Un año de las elecciones municipales

Los alcaldes que iban a revolucionar sus ciudades, pero la vida sigue igual

La lucha contra los desahucios y los gestos laicos centran el primer año de los nuevos gobiernos municipales. Pero también polémicas como la gomina del alcalde de Zaragoza o las facturas ocultas del valenciano Joan Ribó.

El Kichi saluda desde el balcón del Ayuntamiento tras tomar posesión de su cargo.

El Kichi saluda desde el balcón del Ayuntamiento tras tomar posesión de su cargo.

  1. José María González ""Kichi""
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El próximo martes 24 de mayo hará un año desde que un grupo de activistas procedentes del 15-M y otros movimientos sociales dio la sorpresa al conseguir llegar al poder municipal sin apenas estructura de partido ni presencia previa en las instituciones. Lo hicieron a través de unas marcas blancas avaladas por Podemos en las que se integraron otros partidos progresistas, en la mayoría de las ocasiones, Izquierda Unida, Equo y nacionalistas de izquierdas. La marea llegó a cuatro de las diez ciudades más grandes de España (Madrid, Barcelona, Valencia y Zaragoza) y también a otros ayuntamientos relevantes como Cádiz, Coruña, Pamplona o Santiago.

Un año después, la vida sigue igual en estas autodenominadas ciudades del cambio, que engloban a una población cercana a los ocho millones de personas. Aquellos movimientos vecinales y sociales que vieron en estos alcaldes una gran oportunidad para que cambiaran las cosas dicen estar algo alicaídos por la lentitud con la que las confluencias están ejecutando su programa porque muchas gobiernan en minoría y con escaso margen presupuestario. Y aquellos sectores más conservadores que creían que sobre sus ciudades se cernía una oscura época de neocomunismo -o expresiones similares- han descubierto que la gente no ha tenido que huir despavorida de sus casas.

EL ESPAÑOL ha radiografiado la gestión de los primeros 365 días de ocho alcaldes, excluyendo tanto a Manuela Carmena en Madrid como a Ada Colau en Barcelona. En ese chequeo se han tenido en cuenta tres aspectos clave: los desahucios, los impuestos y la regeneración política.

PEDRO SANTISTEVE, EL ALCALDE DE LA GOMINA

A Pedro Santisteve le esperaba una gran fiesta en la plaza del Pilar el día que fue elegido alcalde de Zaragoza con los votos a favor de PSOE y CHA. Era el 13 de junio y entre los gritos de 'Sí se puede' de sus seguidores de Zaragoza en Común, una periodista le preguntó cuál iba a ser su prioridad. “Lo primero va a ser parar los desahucios”, respondió. Un año después, Santisteve puede presumir de haber lanzado un programa para intentar captar 1.300 viviendas vacías y de haber paralizado todos los desalojos de los que el Ayuntamiento o las plataformas antidesahucios han tenido constancia. Pero no puede decir que Zaragoza sea una ciudad libre de desahucios.

Ocurre que una parte relevante de los afectados no acuden a los servicios sociales o a Stop Desahucios para informar de su situación, ya sea por vergüenza o desconocimiento. “Es verdad que hemos dejado mucho la calle porque se dan soluciones a nuestros casos y porque estamos actuando casi como una gestoría entre los afectados, el Ayuntamiento y el Gobierno de Aragón -señala Conchi Cano, de Stop Desahucios-. La realidad es que se siguen produciendo desahucios todos los días. La situación ha mejorado muchísimo, hay muchas más facilidades, pero las cosas están yendo más lentas de lo que a nosotros nos gustaría”.

Pedro Santisteve nunca había ejercido la política. Pero este abogado penalista de 58 años, casado y con una hija, ya tenía un nombre en la ciudad por su defensa de los derechos de las personas encarceladas. Continúa viviendo en el barrio de San Pablo, una de las zonas más pobres y con más inmigrantes de Zaragoza. Dicen los que lo conocen de su etapa como abogado que Santisteve está cambiado; aunque son incapaces de determinar por qué. Algunos creen que es por el poder y otros porque se ha visto superado por las circunstancias. Solo así pueden explicar el mediático caso de la gomina que se pagó con dinero público. “Todos los alcaldes han tenido un aseo en su despacho para arreglarse cuando tienen visitas o cuando deben ir a algún acto. Dudo que alguno se trajera el champú o lo que fuera de su casa. Pero lo que es incomprensible es lo mal que reaccionó. Se empecinó en salir de mal humor y hablar de la corrupción de otros partidos en lugar de pagar esos 20 euros y hacer unas risas. Creo que de esa forma el asunto hubiera pasado desapercibido, porque en realidad es una tontería”, cuenta un veterano activista zaragozano.

