El filósofo Rafael Narbona.

El filósofo Rafael Narbona.

Ciencia

Rafael Narbona, 62 años, filósofo: "La felicidad nunca es fruto de la acumulación, sino de la paz interior y la austeridad"

Este filósofo, que atravesó una depresión, considera que la tristeza es un camino a ninguna parte y que el amor es lo que llena la vida de sentido

Más información: Noam Chomsky (98 años), filósofo, sobre la felicidad: "Comienza por asumir nuestro instinto natural para la libertad"

J. Rodríguez
Publicada

Las claves

Rafael Narbona, filósofo español, sostiene que la felicidad no proviene de la acumulación de bienes, sino de la paz interior y la austeridad.

Narbona superó la depresión gracias a la Filosofía, apoyándose en pensadores como Platón, San Agustín, Pascal, Spinoza y Bergson.

Según Narbona, la tristeza es un desperdicio y la inteligencia humana tiende naturalmente a la alegría y la felicidad.

Para el filósofo, la felicidad se alcanza con autoconocimiento, justicia, austeridad y amor, siguiendo enseñanzas de Sócrates, Kant y Viktor Frankl.

El filósofo español Rafael Narbona es todo un experto en la felicidad. De hecho, hace dos años publicó su libro Maestros de la felicidad donde recoge las enseñanzas de los grandes de la Filosofía en referencia a esta idea que todos perseguimos en nuestras vidas.

A lo largo de su carrera y de leer a multitud de filósofos, el propio Narbona ha encontrado su propia idea de qué es la felicidad y cómo puede encontrarse. Por suerte, la comparte no sólo en sus libros, sino también en entrevistas que concede a los medios.

"La melancolía es un camino hacia ninguna parte. La tristeza no es poética, sino áspera y amarga. A pesar de todas las tragedias e imperfecciones que trae consigo, la vida no merece ser repudiada, como han dicho algunos poetas y filósofos", explicó a Telva.

Este filósofo reconoce que es una persona que tiende a la melancolía aunque trabaja mucho con la esperanza. Escribió este libro, de hecho, como un ejercicio de salir de ese sentimiento y apostar por la búsqueda de la felicidad. Y ha encontrado enseñanzas.

"El fatalismo suele alardear de clarividencia, pero en realidad es un estado de ofuscación y pérdida de libertad", explica. "En cambio, el optimismo, cuando nace de la reflexión y la serenidad, nos permite elegir la forma de afrontar los golpes del destino".

Filósofos terapeutas

Pero para ello, tal y como dice, el optimismo debe ser fruto de una apuesta meditada por vivir. Y para conseguir ser dueños de nosotros mismos, el filósofo señala la necesidad de "emanciparse del miedo y del deseo", que traen "insatisfacciones e inseguridades".

Narbona asegura haber tenido depresión y haberla superado gracias a la Filosofía: "Mis terapeutas fueron Platón, San Agustín, Pascal, Spinoza y Bergson", cuenta. "La razón me reveló que la tristeza es un desperdicio, que la inteligencia siempre tiende a la alegría".

Proclama que "el ser humano tiende a la felicidad. Solo ejerciendo violencia sobre su naturaleza se desvía de ese impulso". Y a pesar de las imposiciones de las ideologías o de los peores momentos de la Historia, "al cabo del tiempo, reaparece el placer de vivir".

"La infelicidad es una desviación, un ultraje", asegura. "La felicidad no es una quimera, sino el estado natural del ser humano". Si queremos acercarnos a la felicidad, recomienda que leamos a Sócrates, a Kant y a Viktor Frankl.

Sócrates le ha enseñado a este filósofo que la felicidad se encuentra en conocerse a uno mismo. "La felicidad nunca es fruto de la acumulación, sino de la paz interior que alcanzamos cultivando la justicia y la austeridad", explica.

Kant, por su parte, le enseñó que el ser humano es un fin en sí mismo y, por tanto, llena de sentido nuestras vidas. Frankl, por su parte, le ayudó a comprender de forma complementaria que sólo el amor es capaz de cargar nuestra vida de significado.