Juan Maciá con su bombo viendo el debut de la Selección Española en Atlanta.

Juan Maciá con su bombo viendo el debut de la Selección Española en Atlanta. Cedida

Deporte

Juan, el jubilado que coge el testigo de Manolo 'el del Bombo' en el Mundial con 61 años: "Me dijo que siguiera sus pasos"

El ilicitano lleva 20 años animando a La Roja y ha relevado al legendario aficionado desde su fallecimiento en 2025.

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A alguien con cinco Mundiales y cinco Eurocopas a sus espaldas no le preocupa en exceso el tropiezo de la Selección Española en su debut en esta Copa del Mundo. Juan Maciá ha vivido algunos de los días más brillantes de La Roja y algunas de sus mayores caídas junto a su inseparable bombo, y sabe bien que en este tipo de torneos "todo da muchas vueltas".

El ilicitano de 61 años vio con desilusión el empate de la selección contra Cabo Verde desde Atlanta y, pese al 0-0 y al poco ritmo del encuentro, trató de levantar el ánimo de aficionados y jugadores a golpe de percusión, como no hace mucho hacía el legendario Manolo 'el del Bombo', amigo e inspiración de Maciá, quien falleció en 2025.

No le gusta la etiqueta de "heredero" del emblemático personaje, ya que le considera "único", pero busca continuar con su legado.

"A Manolo lo conocía desde hace más de 25 años y él mismo me dijo que siguiera sus pasos. Era una bellísima persona, lo daba todo", comenta Maciá desde Elche.

Un problema personal le ha obligado a regresar de Estados Unidos y se perderá el resto de la fase de grupos, pero eso no ha impedido que ya tenga reservado un vuelo a Los Ángeles para ver el primer partido de eliminatorias.

"Tengo el vuelo a Los Ángeles sacado asumiendo que quedaremos primeros de grupo; yo confío en que la selección se clasifique, porque si no, apaga y vámonos. Pero el bombo me lo he dejado ahí para que lo toquen los miembros de la peña", señala el percusionista aficionado.

Pese a sus esfuerzos por arropar a los hombres de Luis de la Fuente, Maciá lamenta el poco apoyo que tiene la selección en suelo americano.

El ambiente al cruzar el charco es muy distinto al de otros combinados que cuentan con auténticas legiones de aficionados, pues "los que viajan desde España son poquísimos, puedes contarlos con los dedos de las manos", sostiene.

Juan Maciá (izquierda) con su amigo Manolo 'el del Bombo' (derecha) en el Mundial de Rusia de 2018.

Juan Maciá (izquierda) con su amigo Manolo 'el del Bombo' (derecha) en el Mundial de Rusia de 2018.

"La mayoría de la gente que nos apoya allí son simpatizantes o españoles que ya viven en Estados Unidos. Somos uno de los países que menos apoyamos a la selección en los desplazamientos", asegura.

Además, los horarios del campeonato hacen que los partidos se jueguen en horario matutino, por lo que los pocos aficionados españoles tienen "muy poco tiempo para hacer la previa".

Del Elche a La Roja

Maciá toca el bombo desde hace 30 años, cuando empezó a asumir el papel de animador en las gradas del Martínez Valero alentando a su Elche.

El ilicitano recuerda que su vínculo con La Roja comenzó en 2006, cuando una peña del Elche le regaló una txapela y se llevó el bombo a su primer partido fuera.

"Yo iba vestido igual que Manolo 'el del Bombo' porque era muy fan de él, y desde entonces me enganché a la selección y llevo seis Mundiales, cinco Eurocopas y dos Nations League; hasta fui a ver a la femenina en Australia", cuenta.

Durante sus 20 años de trayectoria se ha enfrentado a innumerables desafíos logísticos y económicos para seguir al combinado español por medio mundo.

"Ir por tu cuenta es muy complicado porque no te dejan entrar el bombo a los estadios sin ir autorizado por una peña oficial. De hecho, en el Mundial de Brasil a Manolo y a mí no nos dejaron meter los bombos y se los tuvimos que dejar fuera a una chica; menos mal que al acabar el partido seguía en la esquina tocándolos sola", comenta Maciá.

Ser el alma de la animación supone un esfuerzo económico enorme. Ahora que está prejubilado tras trabajar toda la vida en el sector del calzado, ha tenido que hacer malabares para costearse los 1.000 euros que, de momento, le ha costado la aventura mundialista en Estados Unidos.

"Desde que empecé en 2006 calculo que me habré dejado perfectamente más de 15.000 € solo contando Mundiales, a lo que hay que sumar Eurocopas y demás torneos", calcula.

El ilicitano mostrando sus colores en el Mundial de Catar de 2022.

El ilicitano mostrando sus colores en el Mundial de Catar de 2022. Cedida

"En la Eurocopa, donde se formó este maravilloso equipo, estuve yendo y viniendo para ahorrar; no compraba billetes hasta que nos íbamos clasificando y buscaba lo más factible: si el vuelo cuesta 200 € y una noche de hotel 100 € o 150 €, cada partido te sale por unos 400 € fácilmente".

Las gestiones siempre son complicadas; al idioma se le suman los imprevistos de última hora, los visados, los permisos para llevar el instrumento... Sin ir más lejos, Juan Maciá casi se queda en Atlanta al volver a España porque tuvo que hacer escala en Toronto (Canadá) desde Atlanta y no sabía que necesitaba visado.

"Menos mal que unos españoles me ayudaron a hacérmelo en el momento por el móvil por 125 pavos, porque yo no entendía ni papa", explica.

¿Segunda estrella?

Pese a todos los sacrificios para ahorrar el dinero suficiente para costearse los viajes, Maciá tenía claro que "no podía fallar" en el campeonato previo a acoger el Mundial 2030 junto a Marruecos, momento en el que quizá deje el bombo a un lado y de por concluido su cometido.

"Tengo muchas ganas del Mundial de España, pero ahora estoy centrado en este", subraya el ilicitano, quien reconoce que el empate en el debut le dejó "un poco en shock".

"En un Mundial todos los equipos dan el 100 % y tú tienes que dar el 200 %. Esperas ganar para no complicarte la vida y ahora vamos cuatro equipos empatados a un punto; el que falle se puede quedar fuera y me da un poco de miedo que nos vuelva a pasar lo que en Qatar, que nos clasificamos de milagro", indica.

Pero confía en la capacidad de un equipo que ha vuelto a ilusionar tras unos años de sequía después de la generación dorada de los Xavi, Iniesta, Villa, Casillas y compañía.

"España siempre está entre las cinco favoritas del mundo. Nos costó volver a formar un equipo después de que se marchara la generación de campeones, pero ahora sí tenemos ese equipo", destaca.

Sus años de experiencia le hacen ser precavido y advierte de que, a pesar de la etiqueta de favorita, "todo da muchas vueltas y hay equipos peligrosos como Inglaterra y Francia. Todo tiene que ver con la suerte, y si no que se lo digan a Italia", compara en referencia a las tres decepciones consecutivas de los cuatro veces campeones del mundo, que acumulan tres Mundiales sin ni siquiera clasificarse.

Con todo, Maciá ya cuenta los días para hacer las maletas y poner rumbo a Estados Unidos para enfundarse la txapela y empujar al combinado nacional a su segunda estrella a golpe de bombo, como hubiera querido su amigo Manolo.