Santisteve también ha tenido que hacer frente durante este primer año a la huelga del servicio de autobús más larga de la historia de Zaragoza (se prolongó 123 días). Sus detractores dijeron que le faltó firmeza; mientras que el sector más progresista se preguntaba dónde quedaba aquella promesa electoral de remunicipalizar los servicios que ahora están subcontratados. Esta propuesta se matizó desde su llegada al Gobierno. La escasa liquidez de la institución, así como las millonarias indemnizaciones que habría que pagar a las empresas por rescindir los contratos, les llevó a posponer cualquier decisión hasta que finalizaran las adjudicaciones, momento en el que los estudios que se encarguen determinarán si es más rentable volver a subcontratar el servicio o pasar a ejercerlo desde el propio consistorio.

BALANCE

Desahucios. Han parado todos los desalojos de los que han tenido constancia. Pero se siguen produciendo salidas forzosas porque hay familias que no informan de su situación.

Impuestos. Presentaron una propuesta para subir ligeramente el IBI, que fue rechazada. PP, PSOE y Ciudadanos pactaron las ordenanzas fiscales por su cuenta y Santisteve tuvo que asumirlas.

Regeneración política. Santisteve se bajó el sueldo a 75.000 euros -aunque solo se lleva a casa 3,5 veces el salario mínimo-. Fue una medida aplaudida porque su antecesor, el socialista Juan Alberto Belloch, era muy criticado por ser uno de los alcaldes mejor pagados de España (100.000 euros tras la reforma local del PP).

Ada Colau, Pedro Santisteve, Xulio Ferreiro, Gerardo Pisarello, Martiño Noriega, Kichi, Joseba Asiron y Manuela Carmena.

Ada Colau, Pedro Santisteve, Xulio Ferreiro, Gerardo Pisarello, Martiño Noriega, Kichi, Joseba Asiron y Manuela Carmena.

JOSEBA ASIRÓN: EL INDEPENDENTISTA INDEPENDIENTE

A Joseba Asirón se le puede definir como un pamplonés de toda la vida. Nacido encima de la mítica churrería de la Mañueta, hace apenas un año era tan solo un profesor de ikastola con 24 años de trayectoria en las aulas y una experiencia política nula. En junio de 2015, y tras 16 años de gobierno de UPN, se convirtió en el primer alcalde de EH Bildu de la historia de Pamplona gracias al apoyo de Geroa Bai, I-E y Aranzadi, la marca asociada a Podemos en la capital navarra.

La vida de Asirón, de 53 años, dio “una voltereta” cuando tomó la vara de mando. Casado y con dos hijos, el alcalde sigue viviendo en su casa de Cizur Menor y utilizando la moto para desplazarse por la ciudad, en un esfuerzo por “no cambiar nada”. Asirón es lo que en ocasiones se ha calificado como una “cara amable” en el mundo abertzale: un profesional cercano, accesible y bien considerado en su ciudad que ha dado la victoria a una formación que genera filias y fobias a partes iguales. Su convencimiento al condenar el asesinato de Tomás Caballero en mayo de 1998 contrasta con la procedencia de algunos de sus concejales. En su equipo de gobierno, sin ir más lejos, se encuentra José Martín Abaurrea, un histórico de Herri Batasuna que compartió el salón de plenos con el propio Caballero, cuyo asesinato no llegó a condenar.

Asirón ha seguido la línea programática marcada por muchos de los nuevos alcaldes vinculados a Podemos. Sus presupuestos se promocionaron como unas cuentas más sociales. Pero el consistorio también se ha preocupado por dejar su huella personal a través del impulso del euskera, un tema que ha generado una fuerte polémica tras la decisión del Ayuntamiento de que dos escuelas infantiles se pasasen al modelo de inmersión lingüística en este idioma. Otro gesto fue la imagen de la ikurriña ondeando junto al resto de banderas oficiales en el balcón del ayuntamiento durante el Chupinazo de San Fermín. Asirón también ha inaugurado una Oficina para la Recuperación de la Memoria Histórica, ha modificado el nombre de varias plazas y calles franquistas y se ha esforzado por despojar los actos institucionales de cualquier tinte religioso, incluso durante sus fiestas patronales.

