El doctor Alberto Budia.

El doctor Alberto Budia.

Salud

Alberto Budia, urólogo, avisa a los hombres sobre el cáncer de próstata: "Una alimentación sana es clave"

Aunque puede generar inquietud, el especialista asegura que no es una patología que deba preocupar a edades tempranas.

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Alicante
Publicada

Hablar de salud masculina sigue siendo, en muchos casos, una asignatura pendiente. Pero algo está cambiando.

Así lo percibe Alberto Budia, urólogo con casi tres décadas de experiencia en el Hospital Universitari i Politècnic La Fe, que observa cómo “el hombre está cada vez más concienciado”.

El cáncer de próstata es hoy el tumor más frecuente entre los varones. Su incidencia, explica Budia, no ha dejado de crecer en los últimos años.

Pero esto no responde únicamente a un empeoramiento de la salud, sino también a una mayor esperanza de vida —que en España supera ya los 80 años— y, sobre todo, a una detección más precoz gracias a campañas de concienciación y revisiones médicas más extendidas.

La edad clave

Aunque puede generar inquietud, el especialista asegura que no es un cáncer que deba preocupar a edades tempranas.

“Es muy raro diagnosticarlo antes de los 45 años”, asegura. En la mayoría de los casos, aparece a partir de los 50, con un pico de incidencia entre los 50 y los 70 años.

A partir de los 75, incluso, los especialistas suelen evitar el cribado en hombres sin síntomas. ¿El motivo? Muchos de los tumores detectados a esas edades son de crecimiento lento y no comprometen la vida del paciente.

El factor genético

Uno de los puntos clave que destaca Budia es el componente hereditario. Tener un familiar de primer grado con este tipo de cáncer puede multiplicar el riesgo entre dos y tres veces.

Además, existen mutaciones genéticas —como los conocidos BRCA1 y BRCA2, más asociados al cáncer de mama— que también elevan el riesgo en hombres y, en algunos casos, se relacionan con tumores más agresivos.

Por eso, en pacientes con antecedentes familiares, se recomienda adelantar las revisiones a los 45 años. En la población general, el control comienza a los 50.

¿Se puede prevenir?

No hay fórmulas mágicas, pero sí hábitos que marcan la diferencia. “Lo más importante es evitar el sobrepeso, mantener una vida activa y apostar por una alimentación saludable”, resume el urólogo.

Una dieta rica en verduras y baja en alimentos ultraprocesados, junto con ejercicio físico regular, son las principales herramientas preventivas. No garantizan evitar la enfermedad, pero sí ayudan a reducir riesgos.

El gran cambio

Durante años, acudir al urólogo ha sido casi un tabú para muchos hombres. Hoy, según Budia, esa barrera empieza a romperse.

“A diferencia de las mujeres, que tienen muy interiorizadas sus revisiones ginecológicas desde jóvenes, los hombres han sido más reacios. Pero esto está cambiando”, explica.

Las campañas de salud y una mayor conciencia sobre la prevención están logrando que cada vez más hombres acudan a revisiones, incluso sin síntomas.

¿Y antes de los 50?

En hombres jóvenes, el enfoque es distinto. No se recomienda acudir al urólogo de forma rutinaria si no hay síntomas. Sin embargo, sí hay un gesto sencillo que puede marcar la diferencia como es la autoexploración testicular.

“Es la única recomendación en pacientes jóvenes”, señala Budia. Una práctica simple, que puede realizarse en casa, y que permite detectar a tiempo posibles anomalías.

Más tratamientos

Si algo ha cambiado radicalmente en los últimos años es el tratamiento. La cirugía robótica, por ejemplo, ha supuesto un avance y es menos invasiva y con menores efectos secundarios, como la incontinencia o la disfunción eréctil.

A esto se suman nuevos fármacos que han ampliado las opciones terapéuticas, especialmente en fases avanzadas.

“Hoy en día, estamos consiguiendo prolongar mucho la supervivencia y mejorar la calidad de vida de los pacientes”, concluye.