante 30 años han podido presenciar un fenómeno excepcional: la división del grupo y la instauración de una violencia mortal.

La dinámica de los hechos, sus posibles causas e implicaciones se describen en un estudio encabezado por la Universidad de Texas en Austin (EEUU) que publica Science.

En muchas especies de primates la división de los grupos grandes no son raras, pero en el caso de los chimpancés las escisiones permanentes son extraordinariamente raras y las pruebas genéticas sugieren que se producen una vez cada 500 años.

Durante las dos primeras décadas de observación, la comunidad se mantuvo cohesionada y los chimpancés se movían entre subgrupos flexibles, en una dinámica típica de la especie, en la que los individuos se separan y se reúnen temporalmente.

El grupo Ngogo comenzó su rápido proceso de división hacia 2015, para convertirse en dos, el occidental y el central, claramente polarizados. La escisión se completó en 2018, con territorios separados.

Desde entonces, se sucedieron una serie de ataques mortales del grupo occidental contra miembros del central. Entre 2018 y 2024 los investigadores observaron o dedujeron con gran certeza siete ataques contra machos adultos y 17 contra crías.

Los chimpancés, que durante mucho tiempo habían cooperado y establecido vínculos, se volvieron unos contra otros tras la división, lo que indica que la identidad de grupo puede redefinirse más allá de la mera familiaridad.

"Lo que resulta especialmente llamativo es que los chimpancés están matando a antiguos miembros del grupo y las nuevas identidades grupales anulan las relaciones de cooperación que habían existido durante años", destacó el investigador de la Universidad de Texas, Aaron Sandel, firmante principal del artículo.

Sandel desaconsejó que este comportamiento se calificara de guerra civil, pero indicó que la polarización y la violencia colectiva observadas en estos chimpancés pueden darnos una idea de nuestra propia especie.

Guerras animales

Los autores describen sus hallazgos como un desafío a la hipótesis de que la guerra entre humanos, incluida la guerra civil, está impulsada principalmente por marcadores culturales de identidad grupal, como las diferencias étnicas o religiosas.

"Si los grupos de chimpancés pueden polarizarse, dividirse y participar en agresiones letales sin marcadores culturales de tipo humano, entonces las dinámicas relacionales pueden desempeñar un papel causal más importante en los conflictos humanos de lo que a menudo se supone", señala el estudio.

Los rasgos culturales siguen siendo esenciales para la cooperación a gran escala, pero muchos conflictos pueden tener su origen en la ruptura de las relaciones interpersonales más que en divisiones étnicas o ideológicas arraigadas, agrega el artículo.

El estudio apunta diversos posibles motivos para el inicio de la división de un grupo tan numeroso, como una mayor competencia por el alimento o la rivalidad entre machos.

El inicio de los signos de polarización en 2015 coincidió con una modificación en la jerarquía de dominancia masculina y se produjo un año después de la muerte de varios machos adultos que podrían haber actuado como puentes para mantener unida a la comunidad en su conjunto.

Aunque el simple cambio de macho alfa no explica por sí solo por qué se dividió el grupo Ngogo, es posible que agravara las tensiones entre los dos subgrupos.

La agresión letal que siguió a la escisión en Ngogo aporta información a los modelos de conflicto intergrupal, dice el estudio y agrega que todos los ataques observados fueron iniciados por el grupo occidental, numéricamente más pequeño, "lo que contradice los modelos simples de desequilibrio de poder que predicen una ventaja para los grupos más grandes".

El éxito ofensivo persistente de los machos occidentales "sugiere que la cohesión respaldada por relaciones duraderas puede compensar la desventaja numérica".