Castillo o Fort de Bernia, en Callosa de d'En Sarrià.

Castillo o Fort de Bernia, en Callosa de d'En Sarrià. Hispania Nostra

Cultura

Un último hálito de vida para el Fort de Bèrnia: 150.000 euros para su restauración pero en la "lista roja" de patrimonio

El Ayuntamiento y la Diputación de Alicante ya han completado la elaboración del Plan Director y los primeros estudios arqueológicos para coordinar las fases de recuperación del enclave.

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Suspendido en el abrupto paisaje de la comarca de la Marina Baixa, el Fort de Bèrnia se erige desde hace siglos como un testigo mudo de la historia militar renacentista. No obstante, su relevancia arquitectónica choca con la cruda realidad de sus ruinas. La fortificación erigida en el siglo XVI ha sido formalmente incluida en la Lista Roja de patrimonio amenazado que elabora la asociación Hispania Nostra, un catálogo de la vergüenza que denuncia el avanzado estado de ruina y el riesgo de pérdida irreversible que pesa sobre esta joya del patrimonio alicantino.

El aviso de socorro de los colectivos conservacionistas llega de forma paradójica en un momento clave para su futuro, coincidiendo con la inyección de una subvención de 150.000 euros por parte de la Generalitat Valenciana para financiar los trabajos de recuperación que abandera el Ayuntamiento de Callosa d’en Sarrià.

Concebida en 1562 bajo las órdenes del rey Felipe II y proyectada por el emblemático ingeniero italiano Giovanni Battista Antonelli, la construcción se alzó como un bastión abaluartado de última generación, diseñado con una vanguardista planta en estrella de cuatro puntas y fosos defensivos orientados a frenar el fuego de artillería, vigilar el litoral y sofocar las posibles rebeliones moriscas.

Aquel ambicioso ingenio bélico, sin embargo, vio recortada su utilidad por culpa de la inaccesibilidad geográfica de la propia sierra. Apenas medio siglo después de su cimentación, en 1612, la Corona ordenó su desmantelamiento intencionado para evitar que el recinto terminase convertido en la guarida inexpugnable de las bandas de bandoleros que asolaban el territorio.

Desde aquella demolición parcial, el paso implacable de cuatro siglos, la exposición violenta a los temporales de montaña, la erosión continuada de la piedra y la ausencia crónica de mantenimiento han ido desmoronando pacientemente sus lienzos de muralla, pequeñas torres y bóvedas subterráneas.

Hispania Nostra recuerda que, pese a disfrutar de la condición legal de Bien de Interés Cultural, el recóndito enclave padece un desgaste acelerado agravado por el crecimiento descontrolado de la vegetación y por el impacto del turismo no regulado. La inclusión en la Lista Roja coloca de nuevo los focos sobre una nómina autonómica que no deja de engrosarse, situando a la Comunidad Valenciana con más de un centenar de monumentos al borde del colapso y a la provincia de Alicante con cerca de una veintena de enclaves al límite de su capacidad de resistencia.

Esta llamada de atención colectiva representa al mismo tiempo la última oportunidad para rescatar el recinto del desastre definitivo. El impulso presupuestario de 150.000 euros anunciado por la Conselleria no es un hecho aislado, sino que entronca directamente con las directrices marcadas por el Plan Director del Fort de Bèrnia, una hoja de ruta técnica promovida por el consistorio con el respaldo institucional y financiero de la Diputación de Alicante.

Tras años de estudios arqueológicos preliminares y levantamientos fotogramétricos para coordinar una intervención rigurosa, las administraciones públicas buscan alinear finalmente sus recursos para garantizar la consolidación de las estructuras de mayor riesgo y frenar la degradación que amenaza con sepultar el trazado original ideado por Antonelli.

La meta del Ayuntamiento de Callosa d'en Sarrià y del conjunto de las instituciones implicadas trasciende la mera prevención de derrumbes. Se pretende articular un proyecto integral de conservación y musealización que devuelva la dignidad al conjunto renacentista, haciéndolo compatible con un uso cultural y senderista respetuoso que ponga en valor el patrimonio sin poner en peligro su fragilidad física.

La financiación recién asignada por la administración autonómica abre así una ventana de esperanza para ejecutar las urgentes consolidaciones arquitectónicas que exige la asociación Hispania Nostra. El Fort de Bèrnia afronta su encrucijada más decisiva: la que debe convertir este grave toque de atención sobre su degradación en el punto de inflexión definitivo para abandonar la Lista Roja y asegurar su permanencia en el paisaje alicantino.