Los vecinos, por el momento, valoran la gestión de Asirón de forma dispar. Mientras que algunos le afean que todas las decisiones drásticas que ha tomado tengan que ver con los símbolos, otros se alegran de que el primer edil haya fomentado foros de participación ciudadana en los barrios para escuchar sus propuestas. La oposición, por su parte, le acusa de generar crispación, de abrazarse con Otegi el pasado mes de marzo y de asentarse en una “inactividad brutal”. El alcalde no cree, sin embargo, que se le esté dando más importancia a la simbología que a las políticas reales. Pero sí reconoce que el ritmo podría ser más rápido: “Este está siendo un año de aprendizaje. Estoy muy contento con las políticas que estamos haciendo en materia social, pero probablemente haya colectivos que trabajan a pie de calle cuyas expectativas no se han cumplido”.

BALANCE

Desahucios. Pamplona ha sido declarada ciudad libre de desahucios y la Policía Municipal ya no participa en este tipo de procedimientos. La PAH celebra que el nuevo equipo de gobierno haya mostrado “voluntad política” y que a finales de año vayan a estar disponibles 50 nuevas viviendas sociales para personas sin alternativa habitacional.

Impuestos. El actual consistorio ha congelado la mayor parte de los impuestos y tasas municipales, reduciendo algunas en un 90% para los ciudadanos con las rentas más bajas.

Regeneración política. El Ayuntamiento ha abierto un portal de transparencia en el que se pueden consultar los bienes y sueldos de los concejales de la corporación.

MARTIÑO NORIEGA, EL ALCALDE DE LA BOINA

Martiño Noriega.

Martiño Noriega.

Martiño Noriega atiende la llamada con rapidez. Basta con telefonear a su jefe de comunicación para que en cuestión de minutos le busquen un hueco en su agenda. No se esconde de la prensa pese a que no tiene reparos en decir que lo peor de su primer año al frente de Santiago de Compostela han sido las críticas -a su juicio, muchas veces injustificadas- que ha recibido por parte de algunos medios gallegos.

-¿Tan mal tratado se siente por cierta prensa?

-Ganamos las elecciones en un hábitat bastante adverso por parte de los medios tradicionales, especialmente alguno de papel. Y ese hábitat ha ido a peor. En algunos medios locales no se contrasta, cuando se envía documentación no se corrigen determinadas informaciones e incluso ha existido falta de respeto a la institución y difamaciones contra mi persona. No lo dramatizo. Lo enmarco dentro de un contexto político muy convulso en el cual existe un cierto pánico al cambio en determinados sectores.

Este médico de 41 años sigue viviendo con su pareja y su hija pequeña en su casa de siempre. “Lo único que ha cambiado en mi vida personal es que, por desgracia, les dedico mucho menos tiempo”. También continúa llevando boina cuando va por la calle, aunque se la quita en actos institucionales como los propios plenos. A diferencia de otros 'alcaldes del cambio', Noriega tenía experiencia previa en la administración. De hecho, dejó de ejercer la medicina en 2007, cuando se convirtió en alcalde de Teo, un municipio coruñés de 20.000 habitantes donde entró de concejal en 1999.

Compostela Aberta consiguió ser la lista más votada en Santiago en las pasadas elecciones municipales, una confluencia compuesta por partidos como Podemos, IU, Equo y Anova. Noriega pertenece a esta última formación, que se creó tras una escisión del BNG cuando él era alcalde de Teo y que apuesta por el ecologismo, el republicanismo y la independencia de Galicia. Ahora gobierna en minoría después de que el propio BNG le apoyara y el PSOE se abstuviera. Pese a ello, los socialistas no le han puesto las cosas fáciles: rechazaron las ordenanzas fiscales del Gobierno, que suponían subir ligeramente el IBI, para pactar con el PP un propuesta diferente cuya consecuencia inmediata fue una merma en los ingresos de 2,7 millones.

Santiago ha saltado a los medios nacionales durante este año sobre todo por la laicidad institucional que ha defendido el alcalde. Noriega se negó desde el primer momento a acudir a actos religiosos -por ejemplo, la ofrenda al antiguo Reino de Galicia- e incluso eliminó el belén navideño. “Los símbolos y la gestión del día a día son compatibles. Nuestra laicidad, que venía en nuestro programa, ha tenido una buena receptividad por parte de la Iglesia y nuestras relaciones con el arzobispo son muy buenas. Pero yo nunca pongo el foco en lo simbólico. Estamos oxigenando la ciudad después de cuatro años en los que hubo tres alcaldes del PP. Hemos duplicado el gasto social y estamos atendiendo infraestructuras importantes, como el caso de intentar atar, después de 20 años, la financiación para la estación intermodal”.

