Jesús Vidal Chamorro acaba de asumir el obispado de la diócesis de Segovia. En la ceremonia de toma de posesión de su cargo ha lanzado un mensaje inclusivo: “El Señor acoge en su Iglesia a todos”. Nuevos tiempos, nuevos mensajes, nuevos estilos.
La posición de la diócesis de Segovia se matiza, tras la polémica creada por la denuncia del alcalde de Torrecaballeros al asegurar que el párroco del municipio negaba la comunión a varios feligreses, por causa de su orientación sexual. César Franco, obispo cesante, respaldó al párroco y reafirmó que para abrazar la fe católica es necesario cumplir con la doctrina. El zipizape se sirvió en bandeja de plata, con un comunicado del obispado que aclaraba que también se podía negar la comunión a personas heterosexuales sin vinculo matrimonial.
El PSOE segoviano salió en defensa de su alcalde y la controversia se extendió como una mancha de aceite. Al obispado le cayó el muertazo de un caso de comunicación de crisis. En estos supuestos hay que tener finura, cintura y no acudir solamente al argumento del cumplimiento estricto de la doctrina de la iglesia. De cumplir con la doctrina, a parecer doctrinario hay un paso. Y la iglesia sabe afinar si se lo propone.
El nuevo obispo Vidal, joven teólogo madrileño, está claramente alineado con el Papa Francisco y su concepción de una iglesia renovadora, integradora, moderna. Ha sido obispo auxiliar de Madrid con el cardenal Cobo, uno de los prelados españoles más próximo al Papa Bergoglio.
Francisco ha subrayado con insistencia un discurso inclusivo. La iglesia ha de ser un lugar de acogida y “sanación”. Llega el mensaje del Papa jesuita a Segovia, como lanzado desde un papamóvil que imparte bendiciones urbi et orbe. Un papamóvil de iglesia de nuevos tiempos, pero no falsario como el de aquella hazaña del alcalde de Soria , con el hisopo en ristre de una escobilla de váter. Don Carlos, delo una pensada. A la luz del psicoanálisis freudiano, un psiquiatra argentino, solo argentino y nada más que argentino, pudiera concluir que se trató de una exaltación de un fetiche de la escatología.
También de Argentina y hasta Roma, vino para el mundo el padre Jorge. El Papado de Francisco está próximo a cumplir doce años. Para nada ha resultado ser un pontificado de transición, que es lo que desea el cónclave cardenalicio cuando se elige un Papa de una edad abultada como la que tenía del cardenal Bergoglio al asumir la sede Pedro. El arzobispo de Buenos Aires tenía el reto de la sucesión de unos Papas como Juan Pablo II o Benedicto XVI. El Papa Woytila tuvo una forma muy personal de entender el pontificado. Fue insigne viajero y apóstol incansable, con un modo muy “woytiliano” de anunciar el evangelio. Ambos pontífices, con la etiqueta de demasiado conservadores para muchos católicos.
De forma rotunda, en el haber de Papa polaco estará su contribución al cambio de la historia del mundo. Con el apoyo al sindicato independiente Solidaridad y al líder obrero Walesa , allanó el camino para el derrocamiento del comunismo en Europa. Para otros católicos, Juan Pablo II desactivó el Concilio Vaticano II e instauró una contrarreforma.
Con el actual Papado se enlaza de nuevo con esa concepción de la iglesia muy Vaticano II centrada en la persona, con su dignidad e igualdad. En ese modelo eclesial parece estar el nuevo prelado de Segovia. Viento fresco recorre los arcos del acueducto romano. El obispo Vidal quiere ser iglesia que acoge. Sea usted un prelado con olor a grey y oveja. Se lo pide el Papa Francisco.