Ni los Alpes ni los Cárpatos: el lobo gris reconquista el continente y ya supera los 21.500 ejemplares en Europa
Ni los Alpes ni los Cárpatos: el lobo gris reconquista el continente y ya supera los 21.500 ejemplares en Europa
El lobo gris continúa creciendo en Europa a gran velocidad: ya se han registrado unos 21.500 ejemplares por todo el continente.
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Aunque no lo parezca, el lobo gris no para de crecer en Europa siendo uno de los animales más comunes de la naturaleza. Si hablamos de población total, y según estudios publicados en el año pasado, la población europea -sin contar Rusia y Bielorrusia- se estima en unos 21.500 individuos, lo que supone un incremento de casi el 60% en una década.
Esta increíble expansión, descrita por expertos como una "reconquista biológica", ha permitido que la especie se asiente en territorios donde fue exterminada hace más de un siglo, como los Países Bajos, Bélgica y Dinamarca, dejando de ser una especie confinada exclusivamente a refugios montañosos como los Alpes o los Cárpatos.
El incremento de ejemplares por toda la zona europea es debido a varios factores, pero sobre todo es gracias a la buena situación del ecosistema y la estabilidad de los entornos naturales, puntos clave que están permitiendo que las familias campen a sus anchas y se extiendan por diferentes áreas, saliendo de sus núcleos habituales.
El lobo gris supera ampliamente la barrera de los 20.000 ejemplares en Europa.
Europa, tierra de lobos
Ahora bien, aunque ese crecimiento haya fascinado a los biólogos en el buen sentido, este éxito de conservación ha reavivado el conflicto histórico entre la fauna salvaje y la actividad humana, puesto que las necesidades alimentarias del lobo gris han generado ciertos problemas.
El aumento de los ataques al ganado ha llevado a la Unión Europea a proponer recientemente una rebaja en el estatus de protección del lobo, pasando de "estrictamente protegido" a "protegido" bajo el Convenio de Berna. Es decir, que dependiendo de la situación, es posible realizar capturas controladas de los lobos.
Esta medida busca dar mayor flexibilidad a los Estados miembros para gestionar las poblaciones en zonas específicas que pueden estar sufriendo ataques constantes, respondiendo a las crecientes presiones de los sectores ganaderos en países como Francia, Alemania y España.
En nuestro caso, en España, el censo más reciente confirma la presencia de unas 333 manadas de lobo ibérico, concentradas principalmente en el cuadrante noroccidental, aunque con una expansión progresiva hacia el sistema Central y Madrid, mostrando también un crecimiento muy positivo para la especie.
Y de igual manera que en el resto de países, esto es una victoria biológica porque aleja a la especie de la extinción inmediata, pero exige una gestión muy precisa para lograr la coexistencia con el mundo rural y todo lo que rodea al animal, que está más en contacto con los humanos que nunca.
Mientras los grupos conservacionistas defienden que la expansión es clave para el equilibrio de los ecosistemas, las administraciones regionales se enfrentan al reto de equilibrar la protección de la especie con la supervivencia de la ganadería extensiva, en un escenario de creciente tensión administrativa y social.