Una ejemplar de cigüeña negra, una especie amenazada, en una imagen de archivo.

Una ejemplar de cigüeña negra, una especie amenazada, en una imagen de archivo. SEO/BirdLife

Ciencia

Ni Extremadura ni Andalucía: el nuevo territorio de la cigüeña negra en España donde ya crían 38 parejas de esta especie

La cigüeña negra es una especie difícil de seguir dada su discreción y dispersión, pero su población ha seguido expandiéndose en este tiempo.

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Las claves

La cigüeña negra ha establecido 38 parejas reproductoras en el oeste de Castilla y León, una cifra ligeramente inferior a la media histórica.

En 2024, se contabilizaron 80 polluelos que lograron volar, convirtiendo el año en el mejor en términos de éxito reproductor para la especie en la zona.

La población reproductora se concentra principalmente en Salamanca, seguida de Zamora, Ávila y Segovia, mostrando estabilidad en la región.

El carácter esquivo de la cigüeña negra y la dificultad de acceso a sus nidos complican los censos, por lo que podría haber más parejas no detectadas.

La cigüeña negra es una de las aves más esquivas y, a su vez, más emblemáticas de la fauna ibérica. Si bien es conocido que tanto Extremadura como Andalucía son hábitats habituales para estos ejemplares, hay otras zonas por las que ha ido extendiéndose.

El último censo realizado por los técnicos ambientales durante el pasado año 2024 sugeriría la presencia de hasta 38 parejas reproductoras en el oeste de Castilla y León. Comparándolo con años previos, estamos ante una cifra de reproducción ligeramente inferior a la media histórica.

Sin embargo, no todo son malas noticias, puesto que hasta 80 polluelos habrían logrado salir adelante y volar. Se trata de un verdadero hito de supervivencia para una especie que se encuentra amenazada.

El mejor año reproductor

La cigüeña negra o Ciconia nigra es un ave migradora que llega cada año a la península ibérica a finales del invierno para reproducirse y regresar a sus zonas de invernada en el África subsahariana a finales de verano.

Necesita ambientes tranquilos, bosques maduros y ríos poco alterados; a diferencia de su pariente, la cigüeña blanca, que se ha adaptado a convivir con el ser humano.

Como vemos, aunque los datos indiquen un número discretamente menor de potenciales parejas reproductoras, el número de polluelos que sí han salido adelante convertirían el pasado año 2024 en el mejor de la serie en términos de éxito reproductor.

Así lo confirman los datos de la Junta de Castilla y León dentro del Plan de Monitorización del Estado de Conservación de la Biodiversidad, el cual analiza la evolución de diversas especies amenazadas en esta comunidad.

Según estas cifras, la productividad llegó a 2,42 polluelos por pareja, significativamente por encima de la media nacional registrada en 2017, que se situaba en 1,52 polluelos por pareja.

Por su parte, aunque se confirmó la presencia de 38 parejas seguras, solo se pudo realizar un seguimiento adecuado de 33 de ellas. Y, de todas ellas, se confirmó que 31 parejas iniciaron el periodo de incubación, llegando a contabilizar 80 polluelos que lograron volar.

Durante los últimos años la población reproductora de la cigüeña negra en Castilla y León se ha mantenido relativamente estable, fluctuando entre las 40 y 50 parejas, algo que indicaría una estabilidad de una especie catalogada como vulnerable.

Aún quedan retos importantes

Cabe destacar, por otro lado, que el seguimiento de la cigüeña negra en particular presenta importantes retos para los equipos de campo.

A diferencia de otra especie más conocida, la cigüeña blanca, en el caso de la cigüeña negra destaca el hecho de que evita el contacto humano y suele instalarse en lugares muy apartados.

Este carácter discreto, asociado a la dispersión geográfica de sus parejas reproductoras y la dificultad para acceder a enclaves de crianza, da lugar a que los censos realizados no sean totalmente fidedignos.

Además, existen otros factores a tener en cuenta que pueden dificultar la detección de esta ave:

- Parejas que no llegan a iniciar la reproducción.

- Fracasos tempranos durante la incubación.

- Cambios de ubicación de los nidos entre temporadas.

Por todos estos motivos, los técnicos consideran que la cifra real de reproducción podría ser ligeramente superior a la registrada; tanto en esta ocasión como en años previos.

Respecto a la distribución de la cigüeña negra por toda la comunidad de Castilla y León, se habría detectado una concentración más específica en la provincia de Salamanca, con 24 parejas, seguida de Zamora, con 9 parejas, Ávila, con 4 parejas y, finalmente, Segovia, con 1 pareja.

Para poder censar adecuadamente a esta especie, existen dos fases: en una primera, entre los meses de febrero y abril, coincidiendo con la llegada de las cigüeñas negras adultas tras la migración desde África, se localizan territorios, se revisan plataformas de nidificación y se confirma la ocupación de los nidos.

Seguidamente, en una segunda fase durante los meses de junio y julio, se evalúa el éxito reproductor y se contabilizan los polluelos que han conseguido sobrevivir hasta el momento del vuelo.

En los próximos años, la administración de Castilla y León ya tiene previsto intensificar la búsqueda de nuevos territorios potenciales para esta ave, dado que se considera que existen muchas parejas aún no identificadas dado su carácter evitativo respecto al contacto humano.