HACIA VISTALEGRE II

Iglesias sugiere que consultará a las bases de Podemos sobre la fusión con IU

El líder de Podemos insiste en fortalecer el pacto con Garzón tras el "no rotundo" de Errejón. 

Errejón, Montero e Iglesias este martes en el Congreso.

Errejón, Montero e Iglesias este martes en el Congreso.

  1. Pablo Iglesias
  2. Íñigo Errejón
  3. Podemos
  4. Unidos Podemos
  5. IU
  6. Alberto Garzón

Pablo Iglesias niega las discrepancias con Íñigo Errejón, pero lo cierto es que uno y otro no dicen lo mismo, ni mucho menos, respecto a cómo debe ser la alianza entre Podemos e Izquierda Unida. Estas diferencias se evidenciaban este martes en el Congreso de los Diputados: el secretario general del partido de los círculos sugería que los militantes tendrán que decidir sobre este particular; y lo decía un par de horas después de que el secretario político expresase su no rotundo a cualquier fusión con el partido que lidera Alberto Garzón.

En los últimos días el secretario general de Podemos había insistido, tanto en un artículo como en varias declaraciones, en que "la confluencia debe construirse por abajo". Es decir, a través de la coincidencia en protestas en las calles y en iniciativas políticas. Este martes volvía sobre esa idea -"la confluencia no puede ser algo que se exprese solamente en lo electoral y en las cuotas parlamentarias"-, pero añadía una frase enigmática y acaso reveladora: "No soy partidario de construir nada desde arriba, el protagonismo lo tienen que tener en nuestro caso los círculos y en general las bases militantes de todas las organizaciones".

¿Quiere esto decir que Iglesias someterá a sus bases, si es necesario, a una consulta sobre la relación con IU? No está claro que así sea, pero tampoco está descartado. La respuesta solo puede ser ambigua a tenor de las declaraciones del líder de la formación morada. 

Demasiadas incógnitas

Para algunas fuentes de Podemos, Iglesias juega a la ambigüedad porque remarca que Podemos e IU son organizaciones autónomas -incluso habla de que "lo tienen que seguir siendo"- pero al mismo tiempo habla de construir un "espacio común más amplio" entre ambas y entre otros aliados como Equo, siempre con el fin de auspiciar "un instrumento político amplio" que gane las elecciones. ¿Quiere decir esto que el sector pablista apuesta sin ambages, tal y como reclama Garzón, por una unión orgánica de los dos partidos? ¿Acaso el plan de Iglesias consiste en una suerte de confederación de partidos en la que entren Podemos, IU, Equo y otras siglas? 

Cuando este martes se preguntó a Iglesias concretamente por qué fórmula defiende él, su respuesta fue que "ninguna en concreto" porque "eso se tendrá que construir desde abajo, hay que cambiar ya una dinámica según la cual son los dirigentes los que establecen cuáles van a ser las fórmulas". Y remataba diciendo que "no soy partidario de construir nada desde arriba, el protagonismo lo tienen que tener en nuestro caso los círculos y en general las bases militantes de todas las organizaciones". ¿Habrá, por tanto, una consulta a la militancia sobre este particular como ya la hubo para decidir si se apoyaba el pacto de PSOE y Ciudadanos tras el 20-D? Todo son preguntas sin respuestas claras, porque habitualmente todo en Podemos es más complejo de lo que parece. 

Los errejonistas, a la carga

En todo caso, el debate en Podemos sobre la naturaleza de su alianza con Izquierda Unida está siendo intenso porque no se limita al cruce de declaraciones entre Iglesias y Errejón. Los afines a este último han repetido sus mensajes, tanto en artículos como en las redes sociales, en una misma dirección: oposición total a una fusión y/o integración con IU. Los errejonistas recuerdan que "nadie ha planteado esa propuesta sobre la mesa", pero de forma preventiva ya advierten que sería un error mayúsculo. 

Podemos se arruina si se disuelve en una suma de siglas de partidos de izquierda

Por ejemplo, Jorge Lago, conocido errejonista que se ocupa de los asuntos culturales de Podemos, decía este martes que "Podemos se arruina si se disuelve en una suma de siglas de partidos de izquierda". Además, Jorge Moruno, también ubicado en este sector y responsable de Discurso del partido, escribía un artículo en Público donde decía que "necesitamos a quienes se llaman de izquierdas pero necesitamos mucho más que eso" y destacaba que "lo importante no es fusionar organizaciones aunque sea desde abajo, sino confluir con los dolores y deseos de la ciudadanía en toda su complejidad". Y remachaba que "las fuerzas del cambio deben compartir espacios pero Podemos no puede disolverse en una suma de siglas y perder su independencia".

Lo importante no es fusionar organizaciones aunque sea desde abajo, sino confluir con los dolores y deseos de la ciudadanía en toda su complejidad

Otra conocida errejonista como Clara Serra publicaba un tuit revelador, con otra mención a la "vieja suma de siglas".

Son, en definitiva, las tesis de Errejón sobre un Podemos populista y transversal, que supere la dicotomía derecha-izquierda y atraiga a muy diferentes sectores de la sociedad para hacerse con el poder. 

Vistalegre II en el horizonte

En Podemos todos tienen en el horizonte la II Asamblea Ciudadana, también conocida como Vistalegre II, que se celebrará casi con toda seguridad en marzo de 2017. Será en ese marco donde los diferentes sectores del partido morado tendrán que definir su futuro. Con este debate sobre su relación con IU, tanto los pablistas, más cautos en este caso, como los errejonistas, más duros en sus posiciones, están marcando por dónde irán sus propuestas en la ansiada Asamblea.

A estas alturas, sobre todo tras la victoria del pablista Ramón Espinar en la Comunidad de Madrid frente a la errejonista Rita Maestre, casi todos dan por hecho que Errejón no dará el paso de pelear por la secretaría general frente a Iglesias. Pero el secretario político y sus afines sí van a dar la batalla ideológica y organizativa. Ellos diseñaron las líneas maestras de Podemos en Vistalegre I y ahora aceptarán matices, sí, pero no están dispuestos a ser arrollados por la alianza entre pablistas y anticapitalistas.

Los diferentes bandos en liza todavía no muestran sus cartas. Es pronto y todos manejan sus tiempos. Lenta y ambigua, la batalla ya ha empezado.