Una mujer con alergia, junto al alergólogo Francisco Javier.

Una mujer con alergia, junto al alergólogo Francisco Javier. Gtres

Salud

Francisco Javier, alergólogo: "Esta primavera las alergias pueden ser más fuertes que otros años"

Las plantas cupresáceas, como el ciprés, muy utilizadas en setos y jardines, producen grandes cantidades de polen.

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Alicante
Publicada

Con la primavera a la vuelta de la esquina, vuelve también ese cosquilleo en la nariz, el picor de ojos y la sensación de que el aire pesa un poco más.

Para entender qué nos espera este año y cómo están cambiando las alergias, EL ESPANOL acude a Francisco Javier Fernández, alergólogo y profesor en la Universidad Miguel Hernández, donde imparte clase en Medicina, Farmacia y Podología, además de participar en varios másteres.

Llegada de la primavera

Antes de que empiecen los síntomas, ya hay pistas.

Cada año, la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, a través de su comité de aerobiología, publica una previsión de cómo será la estación en función de los niveles de polen registrados en casi 50 captadores repartidos por toda España.

“Este año ha sido un año mucho más frío y con mucha más lluvia que otros años. Entonces, teóricamente va a haber una buena primavera”, explica.

A lo que enfatiza: "Buena para las plantas, pero no necesariamente para los alérgicos".

Cuando llueve más, crecen más plantas silvestres, especialmente las gramíneas, la familia botánica que incluye a los cereales.

“En la mayor parte de España las gramíneas son lo más importante”, señala. En zonas más secas del sur tienen menos peso, pero en buena parte del país son las grandes responsables de la rinitis primaveral.

Ahora mismo ya están en flor algunos árboles como el almendro o el cerezo, aunque “no tienen mucha importancia” desde el punto de vista alergénico.

Más relevantes son, sin embargo, las cupresáceas, como el ciprés, muy utilizadas en setos y jardines. “Al mover una valla de ciprés te puedes encontrar con mucho polen”, describe gráficamente.

Después llegarán otros como el plátano de sombra o el olivo. Y con ellos, los síntomas.

De la rinitis al asma

¿Qué provoca exactamente el polen? “Fundamentalmente lo que dan son rinitis, es decir, afectación de los ojos y de la nariz”, explica el doctor Fernández.

Congestión, estornudos, picor, lagrimeo. Lo que la mayoría identifica como alergia primaveral.

Pero en algunos pacientes, especialmente cuando las concentraciones son muy altas, el problema puede ir más allá.

“En algunos pacientes también dan asma bronquial, depende de la cantidad que haya”, advierte. De hecho, recuerda que en determinadas ciudades y años especialmente intensos “ha habido epidemias” de asma relacionadas con el polen.

Y añade un matiz interesante: “Hay dos tipos de contaminación: la no biológica, la del coche, la industria… y luego la contaminación biológica, como la del polen”.

Más alergias alimentarias

Si miramos atrás, el perfil ha cambiado. “En el siglo pasado nuestro gran problema era el asma, la rinitis, la conjuntivitis. Había poco de alergia alimentaria”, resume.

Sin embargo, en este siglo “una de las cosas que ha aumentado son las alergias alimentarias”.

¿Por qué? Por un lado, por la relación molecular entre algunos pólenes y determinados alimentos. “Hay frutas y verduras que tienen el mismo alérgeno molecular”, explica. Es decir, proteínas similares que pueden desencadenar reacciones cruzadas.

Por otro, por nuestra forma de comer. “Comemos cosas diferentes, fruta tropical, diferentes variedades, diferente forma de cocinarlo”, señala. Y la cocina importa: “Dependiendo de cómo cocinas las cosas, puedes destruir una de las proteínas o no destruirla y entonces esa puede producirte alergia”.

Aquí es importante diferenciar alergia de intolerancia. La intolerancia a la lactosa, por ejemplo, “se debe a la falta de la enzima que la destruye”, aclara.

No es una reacción inmunológica. Y va más allá: “La mayoría de los que dicen que tienen intolerancia a la lactosa no tienen una intolerancia, sino un problema de disbacteriosis de su flora”.

Esa alteración de la microbiota intestinal —relacionada con nuestra alimentación actual— puede facilitar que ciertas proteínas atraviesen la barrera intestinal y favorezcan la aparición de alergias.

¿Puede reaparecer una alergia?

Es una escena habitual, una alergia intensa en la infancia, años de tregua y, de pronto, vuelta a empezar.

¿Es posible? “Hay dos picos”, explica. “Uno de los 4 a los 18 años y otro a partir de los 30-40”. Y hoy en día, añade, “estamos viendo pacientes que tienen 70”.

En este sentido, concluye que la alergia no es una foto fija, sino que depende de la predisposición genética, los llamados pacientes atópicos, y de la exposición ambiental acumulada.