Una muestra del mercadillo.

Una muestra del mercadillo. Laurine Maurice

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El pueblo de Alicante que celebra un gran mercadillo de antigüedades cada domingo: objetos de coleccionismo y gastronomía

Aquí el tiempo parece ir más despacio. Entre puestos y pasillos, se mezclan piezas únicas, objetos curiosos y auténticas joyas del coleccionismo.

Más información: El mercadillo de antigüedades de Alicante poco conocido e ideal para encontrar tesoros vintage: "Aparecen joyitas"

Alicante
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Viajar de forma física no siempre se puede hacer realidad y menos si se cuenta con un presupuesto justo para el mes o si no se dispone de mucho tiempo libre.

Sin embargo, el concepto de viajar también se puede extrapolar a algo que trasciende lo físico, como lo es el viajar en el tiempo a través de los sentidos, en concreto, el olfato y el visual.

Una experiencia que se puede vivir en los mercadillos de antigüedades, donde uno puede encontrar verdaderos tesoros guardados durante años y a veces siglos, como por ejemplo en Benidorm.

Eso es exactamente lo que ocurre cada domingo en uno de esos rincones que combinan tradición, ocio y ese encanto un poco caótico que tanto nos gusta. Hablamos del mercadillo de antigüedades El Cisne, en Benidorm, una cita imprescindible para quienes disfrutan buscando tesoros con historia.

Lejos de la imagen más conocida de Benidorm, este mercadillo ofrece una cara completamente distinta. Aquí el tiempo parece ir más despacio. Entre puestos y pasillos, se mezclan piezas únicas, objetos curiosos y auténticas joyas del coleccionismo.

Cada domingo por la mañana, El Cisne se llena de vida. Hay algo casi ritual en recorrer sus puestos: discos de vinilo, muebles antiguos, cámaras fotográficas, relojes, libros descatalogados…

Cada objeto tiene su propia historia, y muchas veces también su propio misterio. Es fácil perder la noción del tiempo mientras se rebusca entre cajas o se charla con los vendedores, que suelen conocer al detalle el origen de lo que venden.

Pero este mercadillo no es solo para coleccionistas. También es un plan perfecto para quienes simplemente quieren pasar una mañana diferente.

El ambiente es animado, con música en directo en algunas ocasiones y un ir y venir constante de curiosos, turistas y vecinos de la zona.

Y, por supuesto, no falta la parte gastronómica. Porque entre búsqueda y hallazgo, siempre apetece hacer una pausa. En El Cisne hay bares y espacios donde tomar algo, desde un café hasta una cerveza bien fría, acompañados de tapas sencillas que saben a domingo.

Ese momento de descanso, rodeado de antigüedades y conversaciones cruzadas, forma parte esencial de la experiencia.

Quizá lo mejor de este mercadillo no es solo un lugar para comprar, sino para pasear, descubrir y disfrutar sin prisas. Un plan que encaja tanto si vas con una idea concreta como si simplemente te dejas llevar.

En una provincia como Alicante, donde siempre parece haber algo que hacer, El Cisne se ha ganado su propio hueco como uno de esos planes que nunca fallan. Porque a veces, lo más interesante no está en lo nuevo, sino en todo aquello que ya tiene una historia detrás.