Abalos, declarando
El Tribunal Supremo ha condenado en sentencia firme al exministro de Transportes José Luis Ábalos, e íntimo amigo de Pedro Sánchez, a 24 años de prisión. De esta manera, Ábalos se convierte en el primer ministro en entrar en prisión de un Gobierno en ejercicio.
Por otro lado, el corruptor Víctor de Aldama ha sido condenado a 4 años y medio de prisión, aunque no ingresará en la cárcel debido a su colaboración con la justicia en el esclarecimiento de este caso. Además, Aldama tiene otras causas judiciales pendientes en las que también está colaborando con la justicia; por ello, se puede considerar que su aportación será más útil en libertad que en prisión.
Cabe recordar que, cuando Aldama se encontraba en prisión provisional, el juez Pedraz acordó su puesta en libertad debido a las amenazas que, según se informó, estaba sufriendo dentro de la cárcel.
Sin duda alguna, la justicia ha enviado un mensaje a todas aquellas personas que se puedan estar planteando colaborar con la justicia para reducir sus penas. No sabemos si será el caso de Leire Díez y Julio Martínez.
Es la primera condena, ya oficial, al Gobierno de Pedro Sánchez —y no será la última—. Alberto Núñez Feijóo ya está tardando en presentar una moción de censura para echar al Gobierno más corrupto de la democracia española, pues la trama delictiva operó dentro del Gobierno y en el seno del Partido Socialista.
Tras conocerse la sentencia este mismo lunes, el ministro Óscar Puente, jurista de conocido desprestigio, ha salido a atacar, de nuevo, al Estado de derecho. Y lo ha hecho comparando la sentencia del caso Mascarillas con un caso de asesinato, sin caer en la cuenta de que la condena a 24 años de prisión al exministro de Transportes —ministerio que dirige Óscar Puente en la actualidad— es la suma de distintos delitos, todos ellos conectados en la figura de Ábalos: organización criminal, cohecho, uso de información privilegiada, tráfico de influencias y malversación. Ahí es nada.
El presidente del Gobierno comparecerá en el Congreso de los Diputados el próximo miércoles para, presumiblemente, dar las explicaciones oportunas a la ciudadanía sobre los casos de corrupción que han surgido en su núcleo personal, político y gubernativo.
La realidad es que sus explicaciones ya no son necesarias para los ciudadanos, sino que lo que se le pide es la convocatoria de elecciones y su dimisión como jefe del Partido Socialista. No cabe duda de que no dará ninguna explicación, sino que se dedicará a denunciar una presunta "conspiración de la fachosfera", a la que insultará.
Por eso, Pedro Sánchez debe convocar elecciones generales con carácter urgente y dimitir posteriormente para ponerse a disposición de la justicia, pues sus explicaciones solo resultan necesarias para esclarecer su papel en la corrupción de su entorno.
En definitiva, ya es jurídicamente oficial la primera condena al sanchismo. La única salida posible son unas elecciones generales. España no se merece tener ni un día más a un presidente del Gobierno con graves sospechas de corrupción, ni a un ministro tan bajuno como Óscar Puente.