Algunos miembros de la Hoguera en una comida conjunta.

Algunos miembros de la Hoguera en una comida conjunta.

Vivir

La Hoguera Alfonso el Sabio ya cuenta los días para finales de junio: "Este año apostamos por algo muy especial"

El espíritu de la fiesta más alicantina persigue a los miembros de las fogueres durante todo el año mediante la organización de actividades conjuntas.

Más información: Las Hogueras de Alicante descentralizadas: "No podíamos tener un macrobotellón oficial en la ofrenda más antigua"

Alicante
Publicada

En la hoguera Alfonso el Sabio las Hogueras no duran cuatro días, duran todo el año.

Mientras la mayoría de alicantinos ya mira al calendario pensando en junio, la comisión lleva desde finales de Hogueras de 2025 pensando en absolutamente todo.

Reuniones, grupos de WhatsApp que echan humo y una agenda de torneos y actos que apenas deja huecos en blanco, así es el día a día de la delegada artística de la hoguera, Diana Ros.

"La gente se piensa que Hogueras son los cuatro días de junio, pero es un trabajo continuo para hacer que todo salga perfecto", resume.

Del Ninot al último detalle

Ros coordina, junto a otros dos comisionados, la delegación artística. Tres “cabezas pensantes”, Pedro, Paula y ella, que ahora mismo ya están con la mente puesta en el primer gran escaparate festero del año, el Desfile del Ninot.

Han empezado a idear el vestuario, a pensar en telas, materiales, atrezo y en esa logística invisible que hace que el desfile parezca espontáneo cuando en realidad lleva meses de lista y sublista.

No quiere desvelar el secreto del diseño, entre prudente y competitiva, pero sí deja claro que este año aspiran a “hacer algo muy especial” y que ya trabajan sobre un hilo conductor artístico con una identidad muy marcada.

Pero el trabajo va mucho más allá de una delegación. Alfonso el Sabio ha dado este año un salto importante, pues han pasado de primera categoría a especial, lo que implica otra escala de exigencia en monumento, Racó y planificación del espacio en plena avenida.

“Eso conlleva muchísimo trabajo y muchísima planificación por parte de la delegación”, explica Ros, que subraya la necesidad de tener claros desde ya los encajes físicos de racó, foguera y todo el dispositivo alrededor.

Un engranaje de delegaciones

La hoguera funciona como una pequeña ciudad organizada por departamentos. Además del área artística, hay areas de protocolo, deportes, monumento, entre otras, que se reparten el peso de un calendario que no entiende de temporadas bajas.

En paralelo, la Federació de Hogueras lanza durante el año un rosario de juegos y torneos –bolos, dardos, parchís, chinchón, petanca, fútbol– en los que, dice Diana, “nuestra hoguera prácticamente participa en todas las cosas que hay”.

Y es que no es solo cuestión de llenar la agenda, pues esas competiciones son la excusa perfecta para salir del propio barrio, mezclar camisetas y hacer hermandad con otras comisiones más allá del espíritu de concurso que, cada junio, copa titulares y clasificaciones.

‘Got Talent’ y grupos de WhatsApp

La convivencia se construye a base de pequeñas citas que casi nunca salen en las fotos oficiales.

Ros recuerda, por ejemplo, una especie de “Got Talent” interno en el que cada cual subía al escenario con su talento. Hubo quien cantó, quien tocó la guitarra y hasta un número de magia a cargo de su marido.

“Es pasar un rato y conocer a más gente y ver mucho artisteo, porque en el mundo de las hogueras hay mucha gente muy artista”, cuenta.

Algunos miembros de la Hoguera, en un torneo de dardos.

Algunos miembros de la Hoguera, en un torneo de dardos.

Detrás de cada quedada hay una estructura tan sencilla como eficaz. Federació envía la información de inscripciones a los delegados de cada comisión o a los presidentes, y desde ahí se difunde a los grupos internos.

En Alfonso el Sabio tienen hasta un grupo de WhatsApp exclusivo para deportes, donde se van montando equipos a golpe de mensaje: “Me apunto a los bolos, me apunto a los dardos…”. Al final, en cada torneo se juntan decenas de camisetas distintas y con la meta de disfrutar del rato, más allá de quién se lleve el trofeo.

Sentimiento que no se quema

En todo ese engranaje, lo emocional pesa tanto como la logística. Ros pertenece a una familia profundamente foguerera, pues su padre es vicepresidente de la hoguera, su hermana también está metida y su hija, de 8 años, se ha despedido este año de su cargo de damita entre lágrimas.

“Era inconsolable desde el minuto uno, porque lo lleva viviendo desde bebé”, resume la delegada, convencida de que ese vínculo íntimo explica mejor que nada qué significa “ser de hogueras”.

Más allá del concurso

En una fiesta marcada por la clasificación, los premios al monumento o al Ninot indultat, la convivencia se ha convertido en una especie de contrapeso silencioso.

Las relaciones entre hogueras, asegura, “son muy buenas”, quizá porque todos comparten algo tan básico como que se dejan dinero y tiempo para pasarlo bien. “Yo creo que al final es el objetivo de todos, dejando a un lado si he ganado los dardos o los bolos, es el buen rato que hemos pasado juntos", concluye.
​​