BALANCE

Desahucios. Noriega ha parado todos los desalojos de los que ha tenido noticia. Pero reconoce que no se enteran de una parte relevante de ellos porque hay afectados que no acuden a los servicios sociales. Trabajan para que los jueces les informen de todos los casos.

Impuestos. Presentaron una propuesta para subir ligeramente el IBI. El PSOE y el PP pactaron, en contra de los intereses del Gobierno municipal, una reducción de este impuesto que ha supuesto una merma para las arcas municipales de 2,7 millones.

Regeneración política. El alcalde de Santiago se ha negado a participar en actos religiosos y ha decidido eliminar el tradicional belén navideño.

‘KICHI’: EL REY DEL CARNAVAL

A José María González le asaltó una vena premonitoria en el año 2008, cuando subió con su comparsa al escenario del Teatro Falla durante los Carnavales de Cádiz. Junto a ellos cantó ‘Si yo fuera el alcalde de Cádiz/un alcalde como Salvochea', un deseo que entonces parecía irrealizable y que hoy ya es una realidad. ‘Kichi’, profesor de Historia y ferviente comparsero, se acerca a su primer aniversario al frente de la alcaldía de la ciudad andaluza, a la que llegó de la mano de la marca ‘Por Cádiz Sí Se Puede’ y apoyado por el PSOE y por ‘Ganar Cádiz en Común’ –que entró en su gobierno con dos concejales-. Y en su despacho, el retrato del Rey Juan Carlos ya ha sido sustituido por el de ese regidor al que tanto admiraba: el anarquista Fermín Salvochea, primer edil de la localidad durante la Primera República.

Las cosas, no obstante, no están siendo sencillas para este funcionario sin experiencia política. Cádiz, gobernada hasta el año pasado por el PP, arrastra una deuda de 275 millones de euros que ‘Kichi’ ha empezado a reducir acabando con la publicidad institucional e intentando emprender el tortuoso camino de la remunicipalización de servicios. Pero esta misma semana, el regidor se ha dado de bruces contra la realidad de otras ‘alcaldías del cambio’: la oposición ha tumbado en bloque los presupuestos de 2016, que incluían ingresos contables procedentes de unas subvenciones que la Junta de Andalucía todavía no ha concedido al consistorio y que el propio interventor municipal ha censurado.

La líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, y el alcalde de Cádiz.

La líder de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, y el alcalde de Cádiz.

González obtuvo la vara de mando con un programa centrado en las necesidades sociales de la ciudad. Cádiz tiene una de las tasas de desempleo más altas del país (36%) y a ello se suma el grave problema de vivienda que sufre parte de su población. Quizá esa fuera una de las razones por las que ‘Kichi’ decidió presentarse en el primer desahucio que se produjo tras su toma de posesión, y en el que cuatro concejales de su corporación acabaron siendo desalojados tras oponer resistencia. Finalmente la familia tuvo que marcharse del inmueble. “Los gestos a mí me parecen muy bien, pero si no están acompañados de una dotación económica quedan preciosos sobre el papel. Aquí veo voluntad pero pocos resultados, realmente no ha cambiado nada”, explica una portavoz de la PAH, que asegura que sin la solidaridad constante de los vecinos –el llamado ‘compadreo’ en argot gaditano- algunas familias no podrían soportar sus carencias. Unas carencias que también se hicieron visibles cuando hace dos meses una pareja irrumpió en el pleno del ayuntamiento y le reprochó al alcalde los cortes de luz y la falta de ayudas sociales.

Desde el PP arguyen que no hay gestión ni cambio alguno, sólo “golpes de prensa” y falsas promesas. “Todo lo que nos achacaban lo están haciendo ellos”, asegura su portavoz, Ignacio Romaní. Otros, como la patronal hostelera, aseguran que la situación de la ciudad –al menos la económica- apenas ha cambiado y que, aunque el consistorio se muestra receptivo a nuevas propuestas, “está continuando con la inercia de lo que se estaba haciendo antes”.

