Pablo Motos.
Pablo Motos, 60 años: "En mi infancia fui un estudiante conflictivo y aburrido, hasta que un profesor me salvó"
En una entrevista concedida hace 11 meses al podcast Tengo un plan, el presentador repasó uno de los episodios más determinantes de su vida.
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Hoy convertido en uno de los rostros más reconocibles de la televisión española, el creador de El Hormiguero, Pablo Motos (Requena, 1965), no esconde que su historia empezó lejos del éxito, en un aula donde el aburrimiento y la rebeldía marcaban el ritmo de sus días.
“Yo era un problema”, resume al recordar su etapa en el instituto de Requena. Mal estudiante, inquieto y con tendencia a “hacer el gamberro”, solo encontraba refugio en la guitarra, el único espacio donde recibía cierta validación.
En una entrevista concedida hace 11 meses al podcast Tengo un plan, conducido por Sergio Beguería y Juan Domínguez, Pablo Motos repasó uno de los episodios más determinantes y menos conocidos de su vida como fue el momento en el que pasó de ser un alumno problemático a encontrar un rumbo propio.
El punto de inflexión llegó con Joaquín, un profesor en prácticas que decidió hacer algo poco habitual como fue prestarle atención desde el interés genuino. “Todo el mundo necesita que alguien le diga ‘te veo, sé que eres valioso’”, explica. Aquel gesto —acompañarle a casa, escucharle, conversar— cambió su percepción de sí mismo. Por primera vez, dejó de sentirse un alumno descartable.
La conversación en Tengo un plan también aborda su salto al mundo empresarial, donde el detonante no fue una vocación temprana, sino el hartazgo. Durante los inicios de El Hormiguero, Motos trabajaba con una productora externa cuya gestión le generaba constantes conflictos. “Me cansé”, recuerda. Y tomó la decisión de asumir el control total del proyecto.
“Si me equivoco, me equivoco yo. Y si triunfo, triunfo yo”. La frase resume un movimiento de alto riesgo. Fundar su propia productora implicaba endeudarse fuertemente, sin margen de error. “No había opción de fracasar”, admite. La presión se tradujo en ansiedad, inseguridad y síntomas físicos visibles en pantalla. Pero también en un nivel de exigencia extremo.
Más allá del relato personal, Motos subraya que el éxito no es solo cuestión de talento o de azar. “La suerte llega, pero tiene que pillarte trabajando”. Una combinación de disciplina constante y preparación que, en su caso, terminó convirtiendo una oportunidad incierta en un proyecto consolidado.
Entre la figura del profesor que supo ver lo que otros no veían y el empresario que decidió no depender de nadie, Motos refleja la importancia y la necesidad de que alguien valide tu potencial, así como la capacidad de sostenerlo por uno mismo. Dos etapas de una misma historia que empezó, como tantas otras, en un aula donde nadie apostaba por él.
Verano en Alicante
En uno de los enclaves más exclusivos del litoral alicantino, entre acantilados, calas de aguas cristalinas y urbanizaciones de alto nivel, Pablo Motos ha encontrado su particular refugio frente al mar.
Se trata de una zona que combina tranquilidad, lujo y naturaleza salvaje, en la que el presentador lleva años desconectando de la rutina madrileña cada vez que su agenda se lo permite.
La casa de verano de Pablo Motos se encuentra en una de las áreas más codiciadas de la Costa Blanca, muy cerca del Cabo de la Nao, en Jávea. Concretamente, en la urbanización Balcón al Mar, un enclave elevado con vistas directas al Mediterráneo que el propio presentador ha llegado a definir como "la casa de mis sueños".