El trono de 'La Diablesa', durante el santo Entierro de la Semana Santa de Orihuela.

El trono de 'La Diablesa', durante el santo Entierro de la Semana Santa de Orihuela. Paco Pertegal

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Semana Santa Internacional de Orihuela

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El 27 de marzo de 2023 oí cantar a los Cantores de la Pasión. Estaban muy cerca de mi casa. Yo me encontraba alejado de las ventanas que dan a la calle, escribiendo en el ordenador; tenía puesta la radio y, aun así, se les oía. Un canto, el de la Pasión, que debe emocionar a Dios tanto como nos estremece a nosotros. Unos días antes proclamaron el Pregón. Pronto amanecerá la alegría y el festejo del Domingo de Ramos, con las palmas en las manos celebrándolo. Habrá momentos para la penitencia y el recogimiento. De Jerusalén se extendió al mundo: camino, verdad y vida.

Serán realidad los pasacalles de las bandas, las procesiones y el desfile de los militares. Caramelos, bombones y alguna sorpresa para el público expectante, sentado o de pie en las aceras. ¡Qué alegría para los niños! La Samaritana, El Prendimiento, Ecce Homo, La Cena, El Cristo del Consuelo… ¡Cuántos momentos de fervor vividos! Olor a cera. Las trémulas velas que quiere apagar el viento. Brisa de primavera. Y Cristo agonizante por las calles de Orihuela, contemplando todos el sufrimiento de la única víctima inocente de la Historia. Todas las víctimas son inocentes, pero Jesucristo pasó haciendo el bien y no hizo nada malo. El inocente. El predilecto.

Llegará el Jueves Santo y los hermanos de la Hermandad del Silencio acompañarán al Cristo del Consuelo en procesión, un silencio solo roto un poco por las bocinas, el golpe de tambor y el canto de la Pasión. Almas en pena por la muerte de Jesús. Y llegará la alegría suprema: será la algarabía, la mayor felicidad, porque Cristo resucitado vence al mundo, vence al mal, vence a la muerte y nos redime otro año más siendo nuestro Salvador. El segundo Domingo de Ramos, celebrando la Resurrección ante un Cristo glorioso que nos regala la eternidad.

Resurrección

Encarcelado el inocente por el poder de la mentira. Su luz brilló en la noche y pocos la descubrieron. Invierno en su corazón, en los corazones de los oprimidos. Cautivos que han aprendido de sus palabras; pecadores y prostitutas saben de la verdad de este inocente torturado y asesinado. Es una primavera inerte. Ciegos ojos le condenaron al escarnio. Dios guarda silencio. El silencio nos habla en la conciencia. La tierra lanza su aullido en estruendosos terremotos. Se cubre el cielo de nubes negras. El fulgor del rayo rasga el velo del Templo.

Aprehendieron al inocente y sus seguidores se llenaron de miedo. Alguno de ellos por Él mataría, mas el corazón misericordioso aceptaba sin defenderse y sin violencia la infamia. Hematidrosis de un enamorado que respetaba la misión salvífica para el género humano, siendo su muerte la voluntad del Padre. Verdaderamente comenzó a expandirse su verdad, camino y vida. Lloró desesperado el demonio al verlo clavado en el madero, pues sabía que Cristo vencería y él, por el contrario, perdería.

Quizá alguien de soslayo esperaba su resurrección, aunque la gran mayoría se asombró ante tal fenómeno milagroso. El poder de la mentira lo quería todo bien atado, mas no se encontró al tercer día su cuerpo y la Magdalena vio la resurrección ante sus ojos incrédulos; llena de amor, creyó. Los discípulos, asombrados, no daban crédito: algo extraordinario sucedió.

Y llegó de nuevo la primavera. Rutilantes los montes y valles. De nuevo alza el vuelo la paloma blanca. Ya no había cabida para la tristeza y el miedo. Las lágrimas cesaron. El corazón se alegró y el alma sonreía. Hace dos mil años. Y cada Semana Santa, celebrando la Pascua de Resurrección fervorosamente, se alegra el corazón y el alma sonríe. Aquel que caminó por el mar se encuentra a nuestro lado y allá arriba, en los altos cielos. Se halla en nuestro interior, aunque esté en todo el universo. Con su resurrección nos absolvió. Rompió cadenas, derribó muros, abrió toda celda para siempre. Aquel inocente calumniado quiere que nos enamoremos. Por la resurrección del inocente, nos ha hecho heredar la libertad.