BALANCE

Desahucios. El ayuntamiento ha inaugurado una oficina antidesahucios y ha firmado un protocolo con el Decanato de Cádiz para gestionar los casos de posible desalojo.

Impuestos. Las ordenanzas fiscales para este año incluyen diversas bonificaciones de carácter social, como las dirigidas a los propietarios de VPOs o a aquellas empresas que contraten personas desempleadas.

Regeneración política. Los gastos del consistorio están disponibles en un Portal de Transparencia. Sin embargo, la polémica en torno a la transparencia se ha intensificado después de que los asesores del ayuntamiento aumentaran en un 75% y se hiciera público que el alcalde concedió cuatro de esas plazas a miembros de su partido, alegando que eran los más capaces para el puesto.

JOAN RIBÓ: UN ECOLOGISTA EN EL CONSISTORIO

La del pasado mes de junio en Valencia fue una investidura que pocos habrían imaginado tiempo atrás. Tras 24 años de gobierno, la eterna alcaldesa, Rita Barberá, daba a paso a Joan Ribó, de Compromís, un hombre al que no se podía parecer menos: ecologista, valencianista nacido en Cataluña y comunista. Lo primero que este ingeniero agrónomo y profesor hizo al ser investido fue pedir al secretario de la Mesa que recogiese la vara de mando porque no representaba su forma de gobernar; y en su primera jornada de trabajo atravesó las puertas del consistorio sobre su bicicleta, para sorpresa de los guardias.

El de Ribó es, junto al de Mónica Oltra en la Generalitat, el “gobierno a la valenciana” en el que Podemos se inspira para llegar a la Moncloa. Con la formación morada comparte sus líneas programáticas de lucha contra la pobreza, la exclusión social y los desahucios. Pero, entre otras particularidades regionales, Ribó se ha caracterizado desde el principio por fomentar el ecologismo a través de la creación de huertos urbanos e incidiendo en el uso del transporte público. Por el momento, ha conseguido poner en marcha el proyecto de creación de un anillo ciclista para la ciudad mientras insiste en símbolos como valencianizar los rótulos, colgar la bandera republicana en el balcón del consistorio o celebrar unas fiestas de Navidad laicas en las que desfilaron tres ‘magas’. Las consultas con las distintas entidades de la ciudad también han sido una constante en los últimos meses, aunque los resultados se estén haciendo esperar. De hecho, la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia critica que en muchas de estas reuniones se trabaja en torno a una propuesta ya elaborada, que no se les escucha lo suficiente y que el nuevo equipo municipal está pecando de lentitud.

Los problemas de transparencia también han sido una piedra en el camino de Ribó. La pasada Nochevieja la Concejalía de Cultura organizó una fiesta cuya organización adjudicó a cuatro empresas presuntamente vinculadas con Compromís y eludiendo el concurso público. Unos meses después se descubrió que Ribó había cargado a las arcas municipales su viaje y el de cuatro concejales a la convención de alcaldes del cambio celebrada en Galicia. La oposición cargó duramente contra el alcalde por ambas irregularidades y acabó denunciándolas ante la Fiscalía.

El alcalde de Valencia, Joan Ribó.

El alcalde de Valencia, Joan Ribó.

Ribó tampoco despertó simpatías cuando decidió que no renovaría el convenio con el banco de alimentos de la ciudad, que cerrará sus puertas el próximo 30 de junio. Quiere apostar, según explicó, por un modelo de intervención social más digno, como ofrecer ayudas directas a las familias en situación de pobreza. Desde la organización lamentan que ni el alcalde ni la concejala de Servicios Sociales hayan visitado el recinto para conocer de primera mano su labor. “Ni tan siquiera en un año se han dignado a venir por el centro a ver el trabajo que hacemos. Se han cargado una labor solidaria de 50 años. En un año no han hecho nada, y cuando nosotros cerremos, lo único que me preocupará es que 3.000 personas estarán sin nada”, denuncia el presidente del Banco, Jaime Serra.

BALANCE

Desahucios. La Policía Local han dejado de participar en los lanzamientos por orden del propio Ribó. Además, el ayuntamiento ha acordado con BBVA, Caixabank y Sabadell la paralización de los desalojos.

Impuestos. Ha habido una congelación general de los impuestos si se exceptúa el IBI, que se ha incrementado para hoteles, comercios y otros establecimientos de ocio, y la tasa de circulación, que castiga a los vehículos con más caballos (los que más contaminan).

Regeneración política. El consistorio ha creado un portal de transparencia en el que se pueden consultar los sueldos y bienes de los miembros del gobierno.

XULIO FERREIRO: EL ALCALDE DESENFADADO

Es curioso que la principal polémica de Marea Atlántica no la haya protagonizado su alcalde, Xulio Ferreiro, sino su jefe de gabinete. Iago Martínez aseguró que en el salón de plenos de Coruña había “un montón de orcos”. Lo dijo en un acto organizado por Barcelona en Comú en referencia a los concejales de la oposición y también de las formaciones que les apoyaron en la investidura (BNG y PSOE). “Cuando no se tienen cosas reales que criticar -señala Xulio Ferreiro-, se acude a la anécdota. Se sacaron sus palabras de contexto y se intentó sacar rédito político. Por suerte, en Coruña hemos sido muy cuidadosos en no dar munición para evitar crear polémicas estériles como esta”.

Ferreiro, de 41 años, ha hecho de la normalidad y su actitud desenfada una de sus principales banderas. Este profesor de Derecho de la Universidad de Coruña y magistrado suplente en la Audiencia Provincial de Lugo continúa viviendo en la misma casa de siempre con su mujer y sus dos hijos pequeños. Unos chavales que se hicieron 'famosos' cuando, recién nombrado alcalde, le interrumpieron en directo en una entrevista que había concedido a la Cadena Ser por un problema doméstico: su hijo pequeño le había tirado la leche encima a su hermana.

La oposición habla de “decepción” y de “parálisis”. “Es sintomático que su medida más relevante haya sido cambiar el nombre de las calles franquistas, que era algo que solo quedaba por llevar a la práctica porque nosotros ya lo habíamos trabajado y aprobado con el BNG”, señala el portavoz socialista, José Manuel Dapena. Pone como ejemplo que la anunciada renta social municipal sigue sin ponerse en marcha un año después; aunque Ferreiro apunta que está todo listo a la espera de que la Xunta de Galicia publique una normativa que facilitaría su gestión. “Es una ayuda que va a llegar a 1.500 familias y que se mueve en una horquilla de entre 400 y 1.000 euros al mes dependiendo de las características del hogar -apunta Ferreiro-. Esperamos tenerla en marcha en las próximas semanas. No es verdad que nos hayamos quedado solo en lo simbólico. Por ejemplo, hemos mejorado la deuda y el superávit. La gestión económica ha sido muy buena”.

BALANCE

Desahucios. Han parado todos los desalojos de los que han tenido constancia y están en contacto con el juez decano para que les informe de todos los casos.

Impuestos. Las ordenanzas fiscales, que fueron apoyadas por el PSOE, buscaron la progresividad incluyendo bonificaciones para los más desfavorecidos y subiendo impuestos a los coches de lujo. El IBI fue congelado.

Regeneración política. El alcalde ha rehusado acudir a actos litúrgicos y ha eliminado las subvenciones para ferias taurinas.

DOLORS SABATER: LA ACTIVISTA QUE DESTRONÓ A ALBIOL

Pitos, bronca, banderas de España y esteladas rivalizando… Dolors Sabater inició su andadura el pasado año en Badalona con una de las investiduras más tensas del país. La candidata de Guanyem Badalona en Comú se hizo con la vara de mando tras alcanzar un pacto con PSC, ERC e ICV-EUiA que apartaba al PP de la alcaldía. Su candidato, Xavier García-Albiol, había obtenido 11 concejales y encabezado la lista más votada. Y en el exterior de la plaza de la Vila se concentraron, formando dos bandos, los simpatizantes del antiguo alcalde y los que apostaban por un pacto de izquierdas. Hubo insultos, empujones... Recuperar la imagen “en positivo” de la localidad, a la que muchos han puesto en el mapa por las declaraciones del antiguo alcalde, muy a menudo tildadas de xenófobas, es la obsesión de la nueva regidora.

-¿Sigue sintiéndose esta división en la calle o se han relajado los ánimos?

-El PP todavía no ha asumido su derrota y va a seguir intentando enfrentar a la ciudadanía, que ya no le compra ese discurso. Aunque el exalcalde insista en la criminalización de mi persona, la política real es la que la gente está viendo. Somos un gobierno que está muy a pie de calle y que va por todos los barrios.

Aunque hasta ahora no contase con experiencia de gestión, Sabater no es una recién llegada a la política. Su manera de expresarse delata su pasado activista: palabras como “bien común” y “compromiso” están siempre presentes en su vocabulario. Además de pacifista, antimilitarista y soberanista, esta docente de 56 años también es madre de dos hijos y trabaja por los derechos de las personas con discapacidad intelectual. Y, al igual que otros ‘alcaldes del cambio’, ha decidido que quiere seguir viviendo en el mismo barrio de siempre (Manresà, al norte de la ciudad) y que prefiere acudir a su lugar de trabajo en autobús, bicicleta o a pie, salvo cuando necesita “optimizar el tiempo” y recurre a un vehículo del ayuntamiento. “En eso tampoco soy demagoga: si debo hacerlo, lo hago, pero no es un coche blindado”, apunta.

En este primer año, y siempre ante una oposición batalladora, el tripartito ha disuelto la unidad antidisturbios de la guardia urbana, ha firmado un convenio con el Ayuntamiento de Barcelona para disponer de un servicio de atención de emergencias sociales y ha aprobado unos presupuestos participativos en los que ha consultado a los seis distritos de la ciudad y en los que el gasto social ha aumentado un 40%. También ha potenciado los símbolos: juró su cargo prometiendo acatar la Constitución española hasta que se iniciara “un proceso constituyente hacia una República catalana” y nombró a la primera concejala musulmana de la localidad, Fatima Talèb, que ejerce de mediadora cultural en una ciudad en la que la población inmigrante ronda el 12% y en la que, según el representante de una asociación de vecinos, nunca ha habido problemas graves con este colectivo, sino “gente interesada en crearlos”.

Entre todas estas promesas clave, ha habido una con la que la alcaldesa ha sufrido un golpe de realidad: el problema de los desahucios. La ley antidesahucios de Cataluña está suspendida temporalmente por el Tribunal Constitucional lo que, según Sabater, limita sus herramientas para negociar con las entidades bancarias y los grandes tenedores. Mientras tanto, la PAH de Badalona espera que el ayuntamiento mueva ficha a pesar de todo y le acusa de no actuar rápido. “En Badalona se ha desahuciado a gente a pesar de la Ley. El banco se ha reído en la cara del Ayuntamiento. No están teniendo valentía para aplicar la ley como está haciendo Colau en Barcelona, donde se ha abierto expedientes y multado a los grandes tenedores. Hablan mucho pero no hacen lo que tienen que hacer”, denuncian. Del parque de vivienda municipal que Guanyem Badalona prometió tampoco hay noticias.

BALANCE

Desahucios. Se ha puesto en marcha una ventanilla única para atender los casos de familias en riesgo de desahucio.

Impuestos. Se puede fraccionar el pago del IBI. También ha aumentado la bonificación en el impuesto de construcciones.

Regeneración política. Se han abierto procesos de consulta en torno al presupuesto municipal y a la seguridad en el municipio.

MANUEL LIMA: EL ALCALDE DEL MESTIZAJE IDEOLÓGICO

Cuando Pedro Sánchez habló de “mestizaje ideológico” para intentar formar gobierno, quizá podría haber usado como ejemplo el caso de Manuel Lima, el alcalde de Burguillos del Cerro. Podemos gobierna en este municipio pacense de 3.000 habitantes en un tripartito junto con Extremeños y el PP, partido que justificó su entrada en el Gobierno con el argumento de que querían echar al socialista Pepe Calvo del poder, que llevaba 28 años de primer edil.

Además, se da la circunstancia de que el actual alcalde, que era el delegado sindical de UGT en Granitos de Badajoz, fue concejal del PSOE en la pasada legislatura. Según apunta Calvo, Lima decidió dejar su acta 20 meses después de conseguirla por desavenencias con el resto de concejales. Después se afilió al PSOE -hasta entonces no lo había hecho- y pidió que se celebraran primarias. No lo consiguió porque no recabó los avales suficientes y decidió entonces montar la confluencia Despierta Burguillos con la que ahora es alcalde.

También fue curioso cómo llegó al Gobierno, ya que fue necesario ir a los tribunales. Una concejal de Extremeños se equivocó en la sesión de investidura y dio la Alcaldía al PSOE, de forma que Pepe Calvo obtuvo los apoyos necesarios. Sin embargo, el partido regionalista acudió al Tribunal Superior de Justicia de Extremadura que, mes y medio después, ordenó repetir un pleno que -esta vez sí- proclamó a Manuel Lima como nuevo alcalde de Burguillos del Cerro.