Rusia cambia las normas de la historia: descubre restos de una civilización de 1.000 años sumergida en las profundidades
Rusia cambia las normas de la historia: descubre restos de una civilización de 1.000 años sumergida en las profundidades
Científicos de la Academia de Ciencias de Rusia localizaron restos de una ciudad medieval perdida en las profundidades en el lago Issyk-Kul.
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Tras años de especulaciones y leyendas, investigadores de la Academia de Ciencias han localizado una ciudad del siglo XI sumergida en el lago Issyk-Kul, en Asia Central. Se trata de un descubrimiento que reescribe parte de la historia.
Hasta ahora, se creía que la popular Ruta de la Seda se limitaba principalmente a rutas terrestres con paradas en oasis, pero este hallazgo demuestra que existían grandes metrópolis comerciales permanentes en zonas que hoy están bajo el agua, lo que sugiere que la red comercial era mucho más amplia y grande de lo registrado.
No es la primera vez que grandes estructuras, ciudades y complejos acaban saliendo a la luz tras cientos y miles de años cambiando lo que sabíamos sobre determinadas partes de la historia, pero desde luego el trabajo del equipo de la Academia de Ciencias arroja luz a una de las vías comerciales más importantes del mundo.
El descubrimiento que cambia la Ruta de la Seda.
Una ciudad bajo las aguas
Las excavaciones y mapeos con drones submarinos se realizaron en áreas poco profundas, entre 1 y 4 metros de profundidad, y se cree que la ciudad encontrada en cuestión corresponde al complejo de Toru-Aygyr, un importante enclave de la ya mencionada Ruta de la Seda que floreció entre los siglos X y XV.
Los buzos, mediante sus exploraciones, han documentado edificios de ladrillo, cimientos de piedra, vigas de madera y lo que parece ser una mezquita, una madrasa -una escuela islámica- y hasta baños públicos.
Los investigadores sostienen que la ciudad se sumergió debido a un catastrófico terremoto a principios del siglo XV. El acontecimiento geológico habría provocado el hundimiento del terreno, dejando la ciudad bajo las aguas salinas del lago, lo que ha ayudado a su conservación durante más de 600 años, que no son precisamente pocos.
Más allá de que en tareas de recuperación se han encontrado grandes vasijas de cerámica (khums), muelas de piedra para moler grano y numerosos fragmentos decorados que indican una cultura avanzada, lo que ha sorprendido a los expertos es la aparición de un cementerio.
Para sorpresa de los involucrados en la investigación, se pudo localizar una extensa necrópolis musulmana del siglo XIII-XIV con tumbas orientadas hacia La Meca, lo que confirma la temprana y profunda expansión del islam en estos enclaves estratégicos de Asia Central.
Realmente, se trata de una metrópolis importante que permite despejar ciertas dudas. Es como encontrar un capítulo perdido de la historia que permite a los arqueólogos reconstruir con precisión la vida cotidiana, el comercio y la arquitectura islámica de hace mil años en un punto clave que conectaba China con Occidente.