El rugido del león

Cataluña, entre la corrupción y el delirio

El escrito en el que la Fiscalía Anticorrupción solicita que la Audiencia Nacional se haga cargo de la investigación de los Pujol es demoledor para los implicados pero, directamente, también para Cataluña, porque revela que esa familia ha vivido en la impunidad durante años mientras era considerada un símbolo nacional.

Al tiempo que Jordi Pujol y su hijo Oriol se dedicaban al ejercicio de la política, el primogénito dirigía y gestionaba los millones de euros obtenidos a la sombra del poder. Estos Pujol que han llevado a la sociedad catalana al precipicio han estado agitando con una mano la bandera identitaria y del victimismo mientras utilizaban la otra para llenarse los bolsillos.

La Fiscalía da por indiciariamente acreditado que, "durante décadas", la familia Pujol-Ferrusola -"padres e hijos", aclara- "ha actuado conjuntamente bajo la dirección y gestión del imputado", Jordi Pujol Ferrusola, en actuaciones encaminadas "a lograr el blanqueo de los capitales obtenidos". El auto da crédito a las denuncias de enriquecimiento y de salida de capitales al extranjero que hizo en su día la exnovia del primogénito de los Pujol.

Es como si Cataluña hubiese vivido estos años en tiempos premodernos, como si nunca hubiese existido ese artículo de la Constitución de 1812 que prescribía que la nación "no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona". 

El documento, al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, subraya que la investigación judicial acerca del origen de "la fortuna amasada" por los hijos del expresidente de la Generalitat ha de realizarse conjuntamente con los hechos que se le imputan a éste, pues se trata de "asuntos sustancialmente idénticos". Es decir, la familia que ha acusado a España de robar a Cataluña era, a tenor de los datos recogidos en la investigación, una máquina engrasada para el robo sistemático de sumas millonarias.

El paso dado por la Fiscalía llega en una encrucijada diabólica para Cataluña, tanto desde el punto de vista económico como político. Coincide con la decisión de la agencia Standard & Poor's de calificar la deuda de esta comunidad como "bono basura". Coincide con la noticia de que el AVE ha estado circulando durante meses en Cataluña a menor velocidad por los continuos sabotajes en la línea. Y coincide, también, con una gran inestabilidad política, pues el futuro de la Generalitat ha quedado en manos de un grupo antisistema como la CUP, que mientras deshoja la margarita y tiene en vilo con su 8% de los votos a toda Cataluña, hace llamamientos a incumplir la legalidad y a romper con España por las bravas.

El tiempo y las decisiones equivocadas han hecho que la Cataluña del seny haya dado paso a una Cataluña de la corrupción y el delirio. Por mucho que sus representantes pretendan seguir echando hacia adelante la pelota del soberanismo chocarán contra el muro de la legalidad igual que empiezan a chocar ya contra el muro de sus vergüenzas.