Un grupo de arqueólogos en el yacimiento de Atapuerca

Un grupo de arqueólogos en el yacimiento de Atapuerca Ricardo Ordóñez ICAL

Ciencia

El yacimiento Patrimonio de la Humanidad en España que puedes visitar: hallan la cara de un europeo de hace 1,4 millones de años

Hallado en la Sima del Elefante, cuestiona las teorías sobre la llegada temprana de los homíninos al extremo occidental europeo.

Más información: La cueva Patrimonio de la Humanidad que oculta una cámara secreta de 40.000 años y los últimos neandertales

Publicada

Las claves

El yacimiento de Atapuerca ha hallado el resto humano más antiguo de Europa occidental, una cara parcial de hace 1,4 millones de años.

El fósil, denominado Pink, muestra rasgos primitivos y podría representar una población europea diferenciada o una especie distinta cercana a Homo erectus.

Las herramientas de sílex y marcas de corte en huesos animales evidencian capacidades técnicas y prácticas de procesado de recursos en estos primeros homininos.

El hallazgo obliga a revisar las teorías sobre la migración humana en Europa y refuerza a Atapuerca como referencia internacional en evolución humana.

El yacimiento de Atapuerca, en Burgos, redefine la cronología de la evolución humana en Europa. El hallazgo de una cara parcial sitúa la presencia de homíninos, subtribu que se encuentra dentro de la familia de los homínidos, en el extremo occidental del continente hace 1,4 millones de años.

El fósil, bautizado como Pink, pertenece a un individuo adulto y constituye el resto humano más antiguo hallado en Europa occidental. Su antigüedad desplaza el marco temporal conocido y obliga a revisar los modelos migratorios establecidos.

Los restos aparecieron en el nivel TE7 de la Sima del Elefante durante la campaña de 2022. El conjunto incluye un fragmento de pómulo y mandíbula asociados a herramientas de piedra elaboradas en sílex.

La datación se apoya en nucleidos cosmogénicos, una técnica que calcula el tiempo que los sedimentos permanecen aislados de la radiación cósmica. Este sistema ofrece una precisión clave para establecer la antigüedad del yacimiento.

Los investigadores combinan estos datos con paleomagnetismo para validar la cronología del estrato. El resultado sitúa a Pink en un periodo muy anterior a la presencia documentada de Homo antecessor en Atapuerca.

La morfología del fósil muestra rasgos más primitivos que los observados en especies europeas posteriores. Rosa Huguet afirma que el hallazgo “introduce un nuevo actor en la evolución humana en Europa”.

La clasificación taxonómica del fósil genera debate entre los especialistas. María Martinón-Torres identifica similitudes con Homo erectus, “particularmente en su estructura nasal plana y poco desarrollada”, según detalla la directora del CENIEH.

El equipo ha optado por una clasificación provisional como Homo affinis erectus. Esta denominación refleja su proximidad al erectus y mantiene abierta la posibilidad de que represente una población europea diferenciada.

Martinón-Torres añade que el fósil es lo más cercano a un erectus identificado en Europa y advierte que “dejamos abierto que pueda pertenecer a una especie enteramente diferente”. El debate científico sigue completamente abierto.

Linaje propio

Los investigadores emplean microtomografía computarizada para analizar la estructura interna de la mandíbula. Estos datos permitirán comparar el desarrollo dental con los fósiles descubiertos en el yacimiento georgiano de Dmanisi.

La comparación con Dmanisi permitirá evaluar si existió una única oleada migratoria desde África. Coincidencias anatómicas reforzarían la hipótesis de una expansión rápida hasta Europa occidental en un intervalo breve.

Las herramientas de sílex asociadas al fósil evidencian capacidades técnicas consolidadas. José María Bermúdez de Castro advierte que “sin fósiles humanos no hay hipótesis, solo especulaciones” sobre este grupo humano.

Las marcas de corte en huesos animales indican prácticas sistemáticas de procesado de recursos. Ignacio de la Torre señala que el hallazgo “retrotrae de nuevo la antigüedad de los primeros homininos en Europa occidental”.

El estudio se publicará en Nature y centrará su siguiente fase en el análisis de proteínas. La degradación del ADN antiguo obliga a utilizar paleoproteómica para identificar la posición evolutiva del individuo.

El análisis del esmalte dental puede aportar información decisiva sobre su parentesco. Esta técnica permite reconstruir relaciones evolutivas en contextos donde el material genético no se conserva en condiciones analizables.

Atapuerca refuerza su posición como referencia internacional en el estudio de la evolución humana. El Museo de la Evolución Humana prepara la incorporación de este hallazgo a su discurso científico permanente.

La trinchera del ferrocarril sigue proporcionando evidencias clave sobre los primeros europeos. Cada campaña amplía el registro fósil disponible y consolida el yacimiento como enclave fundamental para investigar el origen humano.