Los restos de 'Schistosoma mansoni' hallados en la letrina renacentista de Brujas. Marissa Ledger, McMaster University

Los restos de 'Schistosoma mansoni' hallados en la letrina renacentista de Brujas. Marissa Ledger, McMaster University

Ciencia

Las heces de un mercader castellano del siglo XV revelan la presencia de un parásito africano en la Brujas medieval

Se trata de la primera evidencia de esquistosomiasis fuera de África, y viajó miles de kilómetros en las tripas del mercader.

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P. Fava
Publicada

Las claves

Un análisis de heces encontradas en una letrina del siglo XV en Brujas reveló la presencia del parásito africano Schistosoma mansoni.

Este hallazgo supone la primera evidencia de la esquistosomiasis, una enfermedad endémica de África, en la Europa medieval.

La letrina estaba vinculada a mercaderes españoles activos en el comercio con el Mediterráneo y África, lo que sugiere el traslado del parásito por rutas comerciales.

El estudio destaca cómo la intensa actividad comercial convirtió a Brujas en un foco de intercambio no solo de bienes, sino también de enfermedades.

En pleno siglo XV, un extraño pasajero llegó al distrito español de la ciudad de Brujas. Su desafortunado anfitrión lo había traído consigo recorriendo miles de kilómetros desde África en sus intestinos. Sufriendo sin duda de fuertes diarreas, tuvo que hacer uso de la letrina adyacente a la Casa Nacional de España en la ciudad de los canales.

Más de 500 años después, una excavación arqueológica ha revelado la primera evidencia de un parásito intestinal africano, Schistosoma mansoni, en Europa. Causante de la esquistosomiasis, la enfermedad parasitaria más importante en el mundo tras el paludismo, se trasmite al depositar estos gusanos acuáticos sus huevos en el tejido intestinal del huésped.

Afectando a entre 230 y 250 millones de personas en todo el mundo, y responsable de hasta 20.000 muertes al año, la esquistosomiasis causa dolor e inflamación abdominal, diarrea y sangrado. Al progresar sin tratamiento, termina dañando órganos como los riñones, vejiga e hígado, y se ha vuelto endémica en las masas de agua de grandes regiones de África.

Sin embargo, la llegada del parásito a la Europa del Renacimiento cuenta una historia diferente, según el estudio publicado en la revista Parasitology. "Muchos de los parásitos que nos rodean llevan con nosotros cientos de años, y nuestro objetivo es entender cómo se adquirían en el pasado y cómo ha cambiado su epidemiología", explica Marissa Ledger, investigadora del Centro de ADN Antiguo de la Universidad McMaster.

La letrina enterrada en el antiguo distrito español de Brujas vio la luz en 1996, pero no ha sido hasta fecha reciente cuando ha podido ser analizada con nuevas técnicas dentro de un proyecto de investigación asociado a la Universidad de Gante. El objetivo es caracterizar la diversidad de comunidades extranjeras que habitaron en uno de los epicentros del comercio en el medievo.

Los registros históricos recopilados por el equipo de Mathijs Speecke pudieron identificar que esa letrina estaba a disposición de los mercaderes españoles en Brujas, muy activos en el distrito a partir del siglo XV. Desde el Mediterráneo y el norte de África, los castellanos comerciaban con oro, especias y marfil.

Pero el tráfico de esclavos también era una fuente rentable de ingresos, y como recuerdan los investigadores, la primera mención de una persona de piel negra en Brujas data de 1440. No se puede descartar por tanto que el paciente fuera un africano que hubiera adquirido el parásito de forma endémica en lugar de un comerciante castellano itinerante.

No obstante, dado que la letrina estaba reservada a personas de estatus que visitaban el distrito español, la tesis más probable es que Schistosoma mansoni fuera depositado o bien por el propio mercader o por un miembro de rango de su servicio. Los esclavos que habían comenzado a ser víctimas del tráfico Atlántico no tenían acceso a medidas higiénicas, y permanecían hacinados en terribles condiciones en las naves.

"Nuestros hallazgos dan cuenta de la complejidad de la vida urbana medieval y de lo interconectado que estaba ya el mundo hace siglos", afirma Maxime Poulain, arqueólogo de la Universidad de Gante". Además, proporciona indicios para entender mejor la migración y extensión epidemiológica de enfermedades a lo largo de la historia humana.

"No solo ofrece una visión novedosa de la vida cotidiana de las personas en la Brujas medieval, sino que también muestra cómo la ciudad, conocida como un centro internacional de personas, bienes e ideas, inevitablemente también facilitó la propagación de enfermedades a través de sus sólidas redes de comercio marítimo", concluye.