El termómetro de una calle de Alicante a la medianoche de este jueves.

El termómetro de una calle de Alicante a la medianoche de este jueves. M. H.

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Noches ecuatoriales y humedad extrema: por qué Alicante es ya más calurosa que el Valle del Guadalquivir

El catedrático Jorge Olcina advierte sobre un verano 2026 de récords históricos en el que se dispara la mortalidad por calor.

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¿Puede dormir por las noches? El verano de 2026 está rompiendo todos los esquemas climáticos conocidos hasta la fecha. Según los últimos informes, este pasado julio se ha consolidado como el más caluroso desde que existe registro histórico, al menos desde la década de los 60. Un hecho que no es aislado, sino una anomalía térmica persistente que encadena semanas de aire sahariano.

El catedrático de Análisis Geográfico Regional en la Universidad de Alicante, Jorge Olcina, describe este verano como "excepcionalmente cálido" y "en la línea de los del 2022 y 2025, aunque este 2026 ha sido como mes de julio el más cálido". De hecho, desde finales de mayo se han contabilizado hasta seis entradas fuertes de aire sahariano, aunque oficialmente solo se hayan reconocido cuatro olas de calor.

Uno de los fenómenos más preocupantes de esta temporada es la transformación de las noches. Ya no se trata solo de noches tropicales (por encima de los 20 °C), sino de la proliferación de las llamadas "noches ecuatoriales" o tórridas, donde los termómetros no bajan de los 25 °C.

"La característica de este verano 2026 es que el calor es sobre todo un calor nocturno; es un calor muy continuado que permanece durante muchas horas", explica el catedrático. En la zona del Mediterráneo, el factor determinante es un mar que "desde finales de mayo empezó a calentarse de forma considerable" y que alcanza de forma regular los 29 grados, con picos puntuales de hasta 33 grados en zonas como la Dragonera.

Esta temperatura del agua actúa como un motor de evaporación constante que, sumado a la falta de brisas marinas, genera una humedad ambiental asfixiante. En Alicante, durante el mes de julio, la humedad media no ha bajado del 70 %, alcanzando días del 80-85 %, condiciones que el experto define como "propias del ecuador, de los climas ecuatoriales".

Esta combinación de calor y humedad es crítica para el cuerpo humano, ya que distorsiona la temperatura sensible. Según el especialista, "con 27 grados de temperatura y un 80 % de humedad, la sensación del cuerpo humano es de 31 o 32". Esta es la realidad a la que se enfrentan miles de ciudadanos al intentar conciliar el sueño, lo que hace que "realmente se haga muy costoso poder descansar" sin medios mecánicos de refrigeración.

Esta situación está provocando que en el litoral mediterráneo se pase "más calor" que en zonas tradicionalmente más calientes como el Valle del Guadalquivir. Mientras que en Sevilla se alcanzan máximas más altas a mediodía, las temperaturas caen por la noche. En cambio, en puntos como Alicante, aunque las máximas ronden los 35 grados, las mínimas no bajan de los 26-28 grados, lo que unido a la humedad eleva la sensación térmica por encima de la del interior peninsular.

El impacto más trágico de este escenario es el aumento de la mortalidad. Alicante se ha situado como una de las provincias con más víctimas por calor en julio, y las previsiones son pesimistas. "Seguramente este verano vamos a batir el récord de víctimas causadas por el impacto del calor", advierte el catedrático. Y ahí recuerda que a finales de julio ya se habían superado las dos mil muertes, en un año que podría sobrepasar los registros de 2022 y 2025.

La falta de descanso nocturno es el factor clave en esta crisis sanitaria: "Somos de las zonas que menos podemos descansar por la continuidad del calor mañana, tarde, noche y alta humedad además. Por eso tenemos tanta víctima mortal", concluye el experto.