Carpintería, madera.

Carpintería, madera. E.E.

Ciencia

Warren, carpintero inglés en España: "Trabajaba en un banco, pero esa vida no me gustaba. El dinero no es tan importante"

Cambiar de oficio puede acercarnos a una vida más satisfactoria, aunque también implica asumir pérdidas, incertidumbre y años de aprendizaje.

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Las claves

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Warren Batt dejó una exitosa carrera en banca en Reino Unido para dedicarse a la ebanistería en España, buscando mayor satisfacción personal.

El cambio de profesión supuso para Warren aprendizajes difíciles, incluyendo el fracaso empresarial y la necesidad de desarrollar nuevas habilidades.

Estudios citados en la noticia destacan que la autonomía y el sentido en el trabajo son factores clave para la satisfacción laboral, por encima del salario.

Warren fundó en Alcorcón 'Made de Madera', un espacio que combina escuela, taller y comunidad para facilitar el acceso a la carpintería y reducir barreras para nuevos artesanos.

Con 26 años, Warren Batt tenía un buen sueldo, libertad, una oficina y un equipo de unas cien personas a su cargo. Desde fuera, su carrera en el sector financiero parecía una historia de éxito. Él, sin embargo, había descubierto que no era feliz.

En una conversación con Fermín Lorda para el programa Mucho más que carpintería, el británico recuerda que había conseguido muy pronto aquello que supuestamente debía desear. "Esa vida no me gustaba para nada", reconoce.

Warren llevaba años trabajando en bancos cuando decidió abandonar una profesión segura para dedicarse a la ebanistería. En 2006 cambió la oficina por el taller y comenzó a construir con sus manos sin experiencia profesional ni una formación reglada en el oficio.

El ebanista tampoco resta importancia al dinero. "El dinero es importante", matiza. Pero dedicar cada jornada a un trabajo que realmente le gustaba tenía para él más valor que seguir aumentando sus ingresos.

La experiencia de Warren puede resultar familiar para quienes alcanzan una meta profesional y descubren que la satisfacción esperada no llega. Un trabajo puede ofrecer seguridad y prestigio mientras deja fuera la creatividad, la autonomía o la sensación de estar haciendo algo valioso.

Las investigaciones distinguen entre tener buenas condiciones laborales y encontrar sentido en lo que se hace. La autonomía, la posibilidad de utilizar las propias capacidades y las relaciones con otras personas influyen en la percepción de que el trabajo merece la pena.

En esa línea, un estudio publicado en Labour Economics analizó tres oleadas de la Encuesta Europea sobre las Condiciones de Trabajo. La autonomía, la competencia y las relaciones laborales explicaban alrededor del 60% de las diferencias en el sentido que los participantes atribuían a su empleo.

En conjunto, esos factores tenían una relación con el trabajo significativo casi cinco veces mayor que el salario, los beneficios, la promoción, la inseguridad laboral o el horario. El resultado no convierte el dinero en irrelevante, pero ayuda a entender por qué una buena nómina puede no bastar.

De alguna forma, el sector de la madera ya formaba parte de su vida. Su padre trabajaba con distintos materiales y Warren pasaba muchos fines de semana ayudándolo. Aquella afición quedó en segundo plano durante su carrera financiera, pero seguía conectada con su lado más creativo.

Empezar de nuevo

Sin embargo, una buena parte del oficio la aprendió de forma autodidacta, viendo vídeos en internet y probando después en el taller. Recuerda haber pasado mucho tiempo "fallando todos los días" hasta descubrir qué técnicas funcionaban y ganar confianza para fabricar piezas cada vez más complejas.

El primer negocio abrió en 2006 y pronto mostró que entusiasmo y habilidad manual no garantizan una empresa viable. Warren sabía fabricar muebles, pero tuvo que aprender presupuestos, costes, clientes y plazos. Hacer una mesa y dirigir un taller eran trabajos muy distintos.

La crisis de 2008 golpeó el proyecto cuando muchos clientes dejaron de gastar en mobiliario. Warren mantuvo la actividad durante varios años, perdió el dinero invertido y terminó cerrando el taller en 2012. El cambio de vida también incluyó fracaso, incertidumbre y pérdidas económicas.

Aquella etapa le enseñó otra dificultad. Cuando una afición se convierte en profesión, aparecen encargos que no apetecen, ritmos impuestos y decisiones comerciales. El propio Warren reconoce que una pasión puede perder parte de su atractivo al convertirse en obligación.

La psicología de avanzar

Un estudio publicado en 2026 en Journal of Counseling Psychology siguió durante seis meses a 995 trabajadores. Quienes manejaban mejor la incertidumbre profesional tendían a encontrar más sentido en su empleo y a mostrar después mayor satisfacción y compromiso laboral.

Los investigadores llaman sabiduría profesional a la capacidad de reunir información, aceptar que nunca habrá una respuesta perfecta y tomar decisiones razonadas pese a la incomodidad. Warren lo expresa de una manera menos académica. "Voy a poner un pie delante del otro", explica.

No obstante, no hay que caer en la ingenuidad. Esa actitud no garantiza que la elección salga bien. Ayuda a avanzar mientras se corrigen errores y aparecen soluciones que no podían anticiparse desde el principio. En su caso, la seguridad llegó después de muchas pruebas, no antes de abandonar el banco.

Los estudios sobre autoempleo también invitan a evitar una lectura demasiado romántica. Un análisis con datos alemanes observó que pasar de un empleo asalariado a trabajar por cuenta propia aumentaba la satisfacción laboral durante varios años, pero no mejoraba la satisfacción general con la vida.

El mismo trabajo encontró una reducción persistente de la satisfacción con el tiempo libre. Elegir una profesión más propia puede hacer más agradables las horas de trabajo y, al mismo tiempo, introducir nuevas presiones en el descanso y la vida personal.

Tras cerrar su primer taller, un proyecto relacionado con el voluntariado terminó convirtiéndose de forma inesperada en su siguiente ocupación. Alcanzó de nuevo el éxito, aunque la madera seguía presente. En 2018, él y su mujer decidieron cambiar otra vez de rumbo.

De aquel regreso nació Made de Madera, un espacio de Alcorcón que reúne escuela, taller profesional y comunidad. Warren, instalado en España desde 1999, buscó una forma de facilitar el acceso a un oficio que exige máquinas, espacio, formación y una inversión considerable.

El modelo permite realizar cursos, utilizar un taller compartido y aprender junto a personas con distintos niveles de experiencia. Warren quería reducir algunas de las barreras que él había encontrado al comenzar, entre ellas la soledad y la falta de lugares donde aprender trabajando.

Su antigua etapa en banca le fue de ayuda. La experiencia financiera le ayuda ahora a calcular costes, buscar financiación y pensar en el crecimiento de la empresa. Cambiar de carrera no siempre obliga a renunciar a todo lo aprendido antes.

El crecimiento también ha creado una paradoja. Cuanto más avanza Made de Madera, menos tiempo encuentra para fabricar con sus propias manos. Ahora reparte su energía entre dos intereses que le importan, trabajar la madera y hacer crecer el proyecto.

Por supuesto, su historia no ofrece una receta para abandonar un empleo estable. Hay que ser consciente de que cambiar de oficio puede traer pérdidas, miedo, menos tiempo libre y años de aprendizaje. Lo que muestra es que el éxito externo y la satisfacción personal no siempre avanzan juntos.