Sucesos

La terrible historia de Carlos 'el pasoslargos' de Dos Hermanas

La Policía libera a un hombre encerrado en condiciones inhumanas por sus hermanos para quedarse con su pensión de 1.000 euros.

Imagen del palomar donde estaba encerrado el hombre liberado.

Imagen del palomar donde estaba encerrado el hombre liberado. Efe

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Hacía unos diez años que nadie sabía nada de Carlos el pasoslargos. Era un vecino de Dos Hermanas (Sevilla) conocido por sus zancadas y un ridículo saltito que daba al final. Sus peculiares andares causaban risa y le dieron fama. Con barbas largas, vestía un abrigo grueso en pleno verano, decía cosas extrañas y encadenaba cigarrillos uno detrás de otro. No estaba bien.

Tenía problemas mentales, pero era inofensivo. Muy pacífico. Así es cómo le recuerdan. El pasado 17 de diciembre la Policía Nacional le encontró en un palomar minúsculo, encerrado bajo siete llaves, desnudo y desnutrido. La imagen que quedó grabada en la retina de los agentes fue la de un prisionero de un campo de exterminio, según relatan fuentes municipales.

Carlos R.R., de 54 años, llevaba no se sabe cuánto tiempo aislado, secuestrado por sus propios hermanos. Ellos aseguran que le cuidaban. Pero el palomar, de tres metros cuadrados, no tenía agua corriente y contaba tan sólo con una cama y unos cubos para excrementos. Carlos estaba extremadamente delgado. ¿A dónde iban a parar los 1.000 euros de su pensión? Quienes han relatado lo sucedido, lo tienen claro: sólo se puede explicar por un móvil económico.

Una borrachera puso fin a la pesadilla

La pista que llevó hasta Carlos R.R. fue una borrachera. Según recoge el atestado, la tarde de ese 17 de diciembre una llamada al 091 alertaba a la Policía Nacional de la molesta presencia de un individuo de avanzada edad que, en estado de embriaguez, incordiaba a la clientela de la cafetería Verona de Dos Hermanas. Los agentes le condujeron hasta su domicilio, una vivienda antigua situada en pleno casco histórico y muy cerca del Ayuntamiento.

Hora y media después, un nuevo aviso. Esta vez era el propietario de un kiosko el que sufría los ataques del mismo individuo. Como el estado era aún peor, los agentes no sólo le llevaron hasta su vivienda, sino que quisieron cerciorarse de que se quedaba en ella.

Nada más franquear el portal, les extrañó que la puerta estuviera cerrada con una cadena pitón de una moto y un grueso candado. Al entrar en la vivienda, en el salón había otra puerta blindada más, con otra cadena y otro candado. Preguntaron y el hombre, todavía borracho, les dio su explicación: "Tengo un hermano que tiene problemas mentales y es para que no es escape".

Alarmados ante semejantes medidas de seguridad, los agentes quisieron que abriera los candados. La puerta daba a un patio, en el que una estrecha escalera conducía a una azotea. En lo alto todavía quedaba otra puerta, cerrada “a cal y canto”, por abrir. Allí había un desvencijado palomar, el lugar donde la policía encontró a Carlos.

Desnutrido y cubierto de llagas

Estaba desnudo, con el cuerpo cubierto de llagas y bultos, desnutrido, en los huesos. En el atestado incluso se recoge cómo los agentes comprobaron “espeluznados” lo que tenían ante ellos. No daban crédito. Tenían delante a El pasoslargos.

En plena operación, apareció su hermana, de 61 años. Vivía cerca, a tan sólo dos manzanas de la casa donde estaban su hermano mayor y el pequeño, Carlos. Los agentes le interrogaron y su respuesta fue que los dos cuidaban de él y ella era quién gestionaba su pensión, con la que le alimentaba y le daba sus medicamentos.

Los hermanos fueron detenidos y puestos a disposición judicial. Ahora están en libertad con cargos por los presuntos delitos contra la integridad moral, malos tratos en el ámbito familiar y detención ilegal. Carlos el pasoslargos está recuperándose en el Hospital de Valme, en Sevilla, donde aún permanece ingresado. Los servicios sociales del Ayuntamiento de Dos Hermanas le buscan ya una solución.

¿Cómo puede ser que no se enterase nadie? Dos Hermanas no es un pueblo. Es una ciudad. Tiene 130.000 habitantes. Por eso, nadie se percató de que Carlos desapareciera de un día para otro. Se pensó en su fallecimiento o que hubiera ingresado en un centro especializado (no había ningún expediente de valoración médica de él desde 1996). La sorpresa es que no era así y lo raro es que había quienes lo sabían y no se atrevieron nunca a denunciarlo. Así se constató cuando se desveló su paradero y se interrogó al vecindario, cuentan estas mismas fuentes municipales.

Los vecinos de Dos Hermanas ya tienen otra historia truculenta que añadir a la calle San José. A sólo cinco portales de dónde ha estado retenido Carlos, hace apenas dos años, Luis M.B., de 34 años, acabó con la vida de sus padres y su hermana. Luis, también con un trastorno mental, encargó tres coronas de flores para ellos antes de matarlos a puñaladas.