Arqueólogos encuentran en perfecto estado un instrumento musical con el que los celtas aterrorizaban a los romanos hace 2000 años

Arqueólogos encuentran en perfecto estado un instrumento musical con el que los celtas aterrorizaban a los romanos hace 2000 años Norfolk Museums Service

Ciencia

El bramido con el que los celtas atemorizaban a los romanos: hallan en perfecto estado un 'carnyx' de hace 2.000 años

Autores grecorromanos dejaron escrito que estas trompetas producían un sonido áspero, apropiado para el caos del combate.

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Las claves

Arqueólogos hallan en Norfolk, Reino Unido, un carnyx celta de bronce de hace 2.000 años, uno de los mejor conservados y solo el tercero encontrado en Gran Bretaña.

El carnyx, trompeta de guerra celta con cabeza de animal, se utilizaba para intimidar a las tropas romanas antes de la batalla y destaca por su excelente estado de conservación.

Junto al carnyx se descubrieron una cabeza de jabalí de bronce, cinco umbos de escudo y piezas que sugieren la presencia de otro carnyx, lo que aporta información sobre rituales y organización guerrera celta.

El hallazgo se relaciona con los icenos, pueblo de la reina Boudicca, famosa por liderar una rebelión contra Roma en el siglo I d.C., reforzando la conexión histórica del sitio.

En un paisaje agrícola del oeste de Norfolk, Reino Unido, de esos donde el futuro suele llegar en forma de urbanización, la arqueología ha hecho lo contrario: ha frenado el reloj.

Bajo la tierra removida para levantar nuevas viviendas apareció un pequeño arsenal de la Edad del Hierro, pero con un claro protagonista. Es un carnyx, una trompeta de guerra celta de bronce, modelada como la cabeza de un animal con gesto feroz, hallada casi completa y acompañada por un estandarte con cabeza de jabalí y varios umbos de escudo.

La pieza ha sido descrita como uno de los carnyces mejor conservados conocidos y apenas el tercero localizado en Gran Bretaña.

El carnyx es un instrumento que ha pasado a la historia por ser usado para aterrorizar a las tropas romanas antes de la batalla. De hecho, no es imposible saber cómo sonaba, grupos de folk metal como Heilung utilizan una réplica en sus conciertos.

En Europa, la mayoría de hallazgos son fragmentarios o proceden de depósitos rituales muy dañados; este, en cambio, conserva buena parte de la campana y la cabeza, con detalles poco habituales (como orejas intactas, según los especialistas que lo están limpiando y estabilizando).

Ese grado de integridad es oro para la investigación, porque un instrumento no es un adorno: es un artefacto pensado para funcionar.

Un hallazgo histórico

La buena noticia es que el carnyx no estaba solo. El conjunto incluye una cabeza de jabalí de lámina de bronce que habría coronado un estandarte militar, cinco umbos de escudo y, además, piezas que apuntan a otro carnyx más.

La función de este instrumento cambia todo el hallazgo, deja de ser una pieza bonita y pasa a ser una ventana a la organización, la exhibición de poder y, quizá, a un episodio de crisis.

Para cuidar cada milímetro de información, los objetos se levantaron dentro de un bloque de tierra y se escanearon antes de extraerlos, una técnica que permite documentar posiciones, superposiciones y gestos de depósito (qué se puso arriba, qué se desmontó, qué se protegió).

Una guerrera mítica

El lugar añade una tensión narrativa difícil de ignorar: Norfolk está en el territorio histórico de los icenos (Iceni), el pueblo asociado a la reina Boudicca, que encabezó una rebelión contra Roma en torno al año 60 d. C.

Tras la invasión romana del 43, el sureste britano vivió décadas de pactos frágiles y fricciones; las fuentes clásicas sitúan la revuelta como una tormenta que arrasó centros romanos como Camulodunum (Colchester) y alcanzó Londinium (Londres), antes de ser derrotada. La arqueología no puede poner nombre a quien enterró el tesoro, pero la cronología probable (siglo I d. C.) y el mapa convierten la conexión en una hipótesis inevitable.

¿Por qué asusta tanto un instrumento? Porque el carnyx era, literalmente, una máquina de intimidación: una trompeta vertical que se elevaba sobre la línea de guerreros, con un extremo zoomórfico diseñado para impresionar incluso en silencio.

Autores grecorromanos dejaron escrito que estas trompetas producían un sonido áspero, apropiado para el caos del combate. Pero no hace falta fiarse solo de la literatura: en las últimas décadas, la investigación ha combinado reconstrucción artesanal y análisis acústico para entender cómo 'gritaban' estos bronces.

Además del grupo de música citado anteriormente, estudios centrados en el carnyx de Tintignac (Francia) y en la reconstrucción del 'Deskford carnyx' (Escocia) han medido rango tonal y proyección, mostrando que no era un simple pitido ceremonial, sino un instrumento capaz de dominar un espacio abierto y generar una firma sonora muy particular.

Aquí entra el contexto europeo que da sentido al hallazgo inglés. En Tintignac, una excavación sacó a la luz un depósito con cascos, armas y fragmentos de varios carnyces, interpretado por parte de la bibliografía como un conjunto ritual asociado a prácticas guerreras (objetos 'retirados' del mundo, a veces dañados o desactivados, en un santuario).

El nuevo depósito de Norfolk se parece en el tipo de piezas —música, estandarte, escudos—, aunque su conservación y su fecha parecen moverse en otro escenario histórico.

Norfolk, además, ya era un territorio con tradición de depósitos espectaculares. A pocos kilómetros está el tesoro de Snettisham, una secuencia de hallazgos de torques de oro y plata asociada a la élite icena.

Allí se han debatido durante años dos ideas que encajan con el nuevo carnyx: que muchos objetos circularon durante generaciones y que algunos se depositaron de forma deliberada en un periodo relativamente breve, quizá con carga ritual o política.