Uno de los partidos anteriores del Hércules contra el Cartagena.

Uno de los partidos anteriores del Hércules contra el Cartagena. Hércules CF

Hércules CF

Reencuentro con el enemigo íntimo: Cartagena-Hércules, una historia de rivalidad, lesiones, sospechas y piedras

El conjunto de Alicante regresa 13 años después en la Liga al Cartagonova para enfrentarse a un adversario ante el que ha protagonizado batallas épicas y dramáticas.

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Pablo Verdú
Alicante
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Actualizada

Trece años después, el Hércules regresa a Cartagena para disputar un encuentro de Liga. El equipo alicantino llega a este clásico herido tras las últimas derrotas y con la necesidad de sumar para no dejar escapar de forma prematura el tren del liderato.

Pocos escenarios más hostiles para el Hércules que Cartagena, donde a lo largo de la historia ha vivido alegrías y también algunas decepciones tanto en el desaparecido estadio del Almarjal como en el Nuevo Cartagonova.

El duelo ante el Cartagena, en cualquiera de sus denominaciones, está situado en el tercer escalafón del pódium de los más calientes para el Hércules, sólo superado por los derbis ante el Elche, eterno rival provincial, y el Murcia, el equipo al que más veces se ha enfrentado a lo largo de su historia.

En Alicante, la sensación de rivalidad con el Cartagena ha quedado congelada en el tiempo, ya que apenas se han producido duelos directos durante el presente siglo, pero décadas atrás, sobre todo al inicio de los 70 y los 90, la tensión llegó a ser irrespirable.

Hércules y Efesé, apelativo con el que es conocido el equipo cartagenero en sus diferentes denominaciones, han coincidido en 25 temporadas en Liga, nunca en Primera, donde el conjunto departamental jamás ha competido.

Categorías regionales, en los años 20, Segunda, la Copa y, sobre todo, promociones de permanencia, han sido el marco de una rivalidad que se trasladó del campo a las gradas.

Primeras batallas

Los primeros duelos tuvieron como marco los campeonatos regionales de los años 20, germen de lo que sería la Segunda y Primera División. Sin embargo, las grandes epopeyas de este otro derbi llegaron a finales de los 60.

En la temporada 1968-69, ambos equipos alcanzaron a la última jornada en Tercera separados por dos puntos. El Hércules, segundo, necesitaba ganar por dos goles para quedar campeón y disputar la promoción. Ante más de 25.000 aficionados en La Viña, el equipo alicantino, con goles de Matas y Sevilla, superó a su rival y alcanzó el objetivo.

Aquella derrota dolió en Cartagena, donde se señaló al portero Porras como responsable de la debacle. El guardameta llegó a ser acusado por su propia directiva y por parte de la hinchada de haberse vendido a los blanquiazules.

Tres años después, Hércules y Cartagena volvieron a enfrentarse en la agonía de una promoción. El Hércules, equipo de Segunda, buscaba la permanencia ante su rival, campeón de Tercera, que perseguía el ascenso.

El conjunto alicantino venció en la ida (3-1) y resistió en la vuelta (1-1) en un duelo marcado por el lanzamiento de objetos y un ambiente tenso y violento en el césped y las gradas.

El portero herculano vivió un auténtico infierno en su portería ante el continuo lanzamiento de proyectiles desde un fondo pegado a la línea de cal.

Los más veteranos seguidores cartageneros aún se acuerdan del colegiado Herencia Jurado, al que acusaron de haber favorecido al Hércules de forma descarada por una supuesta amistad con su presidente, José Rico Pérez.

El mal rollo no se enfrió a pesar de que el Hércules hizo camino en Primera mientras el conjunto departamental sobrevivía en Segunda.

Un duelo de Copa, en 1980, devolvería la tensión entre ambas entidades. Una durísima entrada de Pedro Arango, jugador del Cartagena, acabó de forma prematura con la carrera de un mito herculano, el argentino Carmelo Héctor Giuliano, que había anotado dos goles en ese partido (3-0).

Así quedó el autobús del equipo, con los cristales rotos.

Así quedó el autobús del equipo, con los cristales rotos.

En el curso 1983-84, en Segunda, el Hércules de Carlos Jurado salió indemne a un ambiente tremendamente hostil en el Almarjal (0-0), con una gran actuación del portero Espinosa, dando un paso casi definitivo hacia el ascenso a Primera.

Venganza blanquinegra

Una generación de herculanos quedó marcada para siempre por lo sucedido en la última jornada de Liga de la temporada 1990-91 en el grupo IV de Segunda B. El conjunto alicantino llegó a la última fecha líder y le valía el empate ante el Cartagena, quinto, para pelear por el ascenso.

Ante más de 20.000 aficionados, el Cartagena sacó al Hércules de las cuatro primeras plazas tras vencer 0-3 en una tarde de gloria de Boria, canterano del Elche y autor de dos goles. La frustración por la derrota llevó a decenas de seguidores herculanos a apedrear los autocares de los aficionados y del equipo departamental, lo que provocó cargas policiales en los aledaños del Rico Pérez.

El bofetón fue de tal calibre que el Hércules tardó en levantarse de la lona varios años. El Cartagena, que se estrelló en la promoción, se convirtió durante los siguientes años en el enemigo a batir. Ambos equipos protagonizaron duelos cerrados e intensos, con mayoría de empates.

La promoción del 93

El destino quiso que ambos equipos se jugaran el último billete a la promoción en la temporada 1992-93. El Hércules, a tres jornadas del final, dependía de sí mismo, mientras el Cartagena, con un calendario asequible, debía esperar un fallo para dejar de nuevo a los alicantinos fuera.

El Hércules perdió en horario matinal en Sant Andreu (2-1), por lo que necesitaba que el Yeclano, que no se jugaba nada, le echara una mano ante el Cartagena horas después.

El Yeclano, contra toda lógica, arrasó al conjunto departamental (5-0), dejando de nuevo la promoción al alcance de la mano del Hércules.

En Cartagena no tardaron en acusar al Hércules de haber primado hasta las cejas al Yeclano, donde militaba el canterano blanquiazul Moreno Yuste, que en la siguiente temporada, y tras el ascenso a Segunda, regresó a Alicante, quién sabe si como premio o pago por el favor.

De color... verde

Cartagena fue testigo de un hecho insólito en marzo de 2001. Un Hércules vulgar y mal clasificado fue capaz de ganar 1-2 en el Cartagonova, pero la noticia no tanto la victoria como que el equipo alicantino lo hizo vestido de verde, el color de su eterno rival.

El motivo fue la coincidencia de colores en las dos principales camisetas herculanas con la de su rival, lo que obligó al conjunto de Carbonell a lucir la segunda equipación departamental.

En junio de 2010, el Cartagena, entrenado por el alicantino Juan Ignacio Martínez, paladeaba por primera vez en su historia la posibilidad real de lograr un ascenso a Primera. En la antepenúltima jornada, y con un Cartagonova lleno, el Hércules defendía su plaza entre los tres primeros en un duelo tenso.

El entonces presidente, Valentín Botella, no acudió al palco como protesta por el comportamiento de su homólogo, Paco Gómez, que rompió el pacto caballeros de la primera vuelta y elevó el precio de las entradas 10 euros (de 15 a 25) para los seguidores alicantinos desplazados.

Botella, de sangre caliente, acusó al Cartagena de tener "una cuenta pendiente" con el Hércules y presenció el partido (0-0) desde un fondo como un seguidor más.

Ese empate descabalgó al Cartagena de la lucha por el ascenso y dejó al Hércules vía libre para subir tras ganar al Rayo y en Irún.

La última visita en Liga fue una absoluta anomalía en la historia. El Hércules, recién descendido de Primera, se paseó por el Cartagonova, firmando una de sus victorias más contundentes ante el conjunto albinegro (0-3).

Sanchón, Arbilla y Míchel, de penalti, firmaron la goleada alicantina en una temporada que acabaría con el Hércules en promoción a Primera y el Cartagena en Segunda B.

Todavía hay un último precedente, aunque en la Copa del Rey. El Hércules, entrenado por Luis García Tevenet, superó en los penaltis al Cartagena, en una eliminatoria a partido único, en septiembre de 2016, rompiendo una vez más el sueño departamental de hacer historia en el torneo. Aquella victoria trajo como recompensa meses después una ronda ante el Barcelona.