La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, posando junto al presidente de EEUU, Donald Trump.

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, posando junto al presidente de EEUU, Donald Trump. D. R. @delcyrodriguezv / X

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Craso error o 'trumpazo'

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Estando repasando la historia de Roma, me aparecía una reseña de un ensayo de Robert Knapp titulado Los olvidados de Roma (gladiadores, prostitutas, forajidos, esclavos, pobres). Estos eran la base del Imperio, personas que vivían al día y su objetivo era la supervivencia. Confiaban en la superstición, la magia y la religión para dar sentido y control a su existencia. Prácticamente lo mismo que ahora (inmigrantes, prostitutas, estafadores, precariados, pobres). La tecnología y la ciencia han sustituido a la superstición y la magia. La IA dicen los neoaugures pronto controlará nuestra existencia. El físico Agustín Fernández Mallo en su libro El ángel de la inteligencia artificial, la compara con un Ángel Caído. Aunque nos abre una puerta cuando afirma que "la única forma de crear cerebros como los humanos es a través de la biología".

Se me ha ocurrido la idea de cruzar el primer triunvirato de Roma (Craso, Pompeyo y Julio César) con el actual triunvirato Mundial (Putin, Xi Jinping y Trump). Y aunque como escribía Menéndez Pidal en la introducción del libro Los españoles en la historia (1947): "Los hechos de la Historia no se repiten, pero el hombre que realiza la Historia es siempre el mismo". He descubierto cierta similitud entre Craso y Trump.

Craso era rico pero ansiaba la fama para conquistar Roma, lo contrario que Julio César. Este había alcanzado gran fama tras la conquista de la Galia. Por ello, Craso tras aplastar la revuelta de los esclavos liderada por Espartaco decidió ir a someter a los partos. El imperio parto iba desde Mesopotamia (Irak y Siria) hasta gran parte de Irán y partes de Asia Central, y controlaba las rutas comerciales con Oriente.

Ya sabemos que Craso perdió la batalla de Carras y también su vida. De ahí el dicho "craso error". Nos queda la leyenda que el sátrapa parto vertió oro en su boca, tras una humillante negociación.

Ahora, Trump es el rico del moderno triunvirato, que quiere ser más rico y ganar fama, un premio Nobel de la Paz y la Copa del Mundo de Futbol (menos mal que Rodri no se la dejó coger), tras someter a Venezuela, la ha emprendido con Irán, parte del antiguo imperio arsácida. Estamos comprobando que de alguna forma la historia se repite, pese a la frase de otro de los eternos aspirantes españoles a un Nobel.

Los negociadores con Irán por parte de Trump son su yerno Jared Kushner y el empresario Steve Witkoff, que no son diplomáticos ni analistas geopolíticos, su lenguaje es el del dinero. Lo que les valió con los dirigentes venezolanos, con los jeques sauditas y con los sionistas. Algo que a sus interlocutores iraníes poco les interesa dada su visión del mundo. Una lucha constante entre la justicia divina y la opresión. En donde el martirio es un acto de resistencia frente a la mencionada opresión.

Esta idea surge de la muerte de Huseín (hijo de Alí y nieto del Profeta Mahoma) en la batalla de Karbala a manos del ejército califal omeya. Lo que transforma el martirio, morir por una causa justa contra un gobernante tiránico en el más alto honor. Y además en una virtud política y espiritual.

Así que ya ven, si no cambia de estrategia Trump no podrá someter al régimen de los ayatolas. Y a la larga aunque personalmente esté ganando dinero gracias al petróleo de Venezuela, para la economía occidental todo será un craso error o un "trumpazo". Puede que los profesores de historia de nuestros tataranietos les cuenten que a Jared le vertieron crudo de un petrolero en el estrecho de Ormuz.

Últimas noticias:

Donald Trump, durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU si debería "aniquilar" a Irán. Sin embargo, ha considerado que llegarán probablemente a un acuerdo para poner fin a la guerra tras las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre. Ya ven se empeña en reescribir la historia.