Valentín Fuster, uno de los cardiólogos más prestigiosos de España.

Valentín Fuster, uno de los cardiólogos más prestigiosos de España.

Ciencia

Valentín Fuster (82), cardiólogo: "Saber que estás haciendo lo que debes hacer es fundamental para alcanzar la felicidad"

Mantener hábitos saludables no solo protege el corazón, sino que contribuye a una sensación duradera de coherencia personal y bienestar psicológico.

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Las claves

Valentín Fuster defiende que la felicidad duradera depende de la responsabilidad personal y la coherencia entre lo que uno sabe que debe hacer y lo que realmente hace.

El cardiólogo destaca que la autoestima se cultiva con decisiones diarias de autocuidado y que asumir el control sobre la propia salud convierte al individuo en protagonista activo de su bienestar.

Fuster considera que la disciplina física, como el ejercicio diario, no solo protege el corazón, sino que refuerza la autoestima y el equilibrio emocional.

La elección de actividades físicas sostenibles y adaptadas a cada persona es fundamental para mantener el compromiso y alcanzar una vida saludable y satisfactoria.

La felicidad se persigue hoy por caminos múltiples y a menudo contradictorios: éxito profesional, bienestar económico, autocontrol emocional o fórmulas rápidas de autoayuda.

En medio de ese ruido constante, la voz de Valentín Fuster introduce la clara pero incómoda idea de que el bienestar duradero no depende del azar ni de promesas externas, sino de una responsabilidad personal sostenida en el tiempo.

Director del Mount Sinai Heart y del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, Fuster trasciende la práctica clínica para reflexionar sobre la vida plena.

Según explica, la salud no es un estado pasivo, sino un activo que se construye día a día, y la felicidad aparece cuando existe coherencia entre lo que uno sabe que debe hacer y lo que realmente hace.

Tal como señala Fuster en una entrevista en la Fundación March, la paz interior no es un estado espontáneo ni una emoción permanente, sino el resultado de una disciplina consciente.

El autoconocimiento y el cumplimiento de los deberes de autocuidado ocupan un lugar central en su pensamiento: “El hecho de que sepas que estás haciendo lo que debes hacer, yo creo que es fundamental”, afirma el cardiólogo al reflexionar sobre autoestima y bienestar, en una entrevista de la Fundación Juan March.

Para Fuster, la autoestima no es un rasgo heredado ni un don psicológico. Es una convicción que se cultiva con decisiones cotidianas y nace de la percepción de control sobre los aspectos esenciales de la propia vida, especialmente la salud.

Asumir esa responsabilidad convierte al individuo en protagonista activo de su bienestar físico y emocional, alejándolo de una actitud pasiva frente a las circunstancias.

Cuando la persona adopta este papel, deja de verse como víctima del entorno y orienta su conducta hacia la prevención. Ese esfuerzo sostenido genera respeto propio y una sensación de coherencia vital que refuerza el equilibrio psicológico.

En este enfoque, la salud no se concibe como un fin aislado, sino como la base sobre la que se construye una vida con sentido y estabilidad emocional.

Según subraya Fuster, el objetivo último no es únicamente prolongar la vida, sino hacerlo con plenitud. La longevidad carece de valor si no va acompañada de calidad física y mental, una idea que atraviesa todo su discurso y que conecta la medicina preventiva con una concepción más amplia del bienestar humano.

Disciplina física y bienestar emocional

Aunque su trayectoria está ligada a la cardiología, Fuster insiste en que la prevención no es solo corporal. “El ejercicio es la mejor medicina y debe ser diario”, afirma.

Esta práctica constante no solo protege el corazón, sino que actúa como una expresión tangible de la disciplina interna que sostiene la autoestima y, en consecuencia, una forma más estable de felicidad.

Como ha señalado la Fundación Española del Corazón, la actividad física ayuda a prevenir ansiedad, depresión, trastornos del sueño y enfermedades neurodegenerativas. Al reducir estos factores, el ejercicio contribuye directamente al bienestar emocional que Fuster considera inseparable de una vida saludable y satisfactoria.

Desde la FEC recuerdan además que el ejercicio, junto con una alimentación equilibrada, protege la salud cardiovascular al controlar el peso y mejorar parámetros metabólicos.

En la misma línea, la Organización Mundial de la Salud recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de intensidad alta para mantener beneficios sostenidos.

Un elemento común en el discurso de Fuster y de las autoridades sanitarias es que la disciplina solo funciona si es sostenible. Por eso, la elección del ejercicio debe partir del autoconocimiento.

Como indica la FEC, “la primera regla para practicarlos regularmente es que el deporte elegido nos guste”, una condición clave para mantener el compromiso a largo plazo.

Caminar a paso ligero es uno de los ejemplos más accesibles. De hecho, la FEC, destaca que esta práctica reduce obesidad, hipertensión y diabetes, mejora el tono muscular y “ayuda a controlar el estrés emocional”.

Una síntesis clara entre cuidado físico, autoestima y bienestar psicológico.

En conjunto, la propuesta de Valentín Fuster vincula disciplina física y mental como dos caras de una misma actitud vital. El compromiso diario con la salud genera la convicción de estar actuando correctamente, refuerza la autoestima y abre el camino hacia una felicidad menos frágil, basada en decisiones conscientes y sostenidas en el tiempo.