Seis de los jóvenes creadores de los cinco proyectos en el MUA.

Seis de los jóvenes creadores de los cinco proyectos en el MUA. M. H.

Exposiciones

"El cuerpo te pide salir de la zona de confort": así viven siete jóvenes creadores la 'maratón' artística del MUA

Con un ritmo frenético de producción, los seleccionados de la XII edición de este programa de residencias convierten el museo de Alicante en su taller a tiempo completo.

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Alicante
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El Museo de la Universidad de Alicante (MUA) acoge en su Sala Sempere la exposición correspondiente a la duodécima edición de sus Residencias de Creación e Investigación Artística, un programa nacido en 2015 para impulsar las artes visuales y respaldar al talento emergente.

Entre el 14 y el 25 de septiembre de 2026, siete creadores integrados en cinco proyectos han convivido y producido en el propio museo, cuya muestra colectiva permanecerá abierta al público hasta el 10 de enero de 2027.

Contar con becas de movilidad y producción resulta clave para abrir las puertas a creadores de fuera de la provincia. Para Ruth Cuadrado (25 años), formada en Salamanca, la convocatoria se convierte en el impulso definitivo para cambiar de entorno.

"Es una convocatoria que el cuerpo te pide estar aquí, expandirte y salir de casa, de la zona de confort. Mi proyecto va de habitar y ¿por qué no habitar Alicante durante dos semanas?", explica sobre su decisión.

La financiación pública permite amortiguar los costes logísticos que implica volcarse al 100% en la creación. "El MUA, de las cinco propuestas que ha elegido, dos van con dotación de movilidad, con lo cual gracias a esa dotación he podido estar aquí las dos semanas y poder gestionarlo económicamente", agradece Cuadrado.

Someterse a un plazo de trabajo de solo catorce días genera una presión productiva que precipita la búsqueda de soluciones técnicas. "Tener como un poquito de presión activa procesos que de otra manera no se activan y ha sido muy enriquecedor", destaca la artista.

Ruth acudió al Fab Lab de la Universidad de Alicante para cortar piezas con láser. Con su propuesta Entrar en contacto, busca intervenir en la experiencia del espectador: "Busco generar una pausa en el espectador".

Uno de los principales cuellos de botella para las nuevas generaciones es la falta de infraestructuras adecuadas. Pablo Quesada (24 años), valenciano afincado en Madrid, remarca cómo la escala arquitectónica del MUA le permitió desarrollar su instalación Tectónicas de cuerpos.

"Hay una problemática en el arte contemporáneo, sobre todo en esta cosa del arte emergente, que es el espacio en el que trabajas, Y de repente estás en un espacio en el que he podido desarrollar, además de tres pinturas, tres piezas de tres metros, tres metros y medio, y lo he aprovechado", señala Quesada.

"Es fantástico"

El respaldo institucional otorga además una concentración difícil de conseguir en el día a día. "Ese tema de que te avala una institución y el mimo y el cuidado que tienen pues se agradece, Es una experiencia muy guay sobre todo por esta cosa de que se te cierra el campo de visión al resto de cosas de tu vida que te preocupan y de repente te puedes centrar solo en la producción. Es fantástico", añade el creador.

La residencia también fomenta el intercambio directo entre artistas que afrontan retos logísticos singulares. Marc Mateos (21 años, Murcia), que forma colectivo junto a Candela Carrillo (22 años) en el proyecto En negativo (53), viajó a diario entre Murcia y Alicante para asistir al taller.

"Es una oportunidad y es un museo que está chulo, es interesante para tener una exposición, para desarrollar obra y también para trabajar con otros artistas, conoces gente nueva y al final como que vas aprendiendo un poco de cada una, de que es interesante el compartir el proceso", valora Mateos.

En lo plástico, la brevedad de la estancia lleva a Mateos a centrarse en el gesto y la superposición de planos. "Al pintar sin referencia me centro más en lo material y lo procesual de la pintura e intento que esa sucesión de capas, de borrones, de tapar partes que no me interesan, resaltar otras, hable de forma indirecta de mí como un autorretrato más abstracto", explica sobre su práctica.

El Equipo GAR, compuesto por Raúl Terol (36 años, Alcoy) y Alba San Jaime (23 años, Valencia), aprovecha la convivencia en el MUA para elaborar su proyecto Territorios blandos. Su objetivo consiste en cuestionar la inercia individualista del sector. "Nos permitía abrir un espacio en el que nos sosteníamos como artistas dentro de este mundillo caracterizado por la figura individualista del artista solitario", detallan.

A través de esculturas de plastilina y proyecciones, el dúo vertebra una sátira sobre la propia residencia. "Planteamos realizar una meta-residencia, estos personajes que mientras estaban siendo creados estaban observando lo que pasaba, están aquí narrando como un patio de vecinas cada uno en su balcón lo que han ido viendo desde un tono humorístico satírico, que debajo de esas capas esconden toda la verdad de lo que representa ser artistas", destacan.

"Te saca de la rutina"

Para Jaume Mello, 25 años, autor del proyecto Obertura de si, el paso por las aulas y salas del museo supone una ruptura necesaria con la inercia habitual. "Una residencia de creación te saca de la rutina y es algo excepcional", valora el joven de la Vila Joiosa.

A partir de la deriva y la recogida de materiales del entorno, Mello concibe la práctica artística como una manera de intervenir en el contexto. En sus palabras, entiende "la imaginación como una herramienta para presentarse ante la realidad, para reformularla, para trascenderla", en el marco de una convivencia que define como una "experiencia nutritiva".