Ilustración a partir de la información ofrecida por la Policía: el marido esperaba a su esposa en casa armado con dos escopetas de caza.

Ilustración a partir de la información ofrecida por la Policía: el marido esperaba a su esposa en casa armado con dos escopetas de caza. E.E.

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Una escopeta para 'cazar' a su mujer y otra para suicidarse: el crimen machista que la Policía abortó en el último segundo

Gracias a que ella descubrió unas cartas escritas por su marido en tono póstumo y acudió a la Policía pudo salvar su vida. Le encontraron en casa esperándola con dos escopetas de caza, una para asesinarla y la otra para suicidarse después.

N. LÓPEZ / AGENCIAS

Podría haberse convertido en la trigésimo segunda mujer asesinada este año. Podría haber sido el titular del día, un nuevo caso de violencia machista. Pero la suerte quiso que lo que parecía un crimen pensado para llevarse a cabo a la perfección resultase frustrado gracias a la Policía y a la astucia de la propia víctima.

Ocurrió el pasado martes 13 en San Vicent del Raspeig (Alicante). La mujer, a la que llamaremos María, de 57 años, había descubierto unas cartas en casa que su marido, de 56, había escondido con sumo cuidado. Las había escrito él mismo (al que llamaremos Juan) y en ellas, sin decir nada explícito, parecía despedirse de sus hijas y de su yerno. También deslizaba la idea de que a partir de ahora se quedarían solas.

Los manuscritos, tres en total, mantenían un tono póstumo, no solo hacia sí mismo sino como hablando en nombre de ambos. María, tras descubrir aquello, se quedó alerta. Por eso, esa misma mañana decidió acudir a la comisaría de Policía. Hasta entonces no pensó que su marido intentaba asesinarla, solo que, quizá, intentaba quitarse la vida. Prefirió no decirle nada y acudir directamente a la Policía.

Precisamente ese acto de María fue lo que lo cambió todo. Juan, que lo había planeado todo para asesinar a su esposa y después quitarse la vida, al ver que María se iba por la mañana y no volvía, comenzó a llamarla. Le decía que dónde estaba, que era muy urgente que fuese a casa esa misma mañana. Él insistió tanto que ahí María comenzó a sospechar algo más. Solo le decía que era urgente, que tenía que ir a casa, pero no le detallaba para qué.

María también le contó a la Policía que su marido la llamaba para rogarle que fuese a casa con urgencia sin motivo alguno. Eso unido a las extrañas cartas que había descubierto la noche anterior puso también en alerta a los agentes, que decidieron acompañarla a casa. Y así fue. Una unidad especializada en la lucha contra la violencia machista (Unidad de Atención a la Familia, por sus siglas UFAM) acompañó a María a su vivienda. Gracias a eso pudo evitarse la tragedia.

Lo que vieron al entrar en la vivienda confirmó todas las sospechas de María: en el salón estaba Juan, armado con dos de sus escopetas de caza, una de ellas cargada de munición. Le pillaron in fraganti, él se puso nervioso e intentó dar marcha atrás a la situación escondiendo una de las escopetas detrás de una puerta de manera precipitada. Según han explicado fuentes de la investigación, una de las armas era para asesinar a su esposa; la otra, para suicidarse después.

De nada sirvió que él intentase esconder la escopeta que estaba cargada. Los agentes en seguida encontraron las tres cartas escritas de su puño y letra en las que dejaba entrever el crimen. Las había dejado debajo de un cojín para ser encontradas ahí tras perpetrar el crimen. Además, había dejado 16.000 euros para que sus hijas pudiesen "salir adelante con sus vidas a partir de ahora".

La Policía le detuvo en el mismo domicilio en el que convivía con quien estuvo a punto de ser su víctima. El plan pudo ser abortado en el último segundo. Si María no hubiese descubierto las cartas y no hubiese acudido a la Policía en busca de ayuda, la historia sería diferente.

De haberse perpetrado el crimen, María se habría convertido en la trigésimo segunda mujer asesinada por un hombre en lo que va de año. Desde que comenzó 2017, los feminicidios han aumentado en un 47% respecto al año anterior, según datos oficiales. Esto significa que cada cinco días asesinan a una mujer en España. Por suerte, el de María ha quedado en tentativa y su agresor no llegó a consumarlo tras la intervención policial.