Los jugadores de Agustinos celebran una victoria en su pista.

Los jugadores de Agustinos celebran una victoria en su pista. Plácido Gutiérrez

Deporte

Las campanas de La Catedral repican a gloria por el sueño de Agustinos

El equipo colegial peleará por primera vez la fase de ascenso a la ASOBAL. "No era el objetivo, pero no vamos a renunciar a nada", afirma el técnico Alejandro Carrillo.

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Alicante
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La Catedral toca a gloria. Es el eco de una temporada que ya es histórica para el Fundación Agustinos Alicante, un equipo que ha convertido lo improbable en rutina y lo que era una quimera en una realidad tangible. Por primera vez, el conjunto colegial disputará la fase de ascenso a la ASOBAL, sellada de forma matemática la pasada jornada en Málaga.

Y lo hará fiel a su esencia, con un grupo construido casi exclusivamente desde la cantera del propio colegio, acostumbrado a crecer a fuego lento, pero que este curso ha dado un salto competitivo que nadie había previsto tan pronto.

Lo que empezó como una temporada para asegurar la permanencia ha terminado por convertirse en una historia que ya forma parte de la memoria del club.

Agustinos, reforzado con jugadores que ya sabían lo que era un ascenso con el vecino ciudadano, ha crecido a base de victorias, de atrevimiento y de convicción, hasta colocarse por delante de escudos con más peso y más recursos. Equipos como Anaitasuna, Benidorm o Sinfín han visto cómo un grupo formado en un colegio les discutía cada partido sin pedir permiso.

Detrás está Alejandro Carrillo, profesor de Educación Física, exalumno y entrenador. Una figura que encarna mejor que nadie la identidad del proyecto. Habla con la calma de quien ha visto crecer todo desde dentro, pero también con la prudencia de quien sabe dónde está.

"Sería bonito ascender, pero no sé si sería factible porque tendríamos que trabajar mucho como club para realizar un proyecto mínimamente digno", admite sin perder de vista la realidad el técnico, que se ilusiona con la sola sospecha de volver a encontrarse en el 40x20 con el Horneo Alicante, ahora en la máxima categoría.

La ASOBAL aparece ya por primera vez en el horizonte, a solo dos partidos, pero todavía difusa. "Queda aún muy lejos, veremos qué depara", insiste Carrillo, que no quiere que la ilusión se convierta en ruido. Lo que sí tiene claro es la actitud. "No vamos a renunciar a nada, vamos a preparar la fase para subir y competir a todos y veremos qué pasa", asevera.

El equipo, tras los apuros de pasadas temporadas, se sostuvo en un inicio de campeonato brillante, cuando lideró la clasificación durante meses y empezó a creerse que aquello no era una casualidad.

Luego llegó la confirmación, semana a semana, también lejos de Alicante, donde antes costaba más. Los jóvenes crecieron, los veteranos aportaron pausa y el grupo encontró un equilibrio que ahora le permite mirar hacia arriba sin vértigo.

La Catedral, nombre con el que se conoce al pabellón del colegio, ha sido un factor silencioso pero constante. Allí empuja la cantera, los niños que miran a los mayores con la idea de que algún día pueden ser ellos. Ese vínculo explica muchas cosas, tanto materiales como intangibles.

Final a cuatro

En unas semanas llegará la fase de ascenso, en la que el margen de error desaparece y el sueño se comprime en un fin de semana. Cuatro equipos, una sede aún por decidir y un formato sin red. Las semifinales cruzarán al segundo contra el quinto y al tercero contra el cuarto de la liga regular. Los ganadores se jugarán el ascenso en una final. Premio de ascenso directo para el vencedor y promoción a doble partido para el perdedor contra el antepenúltimo de la ASOBAL.

La organización concede la sede al mejor clasificado que la solicite, lo que sitúa a Burgos como principal candidato a acogerla si mantiene su posición. Un escenario exigente, lejos de casa y previsiblemente con ambiente en contra, que forma parte del reto que le espera a Agustinos.

En ese contexto, Burgos o Fertiberia Puerto Sagunto aparecen como rivales de peso, con experiencia reciente en este tipo de citas. Anaitasuna, un recién descendido con solera, completa un grupo en el que cada detalle cuenta. Agustinos, además, aún puede aspirar a la segunda plaza, lo que le abriría la puerta a organizar la fase y condicionaría los cruces.

Pero más allá de cálculos, el mensaje es claro. Los colegiales irán a competir. Sin complejos, sin renunciar a nada y con la misma identidad que les ha traído hasta aquí.