Imagen de archivo de un oso joven en la cordillera Cantábrica. EFE
Ni Picos de Europa ni Sistema Ibérico: el nuevo territorio del oso pardo en España donde ya rondan más de 400 ejemplares
Tras estar cerca de la extinción, quedando apenas 40 ejemplares del oso pardo en la década de los 70, actualmente las cosas han mejorado.
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Durante las últimas décadas, el oso pardoha ido ampliando progresiva y silenciosamente su hábitat en España. Si bien se sabe que sus bastiones tradicionales eran la cordillera Cantábrica y los Pirineos, este gran carnívoro europeo parece haber conquistado otros territorios.
Ha regresado a zonas donde llevaba desaparecido, al menos según los registros disponibles, más de 150 años: el noroeste ibérico. Así lo sugeriría un nuevo estudio publicado en Quercus, en base a diversos hallazgos directos e indirectos de este ejemplar durante los últimos 20 años.
Estos hallazgos llegan en un momento delicado para su población, dado que se estima que apenas hay 400 ejemplares de oso pardo en total en todo nuestro país. Según el nuevo trabajo, se habría confirmado la presencia del oso pardo en las sierras de La Cabrera (León)
También en las sierras de Sanabria y La Carballeda (Zamora) y zonas limítrofes de Ourense, siendo estos territorios donde no existían registros recientes de su actividad. El oso pardo había desaparecido de estas montañas desde el siglo XIX.
Cambia el futuro ecológico
Además, no se trataría de una visita temporal o aislada, sino que se habrían identificado hasta 85 citas entre los años 2012 y 2025, confirmando que este animal ha regresado a parte de sus orígenes tras rozar la extinción en los años 70, donde se llegaron a contabilizar apenas 40.
Según los expertos, esta expansión no solo cambiaría el paisaje de estas sierras, sino también el futuro ecológico y económico de sus montañas.
En este caso, los datos se recopilaron mediante avistamientos directos de oso pardo y cámaras trampa, además de identificar rastros verificados, daños en colmenas e informes tanto de residentes de las zonas como de los guardabosques.
Según Carlos Durá, uno de los investigadores responsables del estudio, se empezó a recopilar información el pasado año 2013 tras una primera cita en Vega del Castillo.
Tras esto, se fueron registrando rastros, fotografías, estudios de fototrampeo y testimonios vecinales en las provincias de León, Zamora y parte de Ourense.
De hecho, muchas de estas citas se repetían en algunas ubicaciones como Valdavido, Truchillas, Carballeda y Sanabria, lo que indicaría que los avistamientos de oso pardo no serían esporádicos sino más bien estables.
Sigue estando en peligro
Por otro lado, Durá y sus colegas explican que la expansión del oso pardo tendría un importante componente social, turístico y económico: "Lo vemos como una oportunidad para generar oferta turística basada en la calidad de los ecosistemas y los paisajes.
El paisaje del oso es un paisaje indicador, una especie de paraguas que refleja un ecosistema en buen estado de conservación".
Por su parte, respecto a la convivencia con las actividades tradicionales, los investigadores han reconocido que existen muchas incursiones del oso en los colmenares, pero ya se está estudiando la instalación de pastores eléctricos para favorecer la tolerancia.
Estas incursiones son a su vez un "sello de calidad", como explica Durá: "En Cabrera hay incluso empresas que comercializan miel con el marchamo de calidad de proceder de colmenas visitadas ocasionalmente por el oso, siempre protegidas para evitar daños".
"Hay que trasladar mucha pedagogía", prosigue, "para que la gente sepa que el oso no tiene una incidencia negativa en otros sectores económicos. Si alguien se encuentra con un oso, debe quedarse quieto, no hacer aspavientos ni gritar y seguir las recomendaciones de los especialistas".
Como recuerdan los investigadores responsables del estudio, el oso pardo sigue estando en peligro de extinción al no sobrepasar los 400 ejemplares totales incluso sumando los ejemplares de los Pirineos, la Cordillera Cantábrica y estos avistamientos.
Por ello insisten en la importancia de cumplir las normas de la Unión Europea con el objetivo de mantener un estado de conservación favorable y potenciar la expansión de la especie hacia más zonas.