Óscar Puente, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Óscar Puente, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Europa Press

Pues eso

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Según el ministro Sr. Puente se iba a tardar al menos un año en descifrar lo ocurrido en el accidente "extrañísimo" ocurrido en la vía recta de Adamuz, por la que diez días antes del fatal desenlace crucé en Alvia, confiado y despreocupado, la soldadura defectuosa en dirección a Cádiz a 200 km/h. ¡A toro pasado, mi tren tuvo suerte!

Con paciencia, resignación y creciente estupor he seguido todas las comparecencias e informaciones sobre la investigación para conocer los hechos. Resulta que ha bastado una semana de pesquisas eficientes para confirmar que la causa se sitúa al nivel de una manutención y conservación defectuosas de las vías, sus soldaduras y sus edades, a lo que -para inri- hay que sumar sus deficientes auscultaciones.

Entretanto, el ministro ha procurado culpar directamente o por insinuaciones a la compañía Iryo (que, por cierto, paga religiosamente sus cuotas de uso de la vía para mantener, entre otras cosas, su seguridad y lo hace con licencia expedida y no revocada por el Gobierno), a los fundidores de los raíles, a saboteadores fantasmagóricos, al vandalismo incontrolado, a las condiciones meteorológicas, y, como no, a las "decisiones heredadas" de otros gobiernos (obviando que la liberalización se practica desde el año 2021 con pleno acuerdo de su Gobierno). A saber, a todo quisqui salvo responsabilizar a Adif (titular de la infraestructura y encargado de su mantenimiento), es decir, a él.

Quizá si los anteriores ocupantes del cargo desde 2018, y él, se hubieran dedicado a realizar su labor con dedicación, seriedad y competencia en vez de ocuparse en otros menesteres, hoy mi confianza en la segunda red más extensa de alta velocidad del mundo seguiría intacta, por no decir pletórica y orgullosa.

Creo que el tren es la mejor manera de viajar,  pero a todas luces un grupo conocido de irresponsables ha conseguido desbarrancar una infraestructura ejemplar por incuria, frivolidad y negligencia culposa en el tiempo récord de 5 años. La responsabilidad hay que exigírsela a quien la ejerce, tenga el color que tenga su seña política.

Por lo tanto, tal como le gusta alardear al Sr. Sánchez, contésteme a la pregunta de su presidente: ¿el Ministerio y el nombramiento de su ministro "de quién depende, eh, de quién depende"? Pues eso…