Telecabina entre Benasque y Cerler

Telecabina entre Benasque y Cerler

Huesca

El verano clave del Pirineo aragonés: las dos grandes obras que cambiarán su futuro encaran semanas decisivas

La unión de Astún y Candanchú y la telecabina entre Benasque y Cerler, en distintas fases de construcción, entran en etapas clave para su puesta en marcha.

Más información: La nueva cara del Pirineo: obras y atracciones para revolucionar las montañas de Aragón y fortalecer el turismo

Zaragoza
Publicada

El Pirineo oscense vive un momento de transformación profunda, con varias actuaciones estratégicas que buscan reforzarlo como uno de los grandes ejes turísticos del sur de Europa.

En este proceso destacan dos proyectos llamados a redefinir su mapa invernal y su atractivo de alta montaña: la futura unión entre Astún y Candanchú, y la telecabina que conectará el valle de Benasque con la estación de Cerler.

Ambas iniciativas no solo apuntan a mejorar la movilidad y la competitividad de las estaciones, sino que forman parte de una estrategia más amplia de modernización del territorio, en la que el Pirineo busca consolidarse como destino de referencia durante todo el año.

La más avanzada es la telecabina entre Benasque y Cerler. Esta infraestructura ya ha sido entregada al Ayuntamiento de la localidad pirenaica, y ahora se trabaja a contrarreloj en la elaboración del pliego para sacar a concurso su explotación y en las nuevas ordenanzas que regularán su funcionamiento.

El objetivo era y es que se pueda poner en marcha a lo largo del verano, si bien ultimar todo el papeleo y la documentación está siendo un arduo trabajo para los técnicos municipales, de un pueblo de 2.300 habitantes.

En total, el telecabina recorre una distancia de 1.968 metros y salva un desnivel de 367 metros entre Benasque y Cerler. La obra, completada en menos de un año, ha tenido un coste de 12,8 millones de euros, y contará con 53 vehículos en línea, con una capacidad para transportar hasta 2.400 personas por hora en ambos sentidos.

Uno de los primeros en probar esta telecabina fue el alcalde de Benasque, Manuel Mora, que no esconde la importancia de esta obra para conectar el pueblo con la estación de esquí, descongestionar el tráfico y atraer más público en verano.

Sin embargo, esta obra ha tenido que afrontar un duro camino judicial. El juez anuló en octubre de 2025 el acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de Benasque que aprobó el proyecto, pero permitió continuar las obras.

La denuncia partía de la plataforma SOS Ribagorza, que ha iniciado una recogida de fondos para seguir adelante con la batalla judicial y reclamar que la telecabina se desmonte y se traslade a otro lugar en el que sea útil, además de restaurar las condiciones ambientales de la zona que, dicen, ha sido dañada.

Unión de Astún y Candanchú

Más complejidad administrativa ha llevado la unión de Astún y Candanchú. La acumulación de alegaciones al Proyecto de Interés General de Aragón (PIGA) provocó un atasco e impidió iniciar las obras hasta el pasado mes de abril.

Su puesta en funcionamiento, prevista para diciembre de 2027 en su denominada ‘fase 0’, ha tenido que postergarse prácticamente un año, y no será hasta noviembre de 2027 cuando, salvo contratiempos, las dos estaciones del Valle del Aragón queden conectadas.

En estos momentos, los trabajos se centran en hormigonar las pilonas con vuelos de helicóptero, una labor que no podían realizar hasta esta semana por las restricciones para salvaguardar la protección del quebrantahuesos.

El primer paso será el tramo desde el telesilla Pastores de Astún hasta la estación intermedia, en donde se realiza un giro en el trayecto. Se trata del tramo más complicado por las circunstancias del terreno. Posteriormente, se completará la segunda parte hasta Candanchú, que se ubicará en el aparcamiento de visitantes.

Pese al retraso, desde la Mancomunidad del Valle del Aragón se aceleró el acopio de distintos materiales para salvar los casi 10 millones de euros de fondos europeos que tenía adjudicados. El resto, hasta los 30 millones, son aportaciones del Gobierno de Aragón y la Diputación de Huesca.

En su puesta en funcionamiento en otoño de 2027, tendría una capacidad de 600 personas/hora/dirección gracias a 24 cabinas de 10 pasajeros. Posteriormente, está previsto ampliar el número de cabinas en las sucesivas fases 1 y 2, hasta llegar a las 96.

“Es un proyecto primordial que se lleva reivindicando durante 25 años, y ahora tenemos la oportunidad de ver que es una realidad. No pretendemos utilizarla únicamente para el invierno, sino que queremos que estén funcionando la mayor parte del año, como un atractivo turístico más del valle”, expone Álvaro Salesa, presidente de la Mancomunidad del Valle del Aragón.