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La única isla habitada de la Comunidad Valenciana donde comer el mejor arroz: aguas turquesa y una Reserva Marina

Este rincón del Mediterráneo reúne playas de aguas cristalinas, un valioso patrimonio histórico y una tradición gastronómica ligada al mar.

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Alicante
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La única isla habitada de la Comunidad Valenciana es también uno de los mejores lugares para disfrutar de un auténtico arroz marinero frente al Mediterráneo.

Tabarca combina una reconocida oferta gastronómica con aguas cristalinas, un entorno protegido y un patrimonio histórico que la convierten en un destino único.

Para descubrir paisajes de postal no hace falta viajar al otro lado del mundo, ni siquiera salir de la provincia de Alicante. Frente a la costa de Santa Pola se encuentra este pequeño paraíso mediterráneo, un enclave capaz de conquistar tanto a quienes buscan relax como a los aficionados al snorkel, la historia o la buena cocina.

Tabarca, situada a unas once millas náuticas de la ciudad de Alicante, es un pequeño archipiélago formado por la isla principal y los islotes de La Cantera, La Galera y la Nao.

Sus apenas 1,8 kilómetros de longitud concentran algunos de los paisajes más singulares del litoral valenciano y la convierten en una excursión imprescindible durante cualquier época del año.

Un pueblo amurallado

La historia de Tabarca está estrechamente ligada al siglo XVIII. Tras haber servido como refugio de piratas berberiscos, el rey Carlos III ordenó fortificar la isla y construir un núcleo urbano para acoger a familias de pescadores procedentes de la ciudad tunecina de Tabarka.

Todavía hoy se conservan buena parte de sus murallas y puertas de acceso, declaradas Conjunto Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural.

Pasear por sus calles permite descubrir rincones con encanto, la iglesia de San Pedro y San Pablo, la plaza principal o edificios emblemáticos como la Torre de San José y el faro.

Una de las calles de la isla.

Una de las calles de la isla.

Quienes deseen conocer más sobre el pasado y la riqueza natural de la isla pueden completar la visita en el museo, donde se explica la evolución histórica de este singular enclave mediterráneo.

Su Reserva Marina

Uno de los grandes atractivos de Tabarca se encuentra bajo la superficie del mar. Sus aguas forman parte de una Reserva Marina del Mediterráneo gracias a su excelente estado de conservación y a la gran biodiversidad que albergan.

La transparencia del agua convierte la isla en uno de los mejores lugares de la Comunidad Valenciana para practicar snorkel o buceo. En sus fondos marinos es habitual encontrar meros, doradas, lubinas, sargos, pulpos y numerosas especies que habitan entre las praderas de posidonia.

Además de explorar el fondo marino, los visitantes pueden disfrutar de pequeñas calas y playas de aguas turquesa ideales para pasar el día junto al mar.

Caldero y arroz

La experiencia en Tabarca no está completa sin sentarse a la mesa. La cocina de la isla mantiene una fuerte tradición marinera y tiene en el caldero tabarquino su plato más representativo, elaborado con pescado de la zona, patatas y arroz.

Los restaurantes del puerto y del casco urbano ofrecen esta receta tradicional junto a otros arroces y especialidades mediterráneas, convirtiendo la gastronomía en uno de los principales reclamos para quienes visitan la isla.

Cómo llegar

La forma más habitual de llegar es en barco desde Santa Pola, ya que en lancha rápida se tarda en llegar unos 15 minutos. Aunque durante buena parte del año también existen conexiones marítimas desde el puerto de Alicante y, en determinadas temporadas, desde Benidorm.

Con casi dos kilómetros de largo y 400 metros de ancho, Tabarca tiene 60 habitantes censados. Sin embargo, en verano los visitantes pueden multiplicarse por diez.

Aunque la mayoría de visitantes realiza una excursión de un día, la isla también dispone de alojamientos para quienes prefieren pasar la noche rodeados por el Mediterráneo y disfrutar de Tabarca con mayor tranquilidad.

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