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Ideas para desarrollar la España vaciada (I)

Marlín, en Ávila, una aldea de apenas 30 habitantes.

Marlín, en Ávila, una aldea de apenas 30 habitantes.

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Hace unos días, el Gobierno anunció un plan de 10.000 millones de Euros para recuperar la España vaciada. No es mucho si se tiene en cuenta lo que a lo largo de muchos años se invirtió en la España que vació a la ahora España vaciada, pero puede ser un buen comienzo si se invierten bien y hay continuidad en las inversiones hasta alcanzar el deseable equilibrio territorial de toda España.

Simplificando, podemos decir que el problema de la España vaciada comenzará a resolverse cuando dejen de marcharse los que quedan, y empiecen a llegar nuevos habitantes, así de simple y así de cierto. Para conseguir esos objetivos y para guiar la acción hacia la recuperación de la España vaciada, diremos que estará recuperada cuando esté repoblada, digitalizada, industrializada, y con un nivel de infraestructuras y servicios que aseguren una buena calidad de vida para sus habitantes, sean estos activos o jubilados. En resumen, la solución a la España vaciada pasa por crear trabajo, o facilidades de teletrabajo para los activos, y calidad de vida para atraer a los jubilados de todo el mundo.

En estas tareas hay varios actores. La planificación y equipamiento del territorio, con infraestructuras regionales y locales que hagan posible la vida en los pueblos con un nivel razonable de comunicaciones servicios y confort, así como la creación de zonas comarcales de actividad industrial, comercial y de servicios, y los incentivos que animen a los emprendedores a instalarse en ellas, son tareas de los respectivos ayuntamientos, y gobiernos autonómico y central.

Diez mil millones dan para mucho, esperemos que los gobernantes los usen bien porque si las infraestructuras y servicios son buenos, teletrabajadores y empresas no tardarán en llegar atraídos por los bajos costes de suelo y vivienda, y por los incentivos creados por los gobiernos.

Pero no todo depende de los gobiernos, los habitantes de la España vaciada también tienen que arrimar el hombro poniendo en valor todos los puntos fuertes de sus respectivos pueblos y comarcas, y algo de espíritu emprendedor.

Los pueblos tienen dos importantes puntos fuertes. Uno es el saber hacer de sus habitantes, que coordinado por emprendedores y con algo de capital externo, podría servir de base para crear pequeñas empresas locales. El otro es la disponibilidad de grandes espacios, a precios mucho más bajos que en las grandes ciudades, que podrían servir para actividades logísticas, centros de datos, y actividades lúdicas y educativas.

El estacionamiento de aviones en el aeropuerto de Teruel es un buen ejemplo de cómo poner en valor un amplio espacio de la España vaciada con características climáticas particulares. Lo de Teruel es un caso único, pero seguramente, en España hay otros muchos espacios a precios interesantes cuyas características los hacen válidos para usos más rentables que la agricultura, el pastoreo, o simplemente estar yermos.

Cualquiera que piense en las posibilidades de un pueblo que conozca bien, verá que la lista de lo que se puede hacer es larga. A este respecto, sería deseable que los pueblos, agrupados en comarcas, llevaran a cabo un análisis estratégico, o al menos un análisis DAFO, para enfocar la acción hacia las actividades con mayores probabilidades de éxito. Para realizar estos análisis estratégicos, y para atraer futuros emprendedores a la España vaciada, sería deseable que los gobiernos autonómicos firmaran acuerdos con las grandes escuelas de negocios (en España hay tres entre las 20 mejores del mundo) para que sus graduados realizaran en la España vaciada prácticas orientadas a la elaboración de planes estratégicos regionales y estudios de factibilidad de proyectos.

Con los planes estratégicos y los estudios de factibilidad bien elaborados será más fácil convencer a empresarios e inversores de las posibilidades de la España vaciada y lograr que se animen a invertir.

La tarea es ardua, y no todos los habitantes de la España vaciada serán favorables a la repoblación, la reindustrialización y el desarrollo. A este respecto, es importante tener en cuenta que no todos los habitantes de la España vaciada han perdido con la despoblación, y que hay riesgo de encontrar resistencia en pueblos pequeños cuyo grupo económico dominante se haya beneficiado de la despoblación, por eso es importante que las cosas se hagan a nivel comarcal.

Incluso si todo va bien, la reactivación empresarial de la España vaciada no será inmediata, los resultados de lo planteado hasta aquí tardarán en llegar, por eso, dado que más población es más peso político en el Parlamento, es urgente implementar medidas para aumentar la población para reactivar la economía, y lograr un mayor peso político que permita exigir y dar continuidad a las inversiones de los gobiernos de turno.

En un próximo artículo hablaré de cómo aumentar la población.