Los vecinos tuvieron que soportar burlas de los okupas.
"Aquí seguimos, ahora vamos a hacer carne a la brasa": así se reían de los vecinos los okupas de un pueblo de Zaragoza
Los ocupantes ilegales utilizaron sus redes sociales para mofarse de quienes se manifestaban contra ellos.
Más información: Desalojan a la fuerza a un okupa que le había quitado la vivienda a un anciano hospitalizado en un pueblo de Zaragoza.
La okupación de la casa de Pepe, un anciano hospitalizado, fue la gota que colmó el vaso para los vecinos de Villanueva de Gállego (Zaragoza), que este sábado terminaron desalojándolo a la fuerza y tapiando la puerta de acceso.
Durante semanas no solo tuvieron que 'convivir' con él, sino aguantar sus burlas a través de redes sociales.
"No les ha servido de mucho", respondía el propio okupa a publicaciones en Facebook de los residentes tras la manifestación de hace apenas una semana.
Y no se quedaba ahí. "Aquí seguimos jejeje. Ahora vamos a hacer carne a la brasa", decía en el mismo mensaje.
Sus palabras tuvieron pronto duras réplicas por parte de los vecinos de Villanueva, que no salían de su asombro.
"Encima te ríes de todos. Sois minoría por si no lo sabes, y el pueblo está contra vosotros. Okupar una casa es ilegal y tarde o temprano os sacarán", le advertía uno de ellos.
"Debería darte vergüenza existir. Todo llega en esta vida", expresaba otro.
"A esta gentuza deberíamos montarles un control de acceso continuo. Que una vez que salgan no puedan volver a entrar y que no entre comida ni nada en esa casa", proponía un cuarto.
Cámaras en el exterior
A los vecinos de esta localidad de alrededor de 5.000 habitantes les chocaba que el ocupante ilegal se hubiera incluso "permitido el lujo" de poner cámaras de vigilancia.
Vista la situación, las tiendas del municipio llegaron a organizarse para no vender nada a los okupas para hacerles ver su malestar y enseñarles la puerta de salida. Pero ni con esas.
Esto hizo que el sábado, tras una manifestación 'anti okupa' que los propios asistentes califican de "pacífica", parte de la población decidiera actuar por su cuenta y sacar a esta persona de la casa.
Aunque, según explican, "vivía con más gente" -en su propio perfil aparece con sus hijos, menores de edad-, este fin de semana solo estaba él.
Sí estaba su perro, que terminó siendo cuidado por una de las manifestantes.
"Al principio llegó a pedir al dueño 4.000 euros por irse, luego bajó a 3.000 y terminó diciendo que habían llegado a un acuerdo por 1.000", apuntaba una de las vecinas que estuvo presente tanto en la protesta de la pasada semana como en la de este sábado.
Los residentes no cantan victoria, ya que todavía quedan al menos cuatro casas okupadas en la localidad.
Además, en una de ellas estaría habiendo problemas vinculados al tráfico de droga.
Los consultados aseguran que "no van a parar" hasta que todo esto deje de ser un problema y no descartan nuevas movilizaciones.
Su intención es seguir "por la vía pacífica", aunque no descartan medidas de 'presión'.