Nazaret Guerrero.

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Nazareth, joven de 18 años recién bautizada: "Llevo años yendo a Misa los domingos, ahora por fin podré comulgar"

Este fin de semana han recibido los sacramentos de iniciación cristiana 107 adultos en Zaragoza.

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Zaragoza
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Nazareth tiene 18 años y se acaba de bautizar. Como ella, otros 106 adultos en Zaragoza han recibido los sacramentos de iniciación cristiana (Bautismo, confirmación y comunión) este fin de semana.

La Archidiócesis de Zaragoza ha publicado que en lo que llevamos de 2026, 43 personas han recibido el Bautismo, la Primera Comunión y la Confirmación; y 64 el sacramento de la Confirmación.

"Mi madre decidió no bautizarme para que yo de mayor pudiera tomar mis propias decisiones. Además ella es evangélica, y allí se bautizan más mayores, no recién nacidos", explica la zaragozana en una entrevista con El Español de Aragón.

Aunque en casa oía hablar de Dios, e incluso iba a clases de religión en el colegio, no fue hasta en unos campamentos de verano cuando despertó su interés por el catolicismo.

"Tenía unos 11 años y mi madre me apuntó a los campamentos del Veral, allí vivían la fe de una manera diferente, me di cuenta de que no era como el cole. Allí por ejemplo aprendí el Ave María. Me gustó mucho, salí super contenta y quería conocer más", relata.

Los adultos que han recibido los sacramentos de iniciación cristiana este sábado en Zaragoza.

Los adultos que han recibido los sacramentos de iniciación cristiana este sábado en Zaragoza. E.E Zaragoza

El Veral es una asociación familiar impulsada por la Prelatura del Opus Dei. "Estuve yendo por la asociación varios años, y cada vez me interesaba más y más, pero fue en Portugal, en Fátima cuando recibí el golpe".

Nazareth había hablado con su madre del bautismo en varias ocasiones pero no se entendían. A los 16 años acudió a una convivencia a Fátima "y al ver a la Virgen me puse a llorar".

Notó que ese era su sitio, que ella tenía que estar dentro de la Iglesia. "Entré al santuario, miré a la Virgen y me puse a llorar. Ahí sentí clarísimo que eso era lo que quería: quería bautizarme, hacer la comunión y confirmarme. Y le dije que sí a la Virgen, que rezaría todos los días para que fuera posible".

A partir de ese momento comenzó un camino que no siempre fue sencillo. Durante años, las conversaciones sobre la fe en casa acababan en discusión. "Mi madre tiene una visión distinta. Ella cree en Dios, pero no entiende, por ejemplo, la devoción a la Virgen", explica.

Nazareth no quería que su bautismo supusiera un conflicto con su madre, y por eso esperó. "Yo quería que mi madre estuviera conmigo, aunque no estuviera del todo de acuerdo porque su fe es diferente". Y finalmente lo ha conseguido. Este sábado, sus padres han estado presentes en la ceremonia.

Nazaret junto a su familia tras recibir los sacramentos.

Nazaret junto a su familia tras recibir los sacramentos. E.E Zaragoza

Lejos de la idea del joven desconectado de cualquier inquietud espiritual, Nazareth forma parte de una generación que comienza a acercarse de nuevo a la Iglesia. Además, asegura que nunca ha sentido vergüenza de vivir su fe en público ni discriminación por parte de sus compañeros.

"Voy sola a misa todos los domingos y no me importa", afirma. "Es un rato que puedo estar con Dios de verdad". Reconoce, eso sí, que todavía existen prejuicios especialmente cuando menciona al Opus Dei: “Hay gente que enseguida me dice: ¿pero eso no es una secta?. Muchas veces no lo conocen o hablan de oídas”, comenta.

Sin embargo, también percibe un cambio social. "Antes parecía que creer era algo de gente mayor y conservadora; ahora hay más curiosidad y más respeto". En su opinión, movimientos juveniles como Hakuna o Bartimeo, junto con el estilo cercano del papa Francisco, han contribuido a que muchos jóvenes vuelvan a interesarse por la espiritualidad.

"Tengo amigas que no creían absolutamente nada y después de una convivencia con Hakuna han vuelto diciendo: ‘Creo en Dios’", relata. "Y eso, pues la verdad, que me alegra muchísimo", reconoce.

Los datos respaldan esa sensación. Si en 2015 apenas se registraban cuatro bautismos de adultos en Zaragoza, en lo que va de 2026 la cifra ya alcanza los 43. Es decir, se ha multiplicado casi por diez en apenas una década y casi triplica los datos de 2025, cuando hubo 17 bautismos de adultos.

El crecimiento también se refleja en las confirmaciones: de las 22 registradas en 2014 se ha pasado a 60 este año, un incremento del 172%. Solo entre 2025 y 2026, las solicitudes de bautismo adulto han aumentado un 164%, consolidando una tendencia que comenzó a hacerse visible tras la pandemia.

El recorrido de Nazareth ha ido despacio y tras unos dos años de catequesis este fin de semana ha podido recibir los sacramentos. "Para mí no es solo que me echen agua”, explica. "Quiero sentir que vivo realmente mi fe, poder comulgar, confesarme y sentir a Dios de verdad, que soy su hija y me perdona".

Este auge de interés por el catolicismo supone también un reto para la iglesia, que debe responder y atender a los nuevos fieles.

La archidiócesis ha desarrollado un itinerario catequético para adultos "adaptándose especialmente a las posibilidades laborales y familiares de los participantes, que en su mayoría tienen entre 25 y 40 años".

Unas catequesis que necesitan un relevo en quien las imparte: "Necesitamos catequistas con gancho, con ganas y sobre todo que ellos hayan hecho un proceso personal de fe", afirma Lola Ros, miembro del equipo diocesano que coordina el catecumenado bautismal, para Iglesia en Aragón, reconociendo además, "que muchos de los actuales acompañantes llevan años sosteniendo estos procesos y pertenecen ya a generaciones mayores".