Dafne Almazán (CEDAT)

Dafne Almazán (CEDAT)

Ciencia

Dafne Almazán, licenciada en Psicología con 13 años: "Quiero hallar más niñas superdotadas, sólo se detectan 2 de cada 10"

El desarrollo intelectual puede ir muy por delante de la maduración emocional, un desfase que explica la frustración y el aislamiento de muchos niños superdotados.

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Las claves

Dafne Almazán se licenció en Psicología a los 13 años, convirtiéndose en la psicóloga más joven del mundo.

Solo 2 de cada 10 niños diagnosticados como superdotados en México son niñas, debido a estereotipos de género y falta de detección.

Muchos niños superdotados son confundidos con casos de TDAH por el desconocimiento y la falta de adaptación del sistema educativo.

Dafne impulsa la identificación temprana de niñas superdotadas y defiende que la aceleración educativa no les roba la infancia.

Antes de saber leer, muchos niños superdotados ya perciben que algo no encaja. El mundo parece ir a otra velocidad, demasiado lento para lo que ocurre en su cabeza y, al mismo tiempo, emocionalmente difícil de habitar. No saben explicarlo, pero viven con una sensación persistente de extrañeza, como si avanzaran solos, sin mapa, en un entorno que no reconoce su ritmo.

Dafne Almazán creció dentro de esa disonancia. A los dos años comenzó a leer y escribir de forma autodidacta, observando a su hermana mayor y practicando a escondidas con una servilleta y un lápiz. No fue una precocidad exhibida ni estimulada desde fuera, sino una necesidad íntima de precisión que los materiales infantiles no podían satisfacer.

Su trayectoria académica avanzó a una velocidad inédita. Aprendió a caminar antes del año, a los tres ya leía con fluidez y pronto se interesó por libros que desbordaban cualquier expectativa escolar, desde El Señor de los Anillos hasta textos de ciencias o historia. A los siete años completó primaria y, con ocho, secundaria, antes de ingresar directamente en bachillerato.

El salto definitivo llegó el 7 de mayo de 2012. Con diez años, Dafne ingresó en la universidad para estudiar Psicología en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Tres años después, con trece, se licenció, convirtiéndose en la psicóloga titulada más joven del mundo, según los registros de la World Records Academy.

Sin embargo, su identidad no se explica solo desde los récords. “Los X-Men me enseñaron que nacer diferente no es un defecto”, explica en unas declaraciones recogidas por DW. La metáfora no es casual: como los mutantes del cómic, muchos niños con altas capacidades viven su talento como una carga cuando el entorno intenta corregirlos en lugar de comprenderlos.

Para Dafne, el problema no es ser distinto, sino crecer en un sistema que confunde diferencia con anomalía. Esa incomprensión temprana deja huellas profundas. “Creo que muchos sentían que no pertenecían, que la sociedad no tenía un espacio para personas con su nivel de inteligencia, donde pudieran ser ellos mismos y ser felices”, explica, aludiendo a una experiencia que va más allá de su caso personal.

Ciencia y altas capacidades

Durante décadas, la superdotación se redujo a un número. Tradicionalmente se ha fijado el umbral en un cociente intelectual superior a 130, una referencia todavía presente en muchos protocolos educativos. Sin embargo, la investigación actual apunta en otra dirección y hoy se impone una evaluación multidimensional que integra cognición, creatividad, emoción y contexto social.

Desde el punto de vista neurocientífico, estos perfiles suelen presentar una conectividad neuronal más densa y una mayor velocidad de procesamiento. Pero esa arquitectura cognitiva viene acompañada de una sensibilidad emocional distinta. El resultado es una mente muy activa alojada en un desarrollo afectivo acorde a la edad, una combinación que a menudo desconcierta a adultos y docentes.

Ese desajuste explica uno de los grandes errores diagnósticos. Muchos niños superdotados son confundidos con casos de TDAH. Se interpreta como déficit de atención lo que en realidad es sobreestimulación, curiosidad constante o simple aburrimiento ante tareas poco exigentes.

"Existen niñas superdotadas pero no se detectan a tiempo, entonces se pierden, se adaptan al sistema por el estereotipo de género y pierden sus capacidades", lamentaba Dafne en declaraciones a la revista Forbes México. Considera "alarmante" que de cada 10 niños que se diagnostican con superdotación en México, únicamente dos sean mujeres.

La psicología denomina a este fenómeno asincronía, concepto formulado por el psicólogo Jean C. Terrassier. Describe el desfase entre un desarrollo intelectual muy avanzado y una maduración emocional infantil. El niño razona como adulto, pero siente como niño, lo que genera frustración, incomprensión y, en muchos casos, aislamiento social.

Dafne ha defendido públicamente que la aceleración educativa no implica robar la infancia. “No por estar en la universidad significa que no pueda divertirme; veo películas y juego con mis amigas”, explicó en declaraciones a la BBC. En su caso, avanzar permitió equilibrar, no forzar, su desarrollo personal.

Otro de los frentes más invisibilizados es el género. “A las niñas se les exige obediencia y discreción”, ha advertido Almazán en distintos foros. Para encajar, muchas optan por ocultar sus capacidades o incluso cometer errores de forma deliberada. El talento se vuelve silencioso para no incomodar.

Un estudio publicado en la revista Science reveló que, desde los seis años, las niñas son menos propensas que los niños a asociarse con la brillantez intelectual. Mientras a ellos se les impulsa hacia la independencia, ellas quedan encasilladas como aplicadas o sensibles, diluyendo su potencial.

Ese proceso desemboca con frecuencia en la llamada doble excepcionalidad. Son menores con altas capacidades que, además, desarrollan dificultades emocionales o de aprendizaje derivadas del ocultamiento constante y de los diagnósticos erróneos. El sistema atiende el síntoma, pero ignora la causa.

La realidad educativa tampoco ayuda. Según la Asociación Española para Superdotados y con Talento, muchos docentes siguen esperando un alumno tranquilo y obediente, cuando la inteligencia suele manifestarse como inquietud, cuestionamiento y pensamiento crítico. Las altas capacidades pasan desapercibidas porque no encajan en el molde.

Hoy, instalada en Houston, Dafne combina investigación, activismo y divulgación. Su objetivo es construir comunidad y referentes, especialmente para niñas. Su historia esconde, en realidad, una advertencia: el potencial necesita entornos que dejen de ver la diferencia como un defecto y empiecen a entenderla como una responsabilidad colectiva.