La ciencia desmiente el mito: los supuestos barcos vikingos enterrados en las profundidades son en realidad algo diferente
La ciencia desmiente el mito: los supuestos barcos vikingos enterrados en las profundidades son algo diferente
Una investigación liderada por el Museo de Naufragios Vrak de Estocolmo confirma que la flota hundida de Landfjärden no era realmente vikinga.
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Las cosas pueden no ser siempre lo que parecen, y este descubrimiento lo demuestra. Durante casi dos siglos, los restos que descansaban bajo las aguas de Landfjärden, al sur de Estocolmo, fueron señalados como una legendaria flota vikinga, que hasta la fecha enamoraba a los expertos.
No obstante, todo ha cambiado gracias a los últimos análisis del Museo de Naufragios Vrak, desde donde han desmontado este particular mito: no son barcos de guerra vikingos en ningún caso, en realidad se trata de un tesoro arqueológico del siglo XV que descubre un eslabón perdido de la época medieval.
Aunque parezca una decepción que no sean vikingos, para los arqueólogos el hallazgo es incluso más valioso, porque estos "nuevos barcos" son una especie de manual de instrucciones de cómo Europa empezó a construir los navíos que conquistarían los océanos mucho más tarde.
Los expertos estaban equivocados: no eran barcos vikingos, era algo mucho mejor.
Mejor que barcos vikingos
En el siglo XIX, se asumió que eran vikingos basándose en su forma y técnica de construcción, pero con las herramientas de datación científica actuales las cosas han cambiado y ahora se sabe, más o menos de manera exacta, su procedencia real y verdadera.
Los análisis de dendrocronología —datación conocida por anillos de los árboles— confirman que la mayoría de los restos de estos barcos en las profundidades de Landfjärden datan de entre los siglos XVII y XVIII.
Los arqueólogos, dirigidos por Jim Hansson, buscan actualmente fondos para continuar con las excavaciones y el modelado 3D, ya que creen que estos barcos fueron hundidos intencionadamente para crear defensas costeras o muelles. Es decir, que no hubo ninguna tragedia épica como se pensaba.
Esto revela una estrategia militar de defensa costera para bloquear el acceso a Estocolmo, algo de lo que se tenía sospechas pero poca evidencia física tan clara en esa zona hasta ahora.
El pecio más interesante, conocido como Vrak 5, se considera un hallazgo excepcional porque representa la transición tecnológica entre la construcción naval medieval y la moderna. Es un pedazo de historia y un hilo conductor para estudiar en más detalle cómo fue la evolución del ámbito naval en el pasado.
Estamos ante una importante "corrección histórica", puesto que durante esos 200 años la arqueología se basó en suposiciones visuales, y esto demuestra la importancia de la dendrocronología, que ha permitido precisar que la madera fue cortada exactamente en la década de 1450, cambiando la historia local.
Aunque la etiqueta de 'barcos vikingos' se haya desvanecido, el valor real de estos pecios acaba de salir a la luz. Ahora bien, el del Museo Vrak insiste en que, sin la financiación necesaria para completar el mapeo 3D y el análisis de sedimentos, una pieza clave de la evolución naval europea podría perderse para siempre.