Imagen de archivo de un animal prehistórico.
Los expertos no dan crédito: hallan un animal prehistórico de 275 millones de años con una mandíbula insólita
Investigadores del Field Museum de Chicago y la Universidad Federal de Piauí encuentran un extraño animal prehistórico llamado Tanyka amnicola.
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Siempre es interesante reencontrarse con animales prehistóricos que vivieron en la Tierra hace millones de años, y lo es aun más cuando resulta que tienen características únicas y diferentes al resto de seres que conocemos.
Ahora, investigadores del Field Museum de Chicago y la Universidad Federal de Piauí, han encontrado un particular ser prehistórico bautizado como Tanyka amnicola, un tetrápodo que vivió hace unos 275 millones de años en lo que hoy es el noreste de Brasil.
La especie, recién descubierta, deambuló por el mundo durante el periodo Pérmico y tiene a los paleontólogos sin palabras debido a su mandíbula, que desafía lo que se conocía sobre los vertebrados primitivos de por aquel entonces: todo se debe a un rasgo evolutivo único.
El fósil se ha encontrado en la formación Pedra de Fogo, una de las pocas zonas que permite conocer cómo era la vida en el antiguo supercontinente Gondwana en el mencionado periodo Pérmico temprano. Es decir, que el hallazgo tiene además doble vertiente positiva.
La mandíbula del Tanyka amnicola enloquece a los paleontólogos.
Una mandíbula prehistórica única
Los paleontólogos implicados en la investigación pensaron que el primer fósil encontrado era una deformidad. Sin embargo, tras hallar nueve mandíbulas idénticas, confirmaron que se trataba de un patrón común y una característica muy particular, que otorga a este animal prehistórico una identidad singular.
Su rasgo más distintivo es una mandíbula inferior girada lateralmente, lo que hacía que sus dientes principales apuntaran hacia los lados en lugar de hacia arriba. A diferencia de la mayoría de sus parientes cercanos que eran carnívoros, se cree que el Tanyka amnicola usaba su mandíbula y unos pequeños dientes internos para triturar plantas o pequeños invertebrados.
El descubrimiento sostiene que este fue uno de los primeros vertebrados terrestres en evolucionar para comer plantas, una dieta inusual para los tetrápodos primitivos prehistóricos, que solían apuntar a una dieta carnívora en líneas generales aunque también hay algunas excepciones.
Pese a que por el momento solo se han encontrado mandíbulas, los expertos estiman que medía aproximadamente un metro de largo y tenía un aspecto similar al de una salamandra con un morro alargado, por lo que era un animal de dimensiones grandes pero ni mucho menos era tan colosal como suelen ser otras criaturas prehistóricas.
Debido a sus rarezas, los científicos comparan al Tanyka amnicola con el ornitorrinco moderno: una reliquia evolutiva que sobrevivió en el supercontinente Gondwana y que ahora vuelve a tener una especie de segunda vida gracias a este descubrimiento, que ha hecho que el animal entre en una gran conversación científica.
Desde su mandíbula "ralladora" hasta sus dimensiones, pasando por su rareza física, el Tanyka amnicola es actualmente uno de los animales prehistóricos más sorprendentes.