Familia mirando en Eclipse solar

Familia mirando en Eclipse solar iStock

Ciencia

Los oftalmólogos alertan sobre cómo ver el eclipse solar sin dañar la vista: "Los problemas pueden aparecer días después"

Los expertos explican qué daños puede causar mirar el eclipse sin unas gafas adecuadas con certificación ISO.

Más información: Pedro Duque, astronauta: "Solo durante la totalidad del eclipse de Sol podremos quitarnos las gafas y apreciarlo".

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Las claves

Las claves

Observar el eclipse solar del 12 de agosto sin protección adecuada puede causar lesiones irreversibles en la retina.

Las gafas de sol convencionales no sirven; solo las homologadas bajo la normativa ISO 12312-2 garantizan una observación segura.

El daño ocular puede no ser inmediato, manifestándose horas o días después como visión borrosa, distorsionada o manchas.

Es fundamental verificar que las gafas no estén dañadas y que telescopios, prismáticos o cámaras tengan su propio filtro de protección.

Para poder disfrutar al máximo del eclipse solar que tendrá lugar el próximo 12 de agosto en España, la seguridad debe ser la prioridad absoluta.

Observar un eclipse solar sin la protección adecuada no solo es imprudente, sino que puede provocar lesiones irreversibles en tu retina.

Los especialistas advierten que las gafas de sol convencionales no son suficientes y que solo aquellas con los filtros bajo la normativa ISO 12312-2 garantizan una observación segura. Estos dispositivos están diseñados específicamente para bloquear la franja del espectro lumínico que resulta tóxica para el tejido ocular.

Los expertos explican por qué tus gafas de sol NO sirven para ver el eclipse solar

El peligro real durante un eclipse no es solo la potencia del sol, sino la reacción natural de nuestro cuerpo a la penumbra. Al disminuir la luz ambiental, la pupila se dilata, permitiendo una entrada masiva de radiación sin que sintamos dolor inmediato.

Los oftalmólogos detallan que es exactamente lo que pasa: "Al haber menos luz, la pupila se va a dilatar y entonces va a entrar toda la luz que se escape del sol directamente y eso puede ser tóxico para las capas más externas, que son las más nobles de la retina".

Una de las mayores amenazas es que la lesión no siempre es dolorosa ni inmediata. Los síntomas pueden manifestarse horas después o incluso al día siguiente de la observación.

Según advierte Carlos Barnés: "Puedes empezar a ver borroso o distorsionado o una pequeña mancha central al momento o al cabo de un rato o de unas horas o incluso el día siguiente".

Cabe destacar que aunque en muchos de los casos el ojo llega a recuperarse existe un peligro de secuelas crónicas: "La mayoría de veces se resuelve, pero algunas veces donde la lesión es más importante y se hace como una pequeña cicatriz, pues queda esta mancha".

Ante cualquier síntoma anormal tras el evento, es fundamental acudir de inmediato al oftalmólogo.

Una cosa también de gran importancia es que no basta con adquirir las gafas homologadas; también es vital verificar su estado físico.

Antes de usarlas, se debe comprobar que no tengan "arañazos, que no hayan perforaciones, que no estén deterioradas", ya que cualquier imperfección permitiría el paso de radiaciones dañinas.

Asimismo, si se planea observar el eclipse a través de telescopios, prismáticos o cámaras fotográficas, estos dispositivos "tienen que tener su propio filtro".

No es suficiente que la persona lleve puestas las gafas de eclipse, ya que estos aparatos concentran la luz de tal manera que pueden producir una lesión grave si no cuentan con una protección interna adecuada.

La prevención es la única herramienta eficaz, concluye la experta, enfatizando que cualquier distorsión visual tras el evento debe ser motivo de consulta inmediata porque, en salud ocular, "hay que intentar evitarlo" a toda costa