Imágenes de la Vía Lactea.

Imágenes de la Vía Lactea.

Ciencia

Los físicos no dan crédito: la Vía Láctea está atrapada en una lámina plana de materia oscura de 32 millones de años luz

La Vía Láctea y el Grupo Local estarían incrustados en una lámina de materia oscura que explica el Hubble flow local demasiado tranquilo y la Local Sheet.

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Las claves

La Vía Láctea estaría incrustada en una lámina plana de materia oscura de unos 32 millones de años luz.

Un equipo liderado por Ewoud Wempe propone que esta estructura explica la regularidad en la expansión local del universo.

Las simulaciones muestran que solo un plano masivo de materia oscura puede reproducir los movimientos observados de las galaxias cercanas.

Esta configuración ayuda a resolver anomalías como el flujo de Hubble local y la disposición plana de galaxias próximas, sin modificar el modelo cosmológico estándar.

La Vía Láctea no estaría flotando en un vacío sin estructura, sino incrustada en una lámina plana de masa dominada por materia oscura: una especie de hoja cósmica en la que nuestro Grupo Local sería como una fruta atrapada en una tortita.

La propuesta llega de un equipo encabezado por Ewoud Wempe (Universidad de Groningen) y se publica en Nature Astronomy. Su objetivo no era inventar una nueva cosmología, sino resolver un problema local que lleva años incomodando al modelo estándar ΛCDM.

Ese problema tiene nombre: el quiet Hubble flow. En el vecindario galáctico, la expansión parece demasiado limpia, demasiado regular, como si la gravedad conjunta de la Vía Láctea y Andrómeda no estuviera tirando lo suficiente del entorno.

A esa rareza se suman otras dos: la Local Sheet, una disposición inusualmente plana de galaxias próximas, y el Local Void, una región pobre en galaxias desde la que nuestro Grupo Local parece alejarse con una velocidad peculiar que no cuadra.

Para atacar el rompecabezas, el equipo usó las velocidades de 31 galaxias relativamente aisladas alrededor del Grupo Local. La elección importa: al estar menos perturbadas por vecinos masivos, sirven como trazadores más fiables del flujo de expansión cercano.

Afinando el modelo cosmológico

Con ese catálogo, ejecutaron simulaciones que arrancan en el universo temprano, con condiciones iniciales coherentes con el fondo cósmico de microondas. Después ajustaron la distribución de masa para reproducir las trayectorias observadas hoy, incluidas las de la Vía Láctea y M31.

El resultado fue sorprendentemente específico: la simulación encaja solo si la masa cercana está muy concentrada en un plano que se extiende al menos hasta 10 megapársecs (unos 32 millones de años luz), con vacíos marcados por encima y por debajo.

Además, ese plano no sería uniforme. La superficie de masa sería más baja cerca del Grupo Local y crecería hacia distancias de unos 5 a 10 Mpc. Ese gradiente, dicen, es clave para que el Hubble flow local salga tan suave.

La geometría también encaja con lo que vemos: si hay una lámina de materia oscura, es lógico que las galaxias visibles tiendan a organizarse en un plano (la Local Sheet). Y si esta aspira materia, los vacíos laterales se vuelven una consecuencia natural.

La pieza final es casi contraintuitiva. Un plano masivo puede reducir el tirón radial hacia el Grupo Local que tendría una distribución más esférica. Así, las galaxias externas no se frenan tanto y la expansión local mantiene esa regularidad que tanto costaba reproducir con masas realistas para Vía Láctea y Andrómeda.

El estudio no descubre en sí la materia oscura, ni la observa directamente: la infiere por su huella gravitatoria, como se hace siempre en cosmología. Lo relevante es que esta configuración plana permite reconciliar anomalías locales sin salir del marco ΛCDM (el estándar para explicar el crecimiento de estructuras cósmicas, como galaxias y cúmulos